Bad Gyal durante su actuación en los Goya. Foto: EFE / Alberto Estevez.
Ángeles Toledano y Alba Molina emocionan, Bad Gyal se pasa a la rumba y un frío tributo a Robe en los Goya
Presentada por Rigoberta Bandini y Luis Tosar, la gala acertó con la elección de los temas, 'Si te vas', 'La bámbola', 'Hoy puede ser un gran día', pero no tanto con su ejecución.
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Las actuaciones musicales de los Goya tienen la difícil tarea de entretener una extensa gala, que este año ha conseguido sorprendentemente reducir su duración 20 minutos. No es un encargo sencillo, tampoco la elección de los nombres, casi siempre una mezcolanza de talentos jóvenes y figuras consagradas. Entre el espectador medio es ya un clásico la pregunta de si esos jovencitos vienen de Operación Triunfo o de dónde han salido. No es el caso de este año.
Además de contar con la cantante Rigoberta Bandini como maestra de ceremonias, la gala reunió a la artista catalana Bad Gyal, referente del dancehall y el reguetón; Ana Mena y Belén Aguilera, dos princesas del pop cada vez más internacionales; Dani Fernández, con un rock-pop que ya llena estadios; Guille Milkyway, cerebro de La Casa Azul; y las cantaoras Ángeles Toledano y Alba Molina, hija de Lole y Manuel, cuyo rompedor álbum 'Nuevo día' cumplió en diciembre de 2025 medio siglo. Lo que en un principio apuntaba a una gala rendida al pop acabó eclipsada por la rumba catalana y, sobre todo, por el flamenco.
Si el año pasado, Miguel Ríos y Amaral dieron un emocionante pistoletazo de salida al ritmo de 'Bienvenidos', este año Rigoberta Bandini y Luis Tosar, ambos presentadores de la gala, no surtieron el mismo efecto con 'Hoy puede ser un gran día', de Serrat, cuya presencia (tan improbable) hubiese salvado la noche.
Ángeles Toledano durante su actuación en los Goya. Foto: EFE / Alberto Estevez.
Lo hicieron, en cambio, la cantaora jienense Ángeles Toledano y Alba Molina, que, arropadas por el coro infantil del Orfeó Català y una orquesta con ligero tono rock, convirtieron 'Tu mirá', de Lole y Manuel, en un pequeño tablao en mitad del escenario. Toledano, uno de los fenómenos del flamenco actual, demostró su poderío vocal y su arraigo jondo. Molina, hija del célebre dúo, logró un homenaje sentido y profundo a sus padres.
Otra de las sorpresas de la noche fue la actuación de Bad Gyal, que se estrenaba en los Goya con mucha expectación. ¿Qué podían tener los siempre clásicos Goya preparado para una estrella del autotune? Una divertida y bailable actuación junto a la banda Arrels de Gràcia, estandartes de la rumba catalana y el flamenco fusión, que celebró la multiculturalidad de la ciudad condal, del fútbol y los modernos del MACBA a las drag queens. Para los fans de la cantante catalana, que son muchos, fue seguro un placer verla sonreír (más de una vez) y pasárselo así de bien sobre el escenario en su querida Barcelona.
De 'La rumba de Barcelona' a una versión pop de 'La bámbola' de la mano de la cantante malagueña Ana Mena, antigua niña prodigio y hoy estrella del pop muy mimada en España y en Italia tras su paso por el Festival de Sanremo. Subida a un piano y acompañada por Guille Milkyway de La Casa Azul, ofreció una versión vocalmente impecable del tema de Patty Bravo, pero que no logró emocionar, quizá por ese atrevido mejunje futurista pop-electrónico.
Tampoco consiguieron conmover Belén Aguilera y Dani Fernández versionando la maravillosa Si te vas, de Robe Iniesta, líder de Extremoduro, como homenaje durante el In Memoriam, con ella al piano y él entrando después. Un gesto muy bonito al cantante, fallecido en diciembre de 2025, pero que acabó resultando desaprovechado y frío por la dulcificación de ella y el tono algo impostado de él. Versionar con éxito a Robe roza lo imposible.
Por su parte, Rigoberta Bandini, que el año pasado deslumbró con su homenaje al Amor de Massiel, este año, quizá también por su doble responsabilidad como conductora de la gala, no terminó de lucirse ni con Serrat ni con el De tot cor, del mallorquín Tomeu Penya. Lo dicho, es muy difícil acertar con las actuaciones y se echó en falta algún otro talento catalán, como Sílvia Pérez Cruz, que se llevó el Goya a mejor canción original, o Maria Arnal.
Aun así, lo mejor de este año fue, de nuevo, la elección de los temas. La Academia sigue sabiendo qué canciones conectan con el espectador, aunque la ejecución no siempre esté a la altura.