'Better Call Saul'

'Better Call Saul'

Series

De Saul Goodman a Berto Romero: las series de 2020

En un periodo marcado por la inflación de producciones, la quinta temporada de 'Better Call Saul 'se eleva como bastión de una serialidad tradicional cada vez más escasa

24 diciembre, 2020 09:52

En un periodo marcado por la inflación de producciones derivada de la constante renovación de contenidos que las cada vez más numerosas plataformas necesitan para captar nuevos suscriptores –dos tendencias que favorecen el crecimiento de las series de formato corto, principalmente miniseries y series limitadas– la quinta temporada de Better Call Saul se eleva como bastión de una serialidad tradicional cada vez más escasa. Sin embargo, aquí el concepto de tradición no ha de confundirse con la aplicación de patrones sobrexplotados, sino que debe asociarse a la apuesta por la narración de largo recorrido de una serie que ha sido capaz de renovar la estética heredada de Breaking Bad y de inserir en sus imágenes trazas del más reputado clasicismo.

La paulatina conversión del pícaro y desafortunado abogado Jimmy McGill en Saul Goodman (Bob Odenkirk), un letrado cuyo éxito crece a la sombra del narcotráfico, es una de las poquísimas historias actuales que alcanza la longevidad de aquellos relatos que dieron carta de naturaleza a la llamada ‘Tercera Edad de Oro de la Televisión’, una permanencia cada vez más infrecuente que en este 2020 ha cerrado otro de sus episodios más significativos con el fin de Homeland y cuyos tímidos ecos todavía resuenan en shows brillantemente escritos como Bosch o The Crown, cuya cuarta temporada se ha visto perjudicada por las ostensibles diferencias entre el registro interpretativo de la Margaret Thatcher de Gillian Anderson y el del resto del elenco.

El campo de las miniseries fue barrido por el huracán Michaela Coel, factótum creador de la semiautobiográfica Podría destruirte, aleación de policiaco existencial, reflexión generacional y desafiante estudio sobre el consentimiento cuyo violento trabajo de montaje no es sino la reverberación de una personalidad compleja y torturada. Pero si de caleidoscopios identitarios hablamos quizá no haya dos personajes mejor construidos este año que los de Fraser (Jack Dylan Grazer) y Caitlin (Jordan Cristine Seamón), protagonistas de We Are Who We Are, el desembarco de Luca Guadagnino en la ficción seriada, formato que el director italiano malea para ahondar en sus obsesiones temáticas y estilísticas con el objetivo de escrutar la evolución de dos turbulentos adolescentes radicados en una base militar estadounidense situada en el Véneto.

La otra gran aportación que el cine ha dado al mundo de las teleseries en este 2020 es la de Gareth Evans, quien en Gangs of London traslada al universo de la multipantalla su muy particular concepción de la acción basada en la fisicidad, la continuidad espacio-temporal y el hiperrealismo, en la línea de realizadores como Chad Stahelski y David Leitch. Otro tanto sucede en Tales From The Loop, la colección de estampas de ciencia ficción intimista creadas por Nathaniel Halpern cuyo capítulo inicial viene firmado por el nunca bien ponderado Mark Romanek (Retratos de una obsesión), encargado de diseñar la pátina visual de una producción que encara desde la delicadeza y el minimalismo un género demasiadas veces subyugado por los departamentos de efectos especiales.

El ya habitual intercambio de códigos formales y narrativos entre cine y televisión alcanza el paroxismo con la reivindicación que Kyle Patrick Álvarez y Ryan Murphy hacen de Brian De Palma, quizá junto con Godard el cineasta que mayores invectivas lanzó contra la uniformidad que imponía la realización televisiva. ¿Qué diría el director de Carrie al ver la segunda temporada de Homecoming o al toparse con los arabescos manieristas que Murphy dibuja en su desaforada Ratched (un giro sobre el giro que De Palma le practicó a la filmografía de Alfred Hitchcock)? Estos fructíferos procesos de contaminación también se observan en la cuidada relectura de las películas de espías adaptada a la era Putin que propone Condor; en la rescritura del mito vampírico que acometen Steven Moffat y Mark Gatiss en su Drácula; en la peculiar forma en la que Scott Frank redescubre la épica deportiva en Gambito de dama; en el perturbador ingreso en el universo Stephen King que realiza Richard Price en El visitante o en la fresca aproximación al drama romántico adolescente que despliega Normal People, si bien la teleficción que mejor ha explorado las relaciones sentimentales quizá sea la cuarta entrega de Insecure. Alejada de todo este tipo de revisiones se halla The Midnight Gospel, un milagro de la animación en el que la constante tensión entre imágenes y diálogos obliga al espectador a recalibrar su índice de atención para sacarle todo el jugo a una aventura espacial que nos recuerda cuán importante es aferrarnos al presente.

Series españolas

'Mira lo que has hecho'

El crecimiento exponencial de la producción, la opacidad de los datos de audiencia, las invasivas estrategias promocionales y la marginalidad crítica a la que hemos sometido a las series en abierto, han servido para aupar a la atalaya del éxito a series como Veneno, Patria o Antidisturbios. Si la hagiografía de Cristina Ortiz queda lastrada por los continuos subrayados y en la adaptación de la novela de Fernando Aramburu los cambios de punto de vista y la iteración de situaciones disimulan los inexplicados cambios motivacionales de los personajes, Antidisturbios se desinfla tras sus dos vibrantes primeros episodios, víctima de un desequilibrio provocado por la confluencia de dos tramas principales que exigen series independientes.

Los mayores hallazgos de 2020 se encuentran, paradójicamente, en el terreno de la comedia: los cambios de tono de la temporada final de Mira lo que has hecho, de Berto Romero; la planificación de Vamos Juan o la vitriólica vivisección de la superficialidad que Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero practican en la tercera entrega de Vergüenza volaron por encima de tantas y tantas ficciones cargadas de gravedad. Hay que reírse.

Las 10 mejores series

1. Better Call Saul 5T, de Vince Gilligan & Peter Gould

2. Podría destruirte, de Michaela Coel

3. The Midnight Gospel, de Pendelton Ward & Duncan Trussell

4. Homecoming 2T, de Eli Horowitz & Micah Bloomberg

5. We Are Who We Are, de Luca Guadagnino & Paolo Giordano

6. Condor 2T, de Todd Katzberg, Ken Robinson & Jason Smilovic

7. Mira lo que has hecho 3T, de Berto Romero, Enric Pardo & Rafel Barceló

8. Insecure 4T, de Issa Rae & Larry Wilmore

9. Tales From The Loop, de Nathaniel Halpern

10. Gangs of London, de Gareth Evans & Matt Flannery