Jonathan Guilherme y Sergio Coragem, en  un momento de 'La risa y la navaja'

Jonathan Guilherme y Sergio Coragem, en un momento de 'La risa y la navaja'

Cine

'La risa y la navaja': una mirada alternativa y extraordinaria al pasado colonial portugués

El portugués Pedro Pinho transita por un escepticismo rayando lo irónico, en el que ni el humor ni la violencia ni la sensualidad están fuera de juego.

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Nos colocamos frente a la pantalla y enseguida reparamos que estamos ante un cineasta de raza. Alguien que no se anda con juegos ni construye sobre plantillas adquiridas en su manifiesta ambición por mantener el foco en lo que quiere transmitir. Y su foco no es otro que la conciencia (la culpa) del hombre blanco en un mundo postcolonial.

La risa y la navaja, película premiada en la sección Un certain regard del Festival de Cannes, es el subyugante relato de la larga estancia de un ingeniero ambiental portugués, Sergio (Sergio Coragem), en Guinea-Bisáu para elaborar un informe sobre la construcción de una carretera que pueda unir la ciudad y la selva. Nada encontramos en este propósito que sea reprochable desde un análisis puramente cinematográfico –esto es, el modo en que las imágenes piensan y nos piensan, en que el universo que despliega abraza las complejidades y ambigüedades de su retrato naturalista–, ni tampoco desde un escrutinio más amplio, sea social, histórico, cultural y, sobre todo, de raíz humanista.

No es que el talento del portugués Pedro Pinho (Lisboa,1977) nos coja por sorpresa. En La fábrica de nada (2017), su anterior filme, también presentado en Cannes, propuso una verdadera odisea para mostrarnos, mediante un documental musical posmoderno (por así decirlo), los efectos de la crisis económica y la deslocalización de fábricas en Portugal, logrando una lógica narrativa que seducía artísticamente y convencía políticamente al espectador. O al menos proporcionaba los elementos necesarios para introducir el pensamiento sin discursos fabricados y artificiales, sino desde la propia materia humana que ponía en juego su exploración.

Aquel fresco excéntrico y casi monumental duraba tres horas. A su nueva película, de tres horas y media, tampoco le sobra nada, pasa como un suspiro, incluso nos deja con ganas de sumergirnos en la versión íntegra de cinco horas y media que circula en Francia.

El cine portugués viene desde hace años cuestionando su propia identidad en un genuino y necesario intento por descentrar la mirada europeísta de su pasado colonial. Cineastas como Pedro Costa, Miguel Gomes y Margarida Cardoso se han acercado a la cuestión sin maniqueísmos, con resultados extraordinarios, muy lejos de la mera exposición periodística y muy cerca de la conquista poética. Pedro Pinho transita por esa senda con una convicción y, al mismo tiempo, un escepticismo rayando lo irónico, en el que ni el humor ni la violencia ni la sensualidad están fuera de juego.

No se trata solo de seguir a Sergio en su odisea africana (desde que llega con sus maletas hasta que se marcha con el mismo equipaje), sino en trasladar a nuestra mirada las sensaciones, tensiones y contradicciones del visitante europeo a una realidad cuya lógica le arrastra a un sistema de pensamiento muy diferente al europeo, tanto en el trabajo como en las relaciones personales y en su propio crecimiento personal.

Sergio, cuyo trabajo es un encargo de una ONG y estará sujeto a las corrupciones y cohechos de los poderes fácticos nativos (encarnados en Horacio, un personaje bastante turbio), entabla relaciones estrechas, no carentes de desequilibrios y descubrimientos sexuales, con dos lugareños que se apropian por completo de la película, Diara (Cleo Diara) y Gui (Jonathan Guilherme). Descubrirá también que su predecesor, un ingeniero italiano, a quien se le asignó la misma misión unos meses antes, ha desaparecido misteriosamente.

Cleo Diára, en 'La risa y la navaja'

Cleo Diára, en 'La risa y la navaja'

Pero el relato no se centra en una investigación de lo que pasó o pudo haber pasado, sino en el trayecto de Sergio en su propósito claramente no colonizador, sumando en cada paso múltiples capas a su comportamiento. El nuevo colono trata de hacer su trabajo desde la observación silenciosa y una escrupulosa (por más que imposible) objetividad, que requiere la transformación de su mirada. Ese proceso, tan difícil de trasladar a la pantalla, es el que apela a nuestra sensibilidad como espectadores y ciudadanos del mundo.

La risa y la navaja

Dirección: Pedro Pinho.

Guion: Pedro Pinho, Miguel Seabra Lopes y José Filipe Costa, entre otros.

Intérpretes: Cleo Diára, Sérgio Coragem, Jonathan Guilherme.

Año: 2025.

Estreno: 24 de abril