Un momento de LEXICON. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Un momento de LEXICON. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Teatro

'LEXIKON': El Conde de Torrefiel reivindica el arte de narrar historias para resolver el enigma humano

La aclamada compañía catalana, formada por Tanya Beyeler y Pablo Gisbert, estrena en el María Guerrero una obra que reflexiona sobre el poder de las palabras y los cuentos populares.

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Nos contamos relatos para sobrevivir. Para no morir, la princesa Sherezade narraba historias en el ocaso de cada día al sultán Shahriar en Las mil y una noches. Y para evadir la amenaza de la peste negra, diez jóvenes, encerrados en una casa, compartían fábulas en el Decamerón.

De igual modo, en tiempos casi oscuros, El Conde de Torrefiel –Tanya Beyeler y Pablo Gisbert– nos convoca en el teatro para narrarnos su LEXIKON. En él, en torno a una caja negra, como en un truco de magia, un grupo de amigos –interpretados por la propia Beyeler, Carmen Collado, Amalia Fernández, Ion Iraizoz y Mauro Molina– se reúnen para narrarse historias: el sueño enfermizo de una editora, el relato de un miembro de la RAE, robots en una feria tecnológica, una persona que conduce de noche... Situaciones cotidianas que, como las palabras, se irán torciendo hasta volverse extrañas.

“Forma parte de la idea que tenemos de contar relatos. Evidentemente LEXIKON, que significa colección de palabras, es una categoría esquizofrénica porque si nadie las ordena no tienen ningún sentido. Aunque haya palabras, no tiene por qué haber comunicación. Ese es uno de los juegos dentro de este espectáculo”, cuenta Gisbert.

La esperada propuesta de la compañía catalana, que podrá verse en el María Guerrero del 24 de abril al 24 de mayo, parte de un gran interrogante: ¿Qué es lo que nos define como humanos? “La diferencia entre una cucaracha, un león o un águila y nosotros es la posibilidad que tenemos de inventar realidades a partir de frases. La palabra nos da la posibilidad de ser conscientes de lo que somos a partir de narrarnos, de construirnos histórica o poéticamente”.

Sin embargo, esos lenguajes, esas formas de expresión, se han ido modificando a lo largo de la historia. “No se pueden separar los avances tecnológicos de la evolución del sapiens hasta hoy. Es un arma de doble filo. La tecnología es facilitadora de la vida y también aniquiladora. Como la palabra, que es comunicadora y dique a la vez”.

“El teatro siempre ha sido la casa de la ficción y ahora mismo es la casa de la verdad”. Pablo Gisbert

Con esa ambigüedad juegan Gisbert y Beyeler en esta propuesta que utilizará hasta nueve robots desarrollados por José Brotons Pla. “Es algo que no existía en robótica. Los nueve utilizarán la palabra, pero, como decía, la palabra que no tiene ética, como es su caso, es esquizofrénica porque necesita una moral, toda comunicación necesita una ley para que surja”.

Por si todo esto fuera poco, el espacio sonoro completa esta propuesta con el particular estilo de la casa . “Siempre trabajamos con frecuencias para poder manipular diferentes ondas con las que empujar al espectador a separarse de aquello que está viendo. Hay una ruptura de la lógica. Esta unión medio cuántica de que todo es posible es un teatro más realista, donde el sonido empuja a una emoción que va en contra de aquello que se dice o se ve”.

Una escena de LEXICON. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

Una escena de LEXICON. Foto: Bárbara Sánchez Palomero

De tal modo que todo el planteamiento de LEXIKON sucede en el escenario. “Lo que hacemos es teatro, ni contemporáneo ni nada. Teatro como hacían Valle-Inclán o Lorca”, subraya Gisbert en esta reivindicación que nos recuerda además, que este es el sitio para contar historias. “El teatro siempre ha sido la casa de la ficción y ahora mismo es la casa de la verdad. Parece más real que otras cosas que ocurren fuera del recinto”. ¿Habremos alejado la amenaza?