No eran aún las doce de la noche cuando, tras haber caído diez finalistas al ritmo de los acordes de un saxofonista, Antonio Garrigues Walker subía al escenario para anunciar el X Premio Valle-Inclán. Para darle intriga al asunto enunciaba, uno por uno, los nombres de los anteriores galardonados, desde Juan Echanove hasta Concha Velasco. "Celebramos el décimo aniversario", comentaba sosegado para dar paso a la escogida: Aitana Sánchez-Gijón (Roma, 1968). Era su quinta vez como nominada al más prestigioso galardón de las artes escénicas de nuestro país. La veterana actriz se alzó con el premio que concede El Cultural y patrocina la Fundación Coca-Cola, por su papel en Medea, obra dirigida por Andrés Lima.

"En unos momentos tan inciertos y tan en funciones para todos, nosotros como titiriteros tenemos la obligación de seguir dando guerra", apuntaba la actriz al recoger la estatuilla de Víctor Ochoa. El clásico de Séneca, una producción del Teatro de la Ciudad, se trata de un proyecto global al que han dedicado un año de investigación. "Trabajar con Andrés Lima ha hecho que me adentrara en las entrañas de esta mujer de una manera aparentemente sencilla, como si todo ese dolor que siente esa madre se convirtiera en un placer al sacarlo a flote", comentaba a El Cultural.

"No podía hacer más de tres funciones seguidas porque no me daba ni el cuerpo, ni el espíritu. Salía exhausta tanto física como emocionalmente pero, al mismo tiempo, limpia y depurada, dejaba todo lo oscuro en el escenario y Aitana salía renovada y con fuerzas nuevas", señalaba la actriz que se ha metido en el papel de esa madre que "devorada por la enajenación comete ese acto tan terrible como otras tantas madres lo han hecho a lo largo de la historia y lo seguirán haciendo, por desgracia". Un dolor que la propia Medea siente pero que es tan profundo que resulta inconcebible entenderlo de manera racional, de modo que "había que aproximar el mito a nuestra realidad para que el espectador pudiera sentirse cercano o tener un conflicto a la hora de juzgar a una mujer que acaba matando a sus hijos".

Sinceras y emocionantes palabras dedicaba también a Nuria Espert, presente en la ceremonia. "Medea habita en mis tripas, en mis entrañas, es algo de lo que no te puedes desprender. De esto sabe mucho Nuria Espert, que me ha dicho que es mi madre, no podría haberme dicho algo más bonito. Eres mi inspiración, un lujo y el espejo donde me quiero mirar". Tampoco se olvidó de Irene Escolar, la joven actriz que se ha quedado a las puertas de llevarse el galardón. "Irene es la actriz joven con más presente y más futuro de este país, es un ejemplo de inteligencia, sabiduría teatral, está en permanente reciclaje y sabe lo que se hace en toda Europa. Ha sido mágico llegar juntas hasta el final". No olvidaba, tampoco, la labor del Teatro de la Ciudad por su objetivo de acercar al público estas obras. "Espero estar en la órbita de Andrés Lima para siempre".

Aitana Sánchez-Gijón en 'Medea'

La cena de esta décima edición tuvo lugar, como cada año, en el Teatro Real y, siguiendo las leyes que dicta el sistema Goncourt, la actriz Celia Freijeiro anunciaba los nombres que se iban cayendo de la lista hasta quedarse dos guerreras de los escenarios. En la primera ronda quedaban eliminados el ausente Fernando Arrabal (Pingüinas), Carmelo Gómez (El alcalde de Zalamea) y Alfredo Sanzol (Edipo Rey). En la segunda vuelta caían los directores Álex Rigola (El público) y Gerardo Vera (Los hermanos Karamázov) para dar paso en la tercera vuelta a la también ausente Ana Belén (por su papel en la versión dirigida por José Carlos Plaza de Medea) y la joven actriz María Hervás (Amnesia). En la cuarta ronda, tras la música del saxofonista que daba pie a Freijeiro entre plato y plato, se quedaban fuera Israel Elejalde (por su interpretación en La clausura del amor) y Santiago Sánchez (La Crazy Class). Muy poco después Alberto Conejero y La pieda oscura quedaban a las puertas haciendo que la joven Irene Escolar y la veterana Aitana Sánchez-Gijón compitieran por el preciado galardón. El jurado, finalmente, se decantaba por esta última por su interpretación de Medea.

A la cita, que ha reunido una vez más a gran cantidad de caras conocidas del teatro, no faltaron el Ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, el director general de Promoción Cultura de la Comunidad de Madrid, Jaime de los Santos, Getsemaní de San Marcos y Rita Maestre, del Ayuntamiento de Madrid. Entre los actores y actrices de nuestra escena acudieron Concha Velasco, Magüi Mira, Nuria Espert, Anabel Alonso, José Sacristán, Bárbara Lennie, Silvia Marsó, pepón Nieto, Nuria Gallardo, Nur Levi, Elena Furiase y el mago Jorge Blass; los directores Lluïs Pascual y Ernesto Caballero y la autora Paloma Pedrero. También estaba presente el director del diario El Mundo, David Jiménez, la directora de El Cultural, Blanca Berasátegui y el presidente de El Cultural Luis María Anson.

Presidido por el jurista y dramaturgo Antonio Garrigues Walker, el jurado de esta X edición del Premio Valle-Inclán ha estado formado por el académico de la RAE y presidente de El Cultural, Luis María Anson; el presidente de Coca-Cola para España y Portugal, José Núñez Cervera; el redactor jefe de Cultura de El Mundo, Manuel Llorente; el subdirector de programación cultural de la Comunidad de Madrid, Ruperto Merino; el abogado y periodista José María García Luján; la periodista de RNE, Paloma Zuriaga; el productor de teatro Mariano Torralba; la periodista colaboradora de El Cultural y editora, Liz Perales; el crítico y poeta José María Siles; el profesor Eduardo Pérez Rasilla y el crítico Javier Villán y la actriz Carmen Machi.

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