Helliot Baeza, en plena representación de 'Segismundos'. Foto: Sergio Parra

Helliot Baeza, en plena representación de 'Segismundos'. Foto: Sergio Parra

Teatro

Antonio Álamo, vida e ilusión en Calderón de la Barca

El dramaturgo realiza un diálogo con 'La vida es sueño' en la CNTC a través de 'Segismundos. El arte de ver'

18 enero, 2023 02:08

Fue acabar Tres deseos en 2018, en el Teatro Español, y Antonio Álamo y Ángela Monleón se pusieron a trabajar en Segismundos, un montaje capaz de invocar todos los espectros que Calderón incluyó en La vida es sueño. El dramaturgo y la productora vuelven al teatro inclusivo “dialogando” con la versión del clásico de Declan Donnellan que aún puede verse en la CNTC hasta el 26 de febrero.

Con una puesta en escena onírica y realista, absurda y lógica, poética y humanista, caótica y equilibrada, Segismundos, que se estrena el día 19 en el Teatro de la Comedia, cuenta con unos personajes que se caracterizan y se complementan por sus naturalezas diversas. Según Álamo, unos se circunscriben a la ficción calderoniana, otros provienen de la realidad, de la calle, y el resto proviene de los sueños. “Confío que esa multiplicidad y heterogeneidad sea aceptada como la cosa más natural del mundo. A fin de cuentas, todo forma parte de la vida y, por tanto, puede encontrar su lugar en el teatro”, explica el dramaturgo a El Cultural.

“Una de mis primeras guías fue Descartes, cuyo pensamiento corre por la misma vereda que el de Calderón”. Antonio Álamo

Segismundos quiere ser, siempre según Álamo, un viaje hacia la luz: “Toda obra tiene esa ambición, al menos si consideramos la luz en un sentido metafórico amplio. De alguna forma, late esa pretensión de mostrar que hay otras formas de mirar. Lo que uno procura es que el espectador experimente, a través de nuestros actores, esas otras existencias”. Miradas y existencias que estarán encarnadas sobre el escenario por Helliot Baeza, Sara Barker, May Monleón, Abel Mora y Christofer Ortiz.

“Hipogrifo violento”. Y eso es todo. “Ahí nos quedamos”. Es el seco y sugerente arranque de La vida es sueño en boca de Rosaura. Álamo precisa que sus personajes son prácticamente incapaces de pasar de esa línea: “Tiene que ver con la estructura. Una de mis primeras guías, paradójicamente, fue Descartes. Me refiero al Descartes de Meditaciones metafísicas, cuyo pensamiento corre por la misma vereda que el de nuestro dramaturgo. Me dejé inspirar por varias citas suyas para componer cada una de las partes en las que se estructura la pieza”.

['La vida es sueño' despierta]

Se refiere el autor de Cantando bajo las balas a frases como “mi espíritu es un vagabundo que se complace en desorientarme”, “pienso, luego existo”, “no hay indicios ciertos por los que se pueda distinguir netamente la vigilia del sueño” y “no hay nada cierto en este mundo”.

Pese a todo, aclara Álamo, la pieza no está dotada de ningún tipo de intelectualismo y considera la experiencia el auténtico campo de batalla del teatro. “No he acudido a otras obras. Al menos de forma consciente, aunque supongo que en unos días o semanas me daré cuenta de los ecos de otras obras preexistentes. Es algo que me sucede con frecuencia. Te tiras trabajando unos meses en una obra y al final caes en la cuenta que lo que has hecho es... ¡una reescritura de Carmen, Edipo Rey o Crimen y castigo! En este caso, de momento, solo puedo apelar a La vida es sueño”, señala el director y dramaturgo, que aún tiene en gira la obra Sí, a todo y prepara el montaje de #Loquepasa.