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Muere Raffaella Carrà a los 78 años

Cantante, actriz y presentadora, trabajadora incansable, su trayectoria estuvo muy ligada a la RAI, en donde revolucionó la parrilla televisiva desde los 70 con su simpatía y descaro

5 julio, 2021 18:07

La cantante, actriz y presentadora italiana Raffaella Carrà ha fallecido a los 78 años, según ha confirmado a la agencia de noticias italiana Ansa Sergio Japino, su pareja durante años. Famosa por canciones como Hay que venir al sur, Caliente caliente o Fiesta, Carrà era un ícono de la televisión italiana por programas como Pronto, Raffaella? o Raffaella Carrà Show, aunque durante años también trabajó en TVE. Su primer trabajo en la televisión pública española fue ¡Señoras y señores!, de Valerio Lazarov, donde se gano rápidamente la simpatía de los espectadores, lo que convenció a los directivos de la cadena para concederle el protagonismo de un especial de cuatro capítulos titulado La hora de Raffaella Carrà, emitido en 1976. Seguiría durante toda su vida vinculada a programas de La 1.

Nacida en Bolonia en 1943, Carrà fue una niña prodigio que participó a los 9 años en su primera película, Tormento del passato. Esto provocó que se trasladara a Roma para estudiar danza clásica y, más tarde, Interpretación en el Centro Experimental de Cinematografía, donde se diplomó en 1960. Ese mismo año participa en la película La Lunga notte del 1943 y, poco después trabaja bajo las órdenes de Mario Monicelli en I compagni y como coprotagonista de Michel Piccoli en La chance et l'amour. En 1965 probó suerte en Hollywood, llegando a actuar en la película El coronel Von Ryan junto a Frank Sinatra, pero pronto se cansó de su vida en Los Ángeles y regresó a Italia. Fue entonces cuando su participación en el programa francés Nino Ferrer la lanzó a la fama. Poco después abandonaría la interpretación para centrarse en su carrera en la televisión y en la música.

En la RAI presentó el programa Canzonissima 70, un show nocturno de variedades que se emitía los sábados y desde el que comenzó a labrarse su carrera como cantante. En el 75, como mencionábamos antes, desembarcaba en TVE y lanzaba un álbum de versiones de sus canciones en español que tuvo un enorme éxito. Esta experiencia le abrió las puertas de América Latina, en donde abarrotó estadios y teatros con sus conciertos.

En los 80 retornó a la RAI con programas como Millemilioni o Fantástico 3, donde todo gira en torno a ella, y en 1982 se convirtió en la Reina del Festival de la Canción de Viña del Mar en Chile. Poco después revoluciona la franja horaria del mediodía -en la que no había programación- con Pronto... Raffaella?, para culminar la década con Raffaela Carrá Show, un espectáculo nocturno de alto nivel de producción y gran elegancia, con importantes invitados internacionales y entrevistas a famosos actores norteamericanos que se realizan en sus propias casas.

El éxito de estos programas llevó a la RAI a concederle a principios de los 90 tres programas para cada día del fin de semana en lo que se llamaría el Weekend of Raffaella. A partir de 2000, continúa haciendo apariciones en la televisión de países americanos, además de presentar diversos programas de televisión en su país natal y en España (¡Hola, Raffaella!). A finales de 2004, es la encargada de presentar el telemaratón Contigo para TVE, que tenía como objetivo apadrinar a un gran número de niños del "Tercer Mundo".

Volvió a aparecer de nuevo en España en diciembre de 2006 en la gala de celebración de los 50 años de TVE, grabada el 25 de noviembre y emitida el 7 de diciembre. La artista italiana fue la encargada de presentar la gala Salvemos Eurovisión que ofreció Televisión Española el 8 de marzo de 2008, y que sirvió para que los espectadores eligiesen cantante para Eurovisión 2008. Además, presentó otras dos galas especiales sobre este festival.

Pero más allá de su presencia televisiva, Raffaella Carrà ha sido siempre una artista, un terremoto sobre los escenarios, capaz de contagiar con su sonrisa y su baile a niños y mayores. Todo un símbolo en la historia de la música, también un indiscutible icono gay, supo jugar con la sensualidad y el descaro para conquistar todo lo que se proponía en el escenario, en contraste con la discreción que siempre ha reinado en su vida personal.