Image: Missing, ¿somos lo que recordamos?

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Escenarios

Missing, ¿somos lo que recordamos?

16 noviembre, 2017 01:00

Missing narra un viaje a la mente de Lilly. Foto: John Zang

La británica Gecko, una de las compañías de teatro físico más aclamadas de Europa, llega a los Teatros del Canal con Missing, un espectáculo onírico que indaga en la relación entre memoria e identidad.

Con más de 15 años de trayectoria internacional, Gecko Theatre es una de una de las compañías de teatro físico más respetadas y aplaudidas del mundo gracias a montajes tan sorprendentes como Taylor's Dummies, The Race o The Arab and the Jew. Ahora llega por primera vez a los escenarios madrileños con Missing, una creación sobre la memoria y la identidad, sobre cómo nuestro pasado moldea el tipo de personas que somos, que se estrena esta tarde en los Teatros del Canal en el marco del Festival de Otoño a Primavera. "La protagonista de la obra tiene herencia española, por lo que Missing es un comienzo muy apropiado para lo que esperamos sea una larga relación con muchas visitas a la ciudad y a España", asegura el director artístico de la compañía, el dramaturgo israelí Amit Lahav.

Famoso por sus exuberantes y poéticas puestas en escena y dueño de un lenguaje propio en el que pone el énfasis en la emoción, la musicalidad, y el movimiento físico, Lahav asegura que "la inspiración para crear está a nuestro alrededor. El punto de partida para todos nuestros espectáculos comienza con una pregunta sobre el ser humano, con una emoción personal o una reacción a la realidad". Así ocurrió también con Missing, que narra un viaje a la mente de Lilly, una mujer normal que recuerda el día de su boda, sus lecciones de flamenco, sus fiestas, las raíces de sus padres... Hechos inconexos a los que el espectador dotará de significado dependiendo de sus propias vivencias.

"Para mí, Missing es la historia de mi crianza y de cómo fui testigo de la separación de mis padres, apela a mis identidades culturales y a cómo recuerdo importantes elementos de mi infancia, que forman pilares importantes en lo que soy", reflexiona el director, que asegura que cada espectador verá una obra diferente. "La imaginación del público es el personaje final, cada persona tendrá una versión completamente única del espectáculo. Missing está creado de tal modo que permite a la audiencia ingresar la narrativa de sus propias vidas dentro de ella", explica. "Es una provocación poética con muchas sugerencias y pistas, pero los autores más importantes, al final, son los miembros de la audiencia, que crean su propio significado".

Memoria e identidad

Aunque si bien el programa tiene un elemento autobiográfico, Lily siempre ha sido la protagonista principal de esta historia, que para Lahav puede ser vista como el "hombre común", un reflejo de todos nosotros. "El arte puede evocar nuevas formas de ver el mundo o verte a ti mismo y el buen arte se ve y escucha en relación al mundo", opina el dramaturgo. "Es decir, uno debe observar los márgenes de la vida y sus sutilezas para poder revelar una visión profunda de la humanidad".

Por eso la obra nos hace reflexionar sobre la relación que mantenemos con nuestra memoria y cómo ésta nos construye, porque "podemos ser selectivos con lo que elegimos recordar y todo eso conforma en cierto sentido quienes somos. Nuestra memoria se comporta de una manera muy fluida, puede ser fácilmente corrompida a través del tiempo o las historias compartidas. Recuerdos e identidad están entrelazados y el rechazo a los recuerdos dolorosos implica un rechazo a una parte de nosotros mismos".



Las particularidades de la obra son consecuencia del singular proceso creativo de Lahav, partidario de ir cociendo sus montajes a fuego lento."El proceso creativo de todos los espectáculos que he realizado comienza permitiendo que los pensamientos iniciales se conviertan en temas, escenas y personajes. Esto puede llevar mucho tiempo y requiere paciencia para permitir que las ideas crezcan, mientras buscas constantemente más inspiración para darles forma". Solo entonces, se comienza a experimentar y diseñar los elementos físicos y técnicos asociados al montaje. "No es como un proceso de teatro convencional donde alguien está en una sala de ensayo con un guión y luego añaden las luces. Todos los diversos elementos tienen que suceder juntos, por lo que esas cosas se están pensando desde el primer día".

Sueño o pesadilla

En este sentido, la experimentación y la maleabilidad de los espectáculos continúa más allá de su estreno. Missing comenzó su andadura en 2012, pero la obra que puede verse estos días ya no es la misma. "Una obra de Gecko es una entidad viviente y que respira. Ha crecido y evolucionado de forma tan constante y consistente que apenas puedo recordar el viaje", relata Lahav poniendo como ejemplo la gira de un grupo de música. "Ocasionalmente acorto una escena, cambio la música o adapto las luces a medida que entendemos la composición. La pieza se ha vuelto mucho más precisa y específica, y la historia se ha simplificado, lo que le ha permitido volverse más compleja teatralmente".

La mezcla de lenguajes y el uso del teatro físico, que carece de una narración clásica y apela a la imaginación y la sugestión, son la seña de identidad de la compañía, una opción que Lahav no considera más compleja que otras pero sí más rica y expresiva. "El movimiento proviene del mismo lugar que el lenguaje: ambos son vehículos emocionales de comunicación mediante los cuales el público entiende la historia". Por eso, todo en el escenario en un espectáculo de Gecko es poético. "Las cintas transportadoras representan la sensación de que todo cambia y flota, como recuerdos que no puedes recordar del todo. Los marcos ayudan a navegar al público hacia el pasado. De nuevo, nunca están quietos, así que podemos jugar con la idea de que los recuerdos estén dentro y fuera de foco. Todo pretende representar una emoción o sentimiento, en este caso el sentimiento de otra época".

Para Lahav, únicamente realizan piezas épicas muy físicas que resaltan la complejidad de la naturaleza humana en la vida moderna y que en muchos casos ponen al espectador frente a sí mismo. "Cuando vienes a ver un espectáculo de Gecko, caes en un sueño, o una pesadilla, dependiendo de tu punto de vista. Cada momento se elabora con mucho cuidado para que nunca sepas qué va a pasar después", desgrana. "Los espectáculos son a la vez un reflejo y un comentario sobre la vida, que a veces puede ser un lugar oscuro. Todos los elementos están ahí para llevar a los espectadores a otra dimensión, e invitarles a volver a imaginar el mundo".