Bad Bunny durante su actuación en el descanso de la Super Bowl, el pasado 8 de febrero. Foto: Europa Press.

Bad Bunny durante su actuación en el descanso de la Super Bowl, el pasado 8 de febrero. Foto: Europa Press.

Música

Bad Bunny, el reguetonero que convirtió el perreo en protesta: así es la conquista mundial del nuevo rey del pop

El músico puertorriqueño dará este viernes el primero de sus 12 conciertos en España, entre Barcelona y Madrid. Analizamos en doce hitos su meteórica carrera.

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Es uno de los acontecimientos musicales del año. La "residencia musical" de Bad Bunny en España arranca este viernes en Barcelona, con los dos primeros de los 12 conciertos que ofrecerá en el país: dos en la ciudad condal y otros diez consecutivos en Madrid, entre el 30 de mayo y el 15 de junio.

El músico puertorriqueño ha vendido 600.000 entradas en España dentro de la gira Debí tirar más fotos World Tour, con la que recorre el mundo desde noviembre de 2025.

En total, sumará 18 países y 57 conciertos para presentar su último disco, un álbum con el que el artista boricua ha reforzado su papel como embajador cultural y político de Puerto Rico y referente del orgullo latino. Analizamos su meteórica carrera en doce hitos.

1. Benito Antonio Martínez Ocasio

Nacido en 1994 en Bayamón, Puerto Rico, e hijo mayor de un camionero, Tito Martínez, y de una maestra de escuela, Lysaurie Ocasio, Bad Bunny creció en una familia cristiana practicante y dio sus primeras muestras de talento cantando en la iglesia local a la que solía acudir con los suyos. Ahora, además de cantante, es compositor y productor de sus propios álbumes.

En los últimos años, su nombre propio ha ganado peso como marca. Ya no se presenta solo como Bad Bunny, sino como Benito. Así lo hizo en la Super Bowl; y el hecho de que Zara haya apostado por su nombre de pila para su nueva colección, en lugar de su alias artístico, es la prueba de la fuerza cultural que ha alcanzado su identidad más allá del personaje.

2. Del supermercado al estrellato

Como buen millennial tardío, el músico de 32 años encontró su camino en la música a través de internet. Mientras estudiaba en la Universidad de Puerto Rico y trabajaba en la cadena de supermercados Econo, empezó a subir sus canciones a SoundCloud.

Esa plataforma gratuita le permitió saltarse los cauces tradicionales de la industria y publicar en 2016 su primer sencillo, Diles. La canción llamó pronto la atención del circuito urbano local y le abrió la puerta a su primer contrato discográfico.

Desde entonces, su nombre empezó a hacerse habitual en las principales playlists de trap latino, un género que empezó a recuperar los sonidos más callejeros en un momento, comienzos de los 2000, en que el reguetón se había vuelto mucho más comercial. Su ascenso quedó definitivamente consolidado con el éxito de Soy Peor, una canción sobre un fracaso amoroso que terminó por catapultarlo al estrellato.

3. Voz de barítono

El debate sobre las capacidades vocales de Bad Bunny es una constante en su carrera. Sin embargo, en el exhaustivo ensayo Bad Bunny y la música como un acto de resistencia (Libros Cúpula), las autoras Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau explican que, precisamente, su voz, nasal y profunda, fue lo que le permitió distinguirse en la saturada escena del trap latino.

"Su tono de voz me atrapó de inmediato. No era el tono al que estábamos acostumbrados en el reguetón; tiene un matiz de barítono y una riqueza en su rango melódico que lo sitúa en un lugar distinto al resto", cuenta el productor MAG, colaborador habitual de Benito, en una entrevista citada en el libro.

Portada 'Bad Bunny y la música como un acto de resistencia'.

Portada 'Bad Bunny y la música como un acto de resistencia'.

4. Yo Hago Lo Que Me Da La Gana

Bad Bunny goza de una libertad creativa poco habitual en la industria. Aunque ningún artista es completamente autónomo, el puertorriqueño ha sabido conservar un margen de decisión muy amplio sobre su carrera.

En 2016, poco después de lanzar Diles, fichó por el sello independiente Rimas Entertainment, fundado por su mánager Noah Assad.

Desde entonces ha mantenido un alto grado de control sobre su música, especialmente en álbumes como YHLQMDLG (2020) o Debí tirar más fotos (2025), y también sobre sus videoclips, donde se aprecia con más claridad su mirada social, inclusiva y política.

5. Reguetón ¿queer y feminista?

Con esa misma actitud desafiante, Bad Bunny también ha querido cambiar la forma en que los artistas del reguetón representan su propia masculinidad. Que un reguetonero aparezca con las uñas pintadas, se vista con ropa femenina y juegue con la fluidez de género con total naturalidad lo ha convertido en un artista transgresor, dispuesto a no complacer ni al público blanco, heteronormativo y anglófono del mainstream ni al sector latino más conservador.

Aunque ciertos sectores del colectivo LGBTIQ+ lo han señalado por presunto queerbaiting —el uso de estética queer con fines comerciales—, su impacto real va más allá del vestuario. Como bien apuntan Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, aunque el reguetón ha sido históricamente tachado de misógino y con razón, su naturaleza marginal e inaceptable lo conecta intrínsecamente con lo queer.

Además, Benito ha actuado como mentor y plataforma para figuras del colectivo como Villano Antillano y Young Miko, y ganándose el respaldo de iconos como Ricky Martin. Este último ha agradecido públicamente su labor abriendo caminos en un archipiélago donde la comunidad queer aún enfrenta violencia estructural y física.

Esta actitud disruptiva también se refleja en sus canciones, donde las mujeres suelen tener una voluntad propia, distinta de la que históricamente les ha otorgado la música urbana. Dada la reputación del reguetón como un espacio misógino, señalan Díaz y Rivera-Rideau, es muy significativo que un artista masculino haya decidido usar su plataforma para denunciar la violencia machista; sobre todo teniendo en cuenta que, especialmente en Puerto Rico, los feminicidios no paran de crecer.

Más allá de las connotaciones sexuales explícitas, temas como Yo perreo sola, Callaíta, La difícil o Solo de mí deben escucharse también como alegatos a la libertad de la mujer. "Las mujeres en el mundo entero, bailando sin miedo”, clamó durante su actuación en la Super Bowl de este año.

6. Perreo combativo

En 2019, y todavía bajo la sombra del huracán que había asolado la isla, Puerto Rico vivió un momento de ruptura tras la filtración de un escandaloso chat de Telegram.

En él, el gobernador Ricardo Rosselló y su equipo destilaban odio, misoginia y homofobia, llegando incluso a burlarse de los muertos tras la catástrofe del María. La gente se echó a las calles en una movilización histórica y Bad Bunny, que se encontraba en Europa, canceló su gira y regresó de inmediato para convertirse en un portavoz del pueblo boricua junto a figuras como Ricky Martin y Residente.

El reguetón se convirtió en la banda sonora de estas protestas masivas, especialmente a través de canciones como el remix de Te Boté, de Bad Bunny, Nicky Jam y Ozuna, que el pueblo puertorriqueño coreó con un nuevo significado dirigido al gobierno.

Como bien señalan Díaz y Rivera-Rideau en su ensayo: "Resulta irónico que fuera el poder del perreo intenso del pueblo lo que derribara a Ricardo Rosselló, dado que su padre, Pedro Rosselló, desempeñó un papel importante en los intentos de censurar el género cuando fue gobernador en la década de 1990". Así, el perreo pasó de ser un ritmo perseguido a ser el motor de una catarsis colectiva.

Sin embargo, las autoras subrayan que Bad Bunny sigue sometido a "la misma paranoia cultural" y a las preocupaciones que históricamente han estigmatizado a este género urbano. De ahí que en su propuesta artística exista una intención deliberada de honrar lo 'vulgar' del género: una reivindicación del reguetón no solo como música, sino como una identidad.

7. Resistencia boricua

La obra de Bad Bunny debe entenderse como parte de la resistencia de Puerto Rico, un territorio que a día de hoy sigue marcado por su compleja realidad política, siendo un "territorio no incorporado" de EEUU. Sus letras no ignoran la situación del archipiélago: las secuelas del huracán María (El Apagón), la corrupción política, la gentrificación (Lo que le pasó a Hawai) y los desplazamientos que amenazan a los locales.

Su biografía está atravesada por la realidad puertorriqueña; por eso, su carrera siempre ha estado ligada al territorio, a su clase social y a una conciencia muy clara de la situación de la isla. Así, ha sabido recoger el testigo de pioneros como Tego Calderón y Residente con Calle 13, con el que lanzó Bellacoso, un alegato político camuflado de perreo: lanzada apenas días después de la renuncia de Rosselló.

Ambos predecesores fueron una anomalía en la música urbana de los 2000 al crear éxitos populares con comentarios políticos; pero mientras que a Residente su activismo le costó censura y vetos al inicio de su carrera, el compromiso político de Bad Bunny no ha hecho sino reforzar su reputación.

Este compromiso se ratificó en noviembre de 2024, cuando apareció en el Festival de la Esperanza en San Juan para apoyar a Juan Dalmau, el candidato de la Alianza que representaba una alternativa histórica al bipartidismo tradicional y una apuesta por la soberanía del archipiélago.

"Yo soy parte de la generación que nació durante una de las administraciones más corruptas del país. Yo soy parte de esa generación que creció viendo a políticos robarse el dinero de nuestra educación, de nuestra salud y de nuestra infraestructura, para el beneficio de unos pocos. Crecí viendo a mi gente emigrar porque aquí no había oportunidades", aseguró en su discurso.

8. Orgullo latino ante Trump

En 2018, Bad Bunny utilizó su debut televisivo en The Tonight Show de Jimmy Fallon para mandarle un dardo a Donald Trump: "A un año del huracán todavía hay gente sin electricidad en sus casas. Murieron más de 3.000 personas y Trump sigue negándolo. Pero ¿saben qué? Estamos bien", y procedió a cantar ese alegato esperanzador que es Estamos bien.

Desde entonces, el músico puertorriqueño se ha convertido en una voz incómoda para el presidente estadounidense, llegando incluso a hacer campaña a favor de Kamala Harris en 2024.

Esta postura política ha marcado sus decisiones; el cantante, que vivió durante un año en Los Ángeles, reconoció que una de las razones por las que no pasará con la gira de su disco Debí tirar más fotos por Estados Unidos es su preocupación por las deportaciones masivas de latinos en el país.

Concretamente, ha afirmado tener miedo a que el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) pudiera hacer redadas en sus conciertos. En este clima de tensión, el último encontronazo llegó con la Super Bowl. Aunque para algunos el activismo de Bad Bunny en esta actuación fue algo tibio, esperando quizá un mensaje más radical o explícito en un escenario de tal magnitud, Trump la calificó de "ridícula" y "una de las peores de la historia".

9. Triunfando en español

Bad Bunny ha demostrado que se puede triunfar sin necesidad de cantar en inglés. Su carrera ha derribado barreras simbólicas que parecían inamovibles en la industria. En enero de 2026 el puertorriqueño se erigió como el primer artista en los 68 años de historia de los premios en ganar la categoría de Álbum del Año con un disco íntegramente en español: Debí tirar más fotos.

A este hito se suman otros momentos que han redefinido el poder cultural latino, como ser el primer cantante de habla hispana en encabezar el festival Coachella (2023), ser el primer músico latino protagonista de la portada de la revista Time y conseguir que Un Verano Sin Ti fuera el primer álbum en español nominado al Grammy como Álbum del Año. El nuevo rey del pop canta reguetón y dembow.

10. Rey del pop y del streaming

El cantante es ya un viejo conocido del trono de Spotify. Tras dominar el ranking mundial de forma ininterrumpida en 2020, 2021 y 2022, le cedió el testigo durante dos años consecutivos a Taylor Swift. Sin embargo, el puertorriqueño ha recuperado la corona: fue el artista más escuchado del mundo en 2025, repitiendo liderazgo también en España.

El lanzamiento de su último disco en enero de 2025, que se convirtió en el álbum más reproducido del planeta ese mismo año, fue el motor principal para que el Conejo Malo reclamara su hegemonía global. De momento, en lo que va de 2026, se mantiene en la cima de la industria ocupando el segundo lugar, solo por detrás de Bruno Mars.

11. Volver a Puerto Rico

“No me quiero ir de aquí” fue el lema de la multitudinaria gira que Bad Bunny realizó en Puerto Rico en el verano de 2025 para presentar su último disco, una celebración de los ritmos de la isla como la plena, la bomba y la salsa.

Aquella residencia en San Juan reunió a más de 250.000 personas llegadas de todo el mundo —desde Australia y Japón hasta España— y convirtió el evento en un hito para la proyección internacional de Puerto Rico. Más allá de su impacto musical, la serie de conciertos dejó cerca de 700 millones de dólares en la economía local.

Y aunque hubo críticas por su posible efecto sobre la gentrificación de la isla, aunque el propio artista trató de priorizar a los residentes, reservando parte de la venta de entradas para el público local.

12. Residencia en Madrid

La última vez que tocó en España fue en 2019 y aunque el cantante arrancará en Barcelona —donde la expectación es máxima ante una posible colaboración en directo con Rosalía—, su denominada "residencia" en Madrid se perfila como la apuesta más ambiciosa de la gira: diez conciertos consecutivos en el estadio Riyadh Air Metropolitano.

El despliegue, programado para los días 30 y 31 de mayo, y el 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 de junio, representa un hito de convocatoria para un artista internacional en la capital. Solo superado por Shakira, que dará 11 conciertos en septiembre en Madrid.

El eje central del espectáculo será 'La Casita', una de las piezas escenográficas más icónicas del tour, que recrea una vivienda tradicional puertorriqueña y funciona como núcleo del show, donde Bad Bunny no solo interpretará las canciones de su último disco, sino que repasará un repertorio de sus grandes éxitos: desde Tití me preguntó hasta Café con ron. Tras su paso por España, la gira continuará recorriendo el continente europeo hasta su clausura definitiva en julio, en Bruselas.