Anne Hathaway en un momento de la película.

Anne Hathaway en un momento de la película. A24

Cine

'Mother Mary': Anne Hathaway se convierte en una estrella pop atormentada por sus propios fantasmas

La actriz, que también aparece en 'La Odisea', comparte protagonismo con Michaela Coen.

David Lowery firma una nueva película visualmente ambiciosa pero que no logra apabullar.

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Este 2026 ha sido un buen año para Anne Hathaway. Lejos de la época en la que la industria parecía relegarla a un segundo plano, la actriz encadena tres papeles protagonistas: como Penélope en La Odisea de Christopher Nolan, en el regreso de El diablo viste de Prada y en Mother Mary, que llega este viernes 31 de julio a las salas españolas.

En esta última película, el director y guionista David Lowery (Wisconsin, 1980) la convierte en una estrella pop, más cercana a la excentricidad de Lady Gaga que a la dulzura de Taylor Swift.

Atormentada por el pasado y en plena crisis de identidad, esta cantante vuelve a refugiarse en Sam Anselm (interpretada por Michaela Coel), una prestigiosa diseñadora y ¿expareja? que la erigió, a través de la moda, en un icono, una especie de Juana de Arco gótica a la que solo conoceremos como Mother Mary.

La compositora recurre de nuevo a Sam para que diseñe el vestuario del que será su concierto de regreso, tras tener que abandonar los escenarios abruptamente. Su reencuentro se produce en un granero aislado, convertido en taller, en mitad de la campiña británica, donde mantendrán un extenuante duelo psicológico de reproches velados.

Diseñadora y musa compartieron una relación tan cómplice como destructiva de la que Lowery no revela demasiado, ni siquiera si llegó a ser sentimental en algún momento, a pesar de la evidente atracción entre las protagonistas. Solo sabemos que una traición, relacionada con la falta de reconocimiento del trabajo de Sam, rompió el vínculo que ahora ambas necesitan sanar.

La primera parte del filme parece una versión de El hilo invisible (Paul Thomas Anderson, 2017), donde la moda funciona como nexo de unión y de complicidad con ese pasado conjunto.

Una siempre imponente Michaela Coel aguanta el pulso a una Hathaway muy correcta y ambas acarrean prácticamente solas el peso de la película, en la que también aparecen Hunter Schafer, como Hilda, la ayudante en el estudio de Sam, y la compositora FKA Twigs, que además participa en la BSO.

Pero las obtusas conversaciones con tintes teatrales de Coel y Hathaway acaban por rozar el tedio. Es entonces cuando Lowery abandona el intimismo más frío para acercarse al terror gótico, similar al que vimos en The Neon Demon (Nicolas Winding Refn, 2016).

La energía entre ellas adopta una forma sobrenatural: un espíritu en forma de gasa roja del que solo podrán deshacerse juntas. La filmografía de Lowery tiene algo de fantasmal, aunque hasta ahora solo una de sus películas (A Ghost Story, 2017) lo hubiese sido de manera explícita.

Fantasmas del pasado

En su cine, lo fantasmagórico no es un mero recurso de terror, sino una forma de hablar del tiempo, la pérdida y el olvido. Y aunque Mother Mary sea también una radiografía sobre el precio de la fama, en la línea de Vox Lux (Brady Corbet, 2018) o Perfect Blue (Satoshi Kon, 1997), a Lowery le interesa más lo que ese fantasma refleja sobre la relación entre ambas.

Posesión, resentimiento y una dependencia mutua obsesiva. El espíritu es la encarnación de un pasado irresuelto que las mantiene encadenadas. “¿Ni siquiera vas a dejarme tener mi propia historia de fantasmas?”, le reprocha Sam a Mother Mary.

Sin embargo, tampoco la atmósfera fantástica y de body horror de la segunda mitad de la película, un registro en el que no habíamos visto a Hathaway hasta ahora, consigue convencer ni apabullar tanto como pretende. Algo que se hace evidente en ese monólogo final interpretado por Hilda.

En el cine de david lowery lo fantasmagórico es un recurso para hablar del tiempo, la pérdida y el olvido

Además, aunque la música debería ser una pieza fundamental de la película, esta no llega a lucirse en esos multitudinarios conciertos inspirados en estrellas como Swift o Madonna. Entre tanto silencio espectral, las canciones pasan fácilmente desapercibidas a pesar de venir firmadas por dos gigantes del pop actual: el productor Jack Antonoff y otra diva, Charli XCX.

No es la primera vez que la compositora británica se pone al frente de una banda sonora, pero su trabajo aquí está lejos de superar el que logró recientemente con la de Cumbres borrascosas (Emerald Fennell, 2026).

Sí que destacan las físicas coreografías de Hathaway, a la que no veíamos cantar en la gran pantalla desde Los miserables (2012), filme que le valió el Oscar a la mejor actriz de reparto.

Aun así, al cineasta no se le puede negar su versatilidad. Es capaz de ponerse tras las cámaras de grandes producciones de encargo, como Peter Pan & Wendy (2023) y Pete’s Dragon (2016), y apostar por filmes más independientes como El caballero verde (2021) y The Old Man & the Gun (2018), la última aparición cinematográfica de Robert Redford.

En Mother Mary sigue con su vocación autoral y es, aseguró el director a la revista estadounidense The Wrap, su película “más personal” hasta ahora.

El parto no ha sido fácil: empezó a filmarla en 2023 y aunque tenía planeado un rodaje modesto de 55 días, el proceso se alargó más de dos años debido a las huelgas de Hollywood y a una posproducción complicada.

En enero de 2025 se dio cuenta de que no había logrado la claridad que buscaba y pasó un año más editando la película para encontrar el “tono y la emoción” correctos. Lamentablemente, no llegó a conseguirlo. David Lowery firma una obra visualmente ambiciosa, pero que termina atrapada en sus propias costuras.

Mother Mary

Dirección y guion: David Lowery. Intérpretes: Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer. Año: 2026. Estreno: 31 de julio