Una escena de 'El jardín quemado' en el Teatro de La Abadía. Foto: Javier Naval

Una escena de 'El jardín quemado' en el Teatro de La Abadía. Foto: Javier Naval

Teatro

'El jardín quemado' de Juan Mayorga sube al escenario: locos en un país en guerra

El autor madrileño estrena en el Teatro de La Abadía esta obra inspirada en la experiencia de pacientes psiquiátricos durante la Guerra Civil.

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Cuenta el director, dramaturgo y académico de la RAE Juan Mayorga a El Cultural que el germen de El jardín quemado, la obra que escribió en 1997 y estrena el próximo miércoles 27 en La Abadía, fue una noticia que leyó en los periódicos en marzo de 1995.

Se informaba en ella de la aparición de miles de informes médicos de ingreso del Hospital Psiquiátrico de Baleares en un mercadillo de Palma de Mallorca. Muchos de ellos correspondían a enfermos recluidos durante la Guerra Civil Española y los años inmediatamente posteriores, con la apostilla "por orden militar gubernativa".

"Me sorprendió –recuerda el director artístico del Teatro de La Abadía desde 2022– que hubiera un número tan alto de ingresos durante una guerra. Imaginé tres posibles razones: que fueran personas enloquecidas por los horrores del conflicto, que entraran en busca de protección o que fuera gente sana ingresada como método de represión".

Así pues, Mayorga sitúa la acción de la obra en el psiquiátrico de San Miguel, un sanatorio en una isla sin nombre, que pertenece a un país anónimo y ha sufrido una guerra y una dictadura tampoco concretadas. "Aquel artículo me conmovió, pero decidí no hacer teatro documental, sino una 'fantasía teatral'".

En este centro se aproximan vientos de cambio cuando Benet, una especialista recién llegada, maquina la destitución de Garay, la directora que ya ocupaba el cargo en tiempos de guerra. La joven detecta una serie de irregularidades que invitan a pensar que su superiora permitió el ingreso de individuos perfectamente sanos en el psiquiátrico.

Adriana Ozores y Jesús Barranco en una escena de 'El jardín quemado'. Foto Javier Naval

Adriana Ozores y Jesús Barranco en una escena de 'El jardín quemado'. Foto Javier Naval

La memoria es, por tanto, uno de los temas vertebradores de la obra. Pese a ello, Mayorga asegura que no ha querido presentar ninguna tesis: "El escenario es un lugar demasiado importante como para usarlo intentando demostrar que uno tiene razón sobre algo. No intento presentar un discurso sobre nuestra relación colectiva con el pasado, sino explorar dos líneas fuertes: la imprevisibilidad del pasado y la zona gris, ese ámbito moral donde el espectador se pregunta qué habría hecho en ese caso".

La imaginación, uno de los leitmotivs favoritos de Mayorga, también está presente en El jardín quemado, con los residentes construyendo mundos paralelos como método de supervivencia. Una herramienta que, para el director, "tiene una doble cara: puede ser luminosa y ayudarnos a superar una realidad dura, pero también puede ser un mecanismo de evasión para no enfrentar la realidad".

Escrita hace casi 30 años, El jardín quemado estuvo a punto de estrenarse en el Centro Dramático Nacional en 1997. Sin embargo, cuenta Mayorga, el cambio de gobierno del año anterior trajo un relevo en la dirección al frente de la institución (había tomado sus riendas Juan Carlos Pérez de la Fuente), que decidió no incluir finalmente la obra. Después de este sinsabor, el texto ha tenido montajes en Verona y en Gran Canaria.

La Abadía será, no obstante, el primero que tenga al autor al frente de la dirección escénica. Una ocasión que, afirma Mayorga, estaba escrita: "Tengo un reparto inigualable: Adriana Ozores y Loreto Mauleón, Jesús Barranco, Miguel Hermoso, Joserra Iglesias, Mariano Llorente... la obra estaba esperándoles".