Asghar Farhadi en una rueda de prensa del Festival de Cannes 2026, en el que presenta la película 'Historias pararelas'. Foto: EFE/EPA/CLEMENS BILAN / POOL

Asghar Farhadi en una rueda de prensa del Festival de Cannes 2026, en el que presenta la película 'Historias pararelas'. Foto: EFE/EPA/CLEMENS BILAN / POOL

Cine

Asghar Farhadi en Cannes: "Es injustificable cualquier crimen, sea en una guerra o en una manifestación"

El director iraní ha presentado en el festival francés la película 'Historias paralelas', basada en un episodio del 'Decálogo' de Krzysztof Kieślowski.

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Hace unos años, Asghar Farhadi (Khomeyni Shahr, Irán, 1972) rechazó la oferta de dirigir una serie basada en el Decálogo (1988) de Krzysztof Kieślowski, pero después de una videoconferencia con el guionista de cabecera del fallecido maestro polaco, Krzysztof Piesiewicz, y de ser de nuevo tentado, pero con la adaptación de un solo episodio a su elección para un largometraje, el realizador persa dijo sí.

De los diez mandamientos se decantó por el sexto, que en la relectura ética y contemporánea de Kieślowski estaba protagonizado por un joven voyeur que espía a su vecina con un telescopio. La curiosidad de Farhadi no estaba, sin embargo, en las secuencias de intimidad hurtadas a la mujer tras la ventana, sino en las palabras dichas que al protagonista se le escapan.

Junto a su coguionista y hermano, Saeed Farhadi, comenzó la escritura de un tríptico de imagen, sonido y escritura con la música original del compositor de la serie, como también de la trilogía Tres colores, de Zbigniew Preisner.

La fatalidad que acompaña a Farhadi estas últimas semanas tuvo su funesto colofón ayer noche, al bajar del coche que lo conducía a la alfombra roja donde su película, Historias paralelas, celebraba su puesta de largo en el Festival de Cannes. Un mensaje de whatsapp acababa de confiarle el fallecimiento de Piesiewicz, quien aguardaba su película con ilusión.

El espacio dedicado en la rueda de prensa a analizar su versión, muy libre y en la misma medida fallida, del capítulo que Kieślowski dedicó al mandamiento que reza "No cometerás actos impuros", ha sido escaso. La mayor parte de las preguntas de la cita con los medios han sido copadas por el momento geopolítico actual.

"Este último mes, mientras me dedicaba a la postproducción del filme, dos hechos trágicos han tenido lugar en Irán: la muerte de numerosos civiles bajo las bombas y antes de la guerra, la masacre de numerosos manifestantes igualmente inocentes. Son dos eventos extremadamente dolorosos que jamás serán olvidados. Toda muerte es un crimen, ya sea durante una contienda bélica o en una manifestación. Resulta inaceptable, bajo ninguna justificación", ha zanjado el cineasta, ganador de dos Oscar a la mejor película de habla no inglesa por Nader y Simin, una separación (2011), que lo convirtió en el primer cineasta iraní en ganar la estatuilla, y por El viajante (2016).

Su tediosa, enrevesada, estirada (excede las dos horas y encadena hasta tres finales) e incluso mal interpretada nueva película cuenta con un reparto cinco estrellas del cine galo, con cameo de Catherine Deneuve e Isabelle Huppert a la cabeza en la piel de una escritora gruñona que, enclaustrada en un fortín caótico de libros y cachivaches, teclea novelas que ya no parecen interesar a nadie.

La excepción que confirma su decadencia es un callado joven que empieza a ayudarla a hacer la mudanza. Poco a poco, el sobrevenido lector va obsesionándose con la ficción de amor, traición y crimen que la novelista ha pergeñado tras espiar con un telescopio que su padre le regaló a los nueve años a los trabajadores de un estudio de sonido especializado en foley en un apartamento del edificio de enfrente.

Realidad y ficción se confunden e influyen hasta la profecía autocumplida en una propuesta que se mira en La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954) y se mide a concurso con otra trama sobre la vampirización creativa, Amarga Navidad, de Almódovar.

Buñuel y Kieslowski, inspiración de Virginie Efira

Los actores que interpretan los vértices del triángulo, Vincent Cassel, Pierre Niney y Virginie Efira, han alabado el trabajo del director, que con su primera incursión en el cine francés, El pasado, le procuró a su protagonista, Bérénice Bejo, el premio a la mejor actriz en Cannes en 2013.

El primero ha hablado del perfeccionismo de Farhadi. El segundo ha aplaudido la ambigüedad de los personajes de su cine: "En un presente maniqueo, donde se nos obliga a realizar una elección constante, el mundo de los matices vive en el cine y en la obra de grandes creadores como Farhadi, lo que considero saludable".

La actriz belga, por su parte, ha ahondado en las referencias que le dio el realizador para su doble papel en la cinta, plasmado en dos códigos gráficos y con dos puestas en escena distintas. El primero fue Ese oscuro objeto del deseo (Luis Buñuel, 1977), a cuya Conchita dieron vida dos actrices diferentes, Carole Bouquet y Ángela Molina, y para el segundo rol, pegado a la realidad, Tres colores: Rojo (1994).

El círculo se cierra, por tanto, de nuevo con Kieślowski, quien, según ha confesado Farhadi, se encuentra en su panteón personal por tratarse de "un cineasta humanista que ha demostrado una compasión particular por sus personajes".

En su próxima película y sin citar expresamente la realidad de su país, Farhadi ha adelantado que aspira a "inmortalizar hechos que de otra manera serán olvidados, misión innegable del cine, como también de la literatura, del arte en su conjunto".