Un momento de 'Play'. de Matías Umpierrez. Foto:  Dominik Valvo

Un momento de 'Play'. de Matías Umpierrez. Foto: Dominik Valvo

Teatro

Matías Umpierrez estrena 'Play': "Hoy se vota a personajes que parecen salidos de 'reality shows'"

El artista argentino lleva al centro Condeduque una conferencia 'performance' sobre los discursos de odio, el resentimiento y la falta de empatía.

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Rodeado de cabezas hiperrealistas y radiocasetes el artista, actor y performer Matías Umpierrez (Buenos Aires, 1980) se despoja de las máscaras de su anterior espectáculo, Eclipse –visto en octubre en Nave 10–, para presentar su nuevo proyecto: Play.

Un espectáculo que abarca todas las acepciones de la palabra: como obra de teatro, acción o simulación, como interpretar, reproducir, tocar música y, definitivamente, como jugar.

Sobre el escenario, el propio autor forma parte de esta conferencia performance, una investigación escénica sobre los discursos de odio, que es a la vez una instalación y un ‘desmontaje’ de una obra teatral y tiene algo de varieté o music hall.

“En un momento en el que el odio pasa a ser, sobre todo, algo político era interesante volver a la historia de la ficción para revisar por qué hoy se está utilizando esta emoción tan compleja que tiene tan poca capacidad de control, incluso, para quienes quieren ejercerlo”, comenta con El Cultural.

Dos años le ha llevado darle forma a esta propuesta que se representará del 22 al 24 y del 29 al 31 de enero en el Centro Condeduque de Madrid, antes de viajar hasta Argentina y México.

Artista transdisciplinar, él mismo se encarga de confeccionar cada una de las piezas que vemos en escena –las marionetas, las cabezas...–,como una más de sus instalaciones, además de realizar la investigación y llevarla a escena.

"Pensé en esta pieza y su escenario como un desmontaje de la sociedad teatral en la que vivimos. Hoy la gente, más que a políticos, vota a personajes que parecen salidos de reality shows, más cercanos a pensar en el ciudadano como espectador.

"Frente a la violencia económica, el teatro y la cultura son absolutamente fundamentales para poder pensarnos". Matías Umpierrez

»Incluso aquí en España, muchos de ellos son creadores de contenidos que se dirigen a una sociedad muy efervescente frente a las posturas y a los discursos de odio que lamentablemente escuchamos de manera constante”, reflexiona sobre esta obra que tiene también algo de Samuel Beckett, autor, en 1963, de otra pieza llamada Play.

“A pesar de que no está dentro de mi creación, sí me sirvió como un marco de referencia para poder entender, al igual que él, una sociedad desmembrada”.

'Play', de Matías Umpierrez. Foto:  Dominik Valvo

'Play', de Matías Umpierrez. Foto: Dominik Valvo

Como tal, en su versión nos vamos a encontrar con una ficción desmontada. “En la obra de Beckett, por ejemplo, se muestran tres cabezas de tres actores que están en una urna y que van habitando el texto”.

En Play esas cabezas representan figuras “ultrafakes” que tienen relación con ese desmembramiento. “A la vez uso muchas tecnologías que son analógicas, como en el caso de los tocadiscos o los teléfonos de cable, las grabadoras o reproductores de cintas de casete. Todos ellos aparecen como figuras que son fósiles tecnológicos, casi como coros que nos traen esos discursos”.

Bajo esa orquesta de voces, lo llamativo, continúa el autor de esta pieza, es que esas tecnologías analógicas en vez de traer audios grabados en un pasado son inteligencias artificiales.

“Son voces que en realidad hablan de una especie de soledad del cuerpo muy presente hoy en una sociedad que opera virtualmente, donde podemos teletrabajar o hacer un montón de cosas desde nuestra casa. Estamos renunciando a lo físico del cuerpo por momentos, y eso nos lleva a un estado solitario que es un gran caldo de cultivo para que todos estos discursos de odio calen. Mientras que, de manera colectiva, acompañándonos y pensándonos juntos, tal vez esos relatos se puedan matizar”, arguye.

Umpierrez, que convoca sobre el escenario a un ejército de marionetas con las que apela a la capacidad reflexiva del teatro y la cultura, asegura:

“Frente a la violencia económica a la que estamos sometidos con nóminas que no alcanzan para llegar a fin de mes, ese espacio de ritual es absolutamente fundamental para poder pensarnos. ¿Dónde podemos convivir con personas que piensan radicalmente diferente y que viven una vida totalmente distinta a la nuestra? ¿Cómo nos podemos unir a esas personas por medio de algo? Solamente a través de la cultura”.

El artista argentino, que se encuentra ahora mismo trabajando en una videoinstalación llamada Las lágrimas, antes de embarcarse en un concierto de Fito Páez, reconoce que Play tiene, además, algo de instalación artística.

Él mismo, sobre el escenario, irá activando todas estas piezas. “Hay veces que uno va a ver una obra de teatro y se encuentra con el desarrollo de un relato”, dice. Aquí, sin embargo, lo que descubriremos es un montón de puertas, “como de hiperlinks donde uno puede, a partir de su propia subjetividad, encontrar distintas realidades que nos van a ayudar a pensar un poco más qué es el odio”.