La cantante y compositora de jazz Cécile McLorin Salvant.

La cantante y compositora de jazz Cécile McLorin Salvant. Ebru Yildiz

Música

Cécile McLorin Salvant, cantante de jazz: "Morente es uno de mis héroes. Estoy obsesionada con España"

La compositora e intérprete ganadora de tres Grammy estrena su primer álbum junto a una orquesta sinfónica.

Este viernes actúa en formato cuarteto en el Jazzaldia de San Sebastián.

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Cécile McLorin Salvant (Miami, 1989) es una de las voces más brillantes del jazz contemporáneo, ganadora de tres premios Grammy. Su carrera destaca por un equilibrio único entre tradición e innovación.

La cantante acaba de publicar su nuevo disco, With Every Breath I Take (Nonesuch Records). Es su primer álbum junto a una orquesta sinfónica, algo que llevaba queriendo hacer mucho tiempo.

Lo grabó en los Países Bajos junto a la Metropole Orkest bajo la batuta de Jules Buckley. Aunque parezca increíble escuchando el resultado, lo grabó en solo tres días y con un intenso jet lag.

Se trata de un conjunto de baladas clásicas compuestas por compositores como Cy Coleman (la canción que da título al álbum), Duke Ellington ("Sophisticated Lady"), Stephen Sondheim ("Send in the Clowns", "Being Alive") o Kurt Weill ("Barbara Song"), además de una composición propia, "Left Over"; todas ellas, con nuevos arreglos de Darcy James Argue.

Con arreglos de su colaborador habitual Darcy James Argue, el álbum adquiere una atmósfera cinematográfica y noir que evoca la era dorada de Hollywood y Broadway.

Salvant mantiene una relación muy especial con España, país que visitaba con frecuencia desde niña y cuya cultura, especialmente el flamenco y la obra de Enrique Morente, la apasiona profundamente.

Este viernes 24 de julio regresa para actuar en el Jazzaldia de San Sebastián junto a su cuarteto habitual, reafirmando su estatus como una artista recurrente y muy vinculada a los escenarios de nuestro país.

Pregunta. Su nuevo trabajo es su primer álbum con una orquesta. ¿Cómo fue la experiencia y hasta qué punto influyó en su forma de cantar e interpretar?

R. No estoy segura; probablemente influyó, pero es difícil saberlo desde dentro. Creo que cualquier situación en la que me encuentre con músicos diferentes afecta mi manera de cantar. En este caso, teníamos arreglos escritos que debíamos seguir, así que intenté integrarme y jugar con el entorno en el que estaba.

P. Grabar con una orquesta era un deseo que usted tenía desde hace tiempo. ¿Disfrutó la experiencia, a pesar del jet lag?

R. Fue estresante. No sé si diría que lo "disfruté"; más bien estaba muy concentrada, tratando de mantenerme lo más enfocada y presente posible. No sé si eso cuenta como disfrute, pero sí fue muy emocionante e interesante. Te obliga a estar realmente ahí, y eso es un gran regalo: tener que estar presente en el momento.

P. El álbum incluye canciones de diez compositores muy queridos, como Cy Coleman, Noël Coward, Duke Ellington o Stephen Sondheim. ¿Cómo hizo usted la selección?

R. Fue pura intuición. Elegí canciones que sentía que eran mis favoritas, con las que tenía una conexión muy fuerte o que llevaba cantando muchísimo tiempo.

P. ¿Qué tienen en común todas estas piezas?

R. Creo que todas manejan emociones muy intensas; son casi una exageración de esos sentimientos. Muchas también tienen que ver con la memoria y el tiempo, una especie de mezcla o alternancia entre la nostalgia y el arrepentimiento.

P. ¿Cómo logra usted expresar esas emociones al cantar? ¿Qué le exigen estas canciones como intérprete?

R. Enfoque. Tienes que estar muy concentrada y recordarte siempre qué estás cantando. A veces, como cantante, puedes centrarte tanto en producir sonidos que olvidas que hay palabras, que hay una historia y que estás hablando a través de ellas. El gran reto es no perder nunca de vista el significado de las palabras que dices.

P. "Left Over" es la única canción de la selección compuesta por usted. ¿Por qué eligió esta en particular?

R. Probablemente es la primera canción de la que me sentí realmente orgullosa y que percibí como algo auténtico, cercano y personal. En realidad, no quería incluir una composición propia en el álbum, pero Darcy James Argue, que hizo los arreglos, me lo sugirió. La elegí porque es una de mis favoritas entre lo que he escrito.

"Si miro la escena actual en su conjunto, parece que lo que necesitas para que algo sea jazz es que sea un poco complicado"

P. Darcy James Argue se encargó de los arreglos. ¿Guio usted ese proceso con alguna directriz o le dio total libertad?

R. Mayormente le dejé hacer lo que quisiera. Le di algunas ideas, inspiraciones e influencias, y le mencioné algunas cosas que no quería, pero luego dejé que hiciera su trabajo. Apenas hice un par de comentarios; él se encargó de casi todo.

P. ¿Cómo definiría usted el sonido de la Metropole Orkest bajo la dirección de Jules Buckley?

R.Son extremadamente sólidos y precisos. Son hermosos y muy musicales, por supuesto, pero diría que son como un ancla. No hay dudas ni vacilaciones. Son maravillosos, especialmente por ser capaces de crear esa música en tan poco tiempo, ya que solo tuvimos tres días. Para algo así, necesitas esa solidez.

P. El resultado tiene una atmósfera muy cinematográfica, muy de "cine negro", que evoca la era dorada de Hollywood o Broadway. ¿Fue intencionado por su parte buscar ese sonido?

R. La intención es un concepto interesante. Cuando trabajo en algo, no tengo necesariamente el objetivo fijo de que "suene a esto". Trabajamos con influencias, pero luego vamos desde el corazón y dejamos que el resultado nos sorprenda. Dicho esto, una gran parte de lo que me atrae de estas orquestas es, sin duda, su calidad cinematográfica. Y Darcy tiene esa cualidad misteriosa en su música que me hace pensar en el cine negro.

P. He leído que el proceso para grabar este álbum duró cuatro años y estuvo lleno de obstáculos. ¿Cuáles fueron?

R. Hubo obras en el estudio de grabación de Nueva York. Había martillos neumáticos justo antes de empezar a grabar, así que tuvimos que cambiar planes. Hubo otras cosas, pero ese fue uno de los mayores problemas.

P. Usted visita España con frecuencia. ¿Cuál es su relación con el país y su público?

R. Me siento muy vinculada a España. Fui por primera vez de niña porque mi tía y mi primo vivían en Madrid, así que iba a visitarlos y pasaba allí un par de meses en verano. Además, algunos de mis cantantes favoritos son españoles, nunca dejo de escucharlos.

P. ¿Podría usted darme algunos nombres?

R.Lole y Manuel, La Marelu, Camarón de la Isla... Enrique Morente es uno de mis héroes, un ídolo para mí en cuanto a cómo construir una carrera y entender la tradición, pero al mismo tiempo exigirse y jugar con la innovación. Él me demostró que eso es posible, así como Camarón. Veo a esos gigantes y me impresiona lo profundamente que estudiaron su tradición y lo libres y abiertos que son. También conocí a Tomatito hace un par de años, es encantador. Me encanta la comida española y el flamenco; de hecho, voy a tomar clases de baile flamenco en Nueva York cuando regrese. Estoy un poco obsesionada con España.

P. El flamenco y el jazz se han fusionado a menudo. ¿Qué opina usted de esa capacidad del jazz para absorber y mezclarse con tantas culturas?

R. Creo que es algo hermoso y emocionante, pero al mismo tiempo puede ser terrible porque puede volverse confuso. Por un lado, todo es posible, pero si todo es posible, quizá es demasiado. A veces las posibilidades son infinitas y eso me encanta, pero para crear arte a veces necesitas ciertas limitaciones. Sigo decidiéndolo, y lo digo como alguien a quien le encanta mezclar géneros.

P. Parece que hoy en día se puede escuchar cualquier cosa en un festival de jazz. ¿Qué es el jazz hoy para usted y qué debe tener una canción para ser considerada como tal?

R. Es curioso, porque si miro la escena actual en su conjunto, parece que lo que necesitas para que algo sea jazz es que sea un poco complicado. Si es difícil, entonces es jazz. Sin embargo, el jazz que yo aprendí en la escuela tenía elementos folclóricos, ritmos y danzas que eran fundamentales, igual que ocurre con el flamenco. A veces olvidamos cuáles son esos ritmos y danzas originales. El mundo cambia y las definiciones siempre están en movimiento.

P. ¿Cómo será su concierto en San Sebastián?

R. Tocaré con mi cuarteto: Sullivan Fortner al piano, Yasushi Nakamura al bajo y Kyle Poole a la batería. No sé exactamente qué haremos, lo decidiremos allí mismo. Seguramente habrá algunas cosas del disco y una mezcla de muchas otras cosas; no será una versión reducida del álbum, haremos de todo.

P. ¿Suelen ensayar días antes o simplemente aparecen y lo hablan un poco antes del concierto?

R. No ensayamos, pero tocamos juntos todo el tiempo. En la prueba de sonido repasamos algunas canciones. Llevamos tocando unos cinco años, así que tenemos un repertorio al que vamos añadiendo temas. San Sebastián será uno de nuestros últimos conciertos de la gira, así que todo lo que hayamos aprendido desde el principio estará ahí.

P. A lo largo de su carrera, el equilibrio entre ser fiel a la tradición y la innovación personal parece central. ¿Cómo define usted ese balance hoy en día?

R. Intento que me sorprendan y me gusta sorprender a la gente. Si hago algo que se siente muy diferente, luego tengo la tendencia de querer volver atrás y hacer algo distinto. No quiero que la gente piense que ahora solo voy en una única dirección, ya sea música electrónica, estándares o cualquier otra cosa. No me gusta estar encasillada; para mí, lo mejor de la vida es sorprenderse, así que intento ser fiel a lo que me interesa en cada momento.