Javier Bardem comparece en rueda de prensa en el Festival de Cannes 2026. Foto: EFE/EPA/TERESA SUAREZ/ POOL

Javier Bardem comparece en rueda de prensa en el Festival de Cannes 2026. Foto: EFE/EPA/TERESA SUAREZ/ POOL

Cine

Javier Bardem en Cannes: "La masculinidad tóxica la perpetúan hombres en el poder como Trump y Putin"

El actor ha comparecido ante los medios en el festival francés después de la aclamada presentación este sábado de 'El ser querido', de Rodrigo Sorogoyen.

Más información: Festival de Cannes: 'El ser querido' no es el 'Valor sentimental' de Sorogoyen

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Para Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981) fue "un mazazo" hace tres años saber que Joachim Trier había encarrilado un proyecto cuyo punto de partida era idéntico al que estaba pergeñando con Isabel Peña: el de un padre director y una hija actriz que después de 13 años de distanciamiento se reencontraban con el anzuelo que él le tendía ofreciéndole un papel protagonista en su próxima película.

La programación a concurso de Valor sentimental la pasada edición en la Sección Oficial del Festival de Cannes permitió al madrileño, designado presidente del jurado de la Semana de la Crítica, convertirse en la única persona en el mundo que había visto ambas películas. "Son dos largometrajes con un argumento similar, pero te puedo asegurar que muy distintos –avanzaba el director en agosto del año pasado en el Atlàntida Mallorca Film Fest–. Ya hemos remontado el duelo y nos parece incluso bonito".

La prensa especializada en Cannes puede dar hoy fe de las distancias con el largometraje merecedor este año del Óscar a la mejor película extranjera, como también de los excelentes trabajos de Victoria Luengo y de un totémico Javier Bardem, enfilado para el Premio a la Mejor Interpretación Masculina. La crítica en Deadline ha sentenciado: "La carrera de Javier Bardem ha llegado a su culmen en este momento impactante, y su personaje, Esteban Martínez, hace que el egocéntrico director de cine de Valor sentimental parezca Walt Disney en comparación".

Según ha compartido su coguionista de cabecera, Isabel Peña, esta historia nace del objetivo que se habían marcado ambos de contar una historia distinta y de manera diferente: "No queríamos hacer una nueva película donde alguien muere, sino una historia de personas donde los actores fueran más libres, aunque el guion sea menos visible en términos de estructura".

El detonante fue una cena entre amigos en un restaurante en Bilbao donde también participaba Luengo. "Aunque venimos de sitios muy diferentes, compartimos fascinación por lo que los otros nos cuentan, y nos gusta hablar de las relaciones con nuestros padres", ha proseguido la guionista.

Ambos aprovecharon la selección de As bestas en Cannes Première la edición de 2022 para acercarse al Hotel Martínez a proponerle a Bardem sumarse a una idea que entonces solo estaba garabateada en un papel. En ese momento se cerró la colaboración y el apellido del protagonista, Martínez.

En la película anterior de Sorogoyen, la trama se dividía en dos partes, una relatada desde el punto de vista masculino y otra desde el femenino. Aquí, en cambio, se entrelazan. Su secuencia de apertura es una filigrana donde sus dos protagonistas improvisan una incomodísima comida.

La actriz ha desvelado en la rueda de prensa que para la preparación de sus papeles, Sorogoyen los presentó ocho meses antes del rodaje y les pidió que no volvieran a tener contacto hasta el mismo día de esa escena. No sabían dónde estaban situados cámaras ni micrófonos, desconocían cuáles iban a ser las réplicas, pero ambos habían escrito sendas biografías de sus personajes, que Rodrigo había cruzado. Cuando se vieron frente a frente, cada uno contaba con retazos de información del otro.

"Para actuar en esa escena, escuchaba lo que me ofrecía Javier y todo era fácil, fluido. Lo que no podía controlar era la rabia y el dolor –ha explicado Luengo, quien volverá a pisar la alfombra roja de Cannes este próximo martes como parte del elenco de la segunda película española a concurso en Sección Oficial, Amarga Navidad–. Las heridas de Emilia que vienen de la ausencia del padre se enraízan profundamente en el cuerpo y la niña que fue está presente todavía en ella, así que mi trabajo consistió en no mostrar un personaje limitado a estar únicamente enfadado con su padre".

Tras esos 20 minutos iniciales, que podrían funcionar perfectamente como un corto, del mismo modo que en su día lo fue Madre (2017), la película adquiere una naturaleza meta, porque se instala en el rodaje de una película ambientada en el Sáhara español.

Más allá de las dinámicas de tira y afloja, aproximación y distancia, resquemores y honda tristeza entre sus dos protagonistas, la película dentro de la película les ha permitido a Sorogoyen y Peña señalar las conductas abusivas en el ejercicio de la dirección en los sets. La escena decisiva se desarrolla en una comida de la que hay que repetir varias tomas.

El tándem de guionistas se inspiró en una jornada de rodaje de As bestas que se hizo "un tanto desagradable" porque los actores tenían que desayunar lentejas. Para rodar su copia, de hiperbólica violencia psicológica, en El ser querido, cambiaron el menú a un guiso de pescado. El director ha detallado que tuvieron que dedicarle seis días: "Fue una escena difícil y tirante, con niños, con sol y nubes cambiantes. Fueron necesarias cuatro cámaras, mucho foley, coreografía y multiplicidad de formatos. El día que terminamos sentimos alivio. A partir de ahí, el resto del rodaje fue más calmado".

La masculinidad tóxica

Sorogoyen marca una muesca más en una carrera de radiografías de la masculinidad que van del seductor de su ópera prima, Stockholm (2013), la testosterona rebosante de sus policías en Que Dios nos perdone (2016) y la serie Antidisturbios (2020), los políticos de El reino (2018) y los hostiles agricultores de As bestas (2022). En esta ocasión, el realizador mundialmente célebre interpretado por Javier Bardem no repara en que la relación de poder entre hombres y mujeres en el plano humano y también en el profesional ha cambiado.

"Vengo de un país donde hay una media de cuatro mujeres asesinadas por sus maridos o ex parejas al año, porque piensan que son de su propiedad. Hemos normalizado el feminicidio. Es horrible. Esta masculinidad tóxica se deriva de la mala educación que hemos recibido y de cómo la perpetúan hombres en el poder como Trump y Putin –se ha extendido Bardem–. Esta película habla precisamente de eso: hay tres mujeres que se oponen y dicen que no".

Al oscarizado actor le han realizado varias preguntas relacionadas con su activismo político y con las consecuencias que su denuncia del genocidio en Gaza puede tener en su trayectoria. A ese respecto ha reconocido que el miedo existe, "pero lo importante es poder mirarse en el espejo y sentirse cómodo con nuestra propia ética".

El ganador de seis premios Goya ha indicado que no hay plan B en su carrera y que aceptará las repercusiones, pero la oferta de proyectos tanto en España como en Europa, América del Sur y Estados Unidos le hacen pensar que el discurso dominante está cambiando gracias a una generación más joven que es consciente de la situación a través de los móviles. "Los que van quedar expuestos en último término son los que están haciendo esas listas negras", ha rematado.