Kleber Mendonça Filho y Wagner Moura, durante el rodaje de 'El agente secreto'. Foto: Elastica Films

Kleber Mendonça Filho y Wagner Moura, durante el rodaje de 'El agente secreto'. Foto: Elastica Films

Cine

Kleber Mendonça Filho estrena 'El agente secreto': "Lula no es mágico. Es difícil reconstruir lo destruido"

El cineasta brasileño estrena un drama ambientado en los años de la dictadura militar que se presenta como el gran obstáculo de 'Sirat' para el Oscar internacional.

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El día siguiente de la participación de Oliver Laxe en La Revuelta, las redes sociales hervían con ofensas y guasa por parte de usuarios brasileños.

El director de Sirat había bromeado afirmando que los cariocas que integran la Academia de Hollywood son “ultranacionalistas” y votarían al Oscar hasta un zapato. Los emoticonos de calzado saturaron entonces las cuentas oficiales del drama del cineasta gallego, que sabe que compite al Oscar en la categoría de película internacional contra un thriller de época de los que dejan huella, El agente secreto.

Su director, Kleber Mendonça Filho (Recife, 1968), creció al calor del cine de Costa-Gavras y Oliver Stone, así que, aunque nunca piensa sus guiones como políticos, reconoce que “por supuesto” lo son.

En su nueva propuesta, nominada también a mejor película, mejor actor para Wagner Moura y mejor casting, su cámara apunta a la corrupción siguiendo a un profesor que huye de su pasado.

Pregunta. El filme es una metáfora del valor del celuloide para preservar la historia. ¿Quería rendir tributo al cine?

Respuesta. En cierto modo, sí. Toda mi vida he visto el cine, la música y los libros como guardianes del tiempo.

»Cada obra que hacemos, no importa si es buena o mala, es un documento para el futuro. No sé si se conservarán en el futuro, y eso es algo a lo que siempre le doy vueltas: ¿qué sobrevivirá de lo que hicimos en la Tierra? Por eso, terminar el filme en un lugar que ahora parece un hospital, pero que por su arquitectura sabes que fue un cine, resulta significativo.

P. A ese respecto, El agente secreto también es un documental sobre Recife. ¿Cree que su ciudad, película tras película, se está convirtiendo en los cimientos de su obra?

R. Siempre lo ha sido porque ahí crecí y tengo una conexión muy fuerte con la ciudad. Es muy peculiar, con una personalidad muy marcada. Cultural y políticamente es muy fuerte: es una urbe muy de izquierdas.

»Por ejemplo, durante los años de Bolsonaro, Recife fue una de las pocas ciudades donde alguien como yo podía caminar con una camiseta roja, asociada al Partido de los Trabajadores, sin problemas. En São Paulo habría sido una situación muy desagradable. Recife era como una zona libre para el pensamiento. Eso me resulta muy inspirador.

Cine de los setenta

Wagner Moura, en 'El agente secreto'

Wagner Moura, en 'El agente secreto'

P. También rinde un pequeño homenaje a los cines de su ciudad y a las películas que se proyectaban en los setenta. ¿Es un guiño a su infancia?

R. Sí. Como decía antes, se trata de marcas de tiempo. Por ejemplo, La profecía (Richard Donner) se estrenó en 1976. Comprobé que llegó al cine São Luiz en febrero de 1977, justo cuando sitúo El agente secreto. Así que es históricamente correcto que se proyectara durante el carnaval de ese año.

»Hay películas que no vi, pero recuerdo los carteles, como el de Pasqualino: siete bellezas (1975), de Lina Wertmüller. En cuanto a Cómo destruir al más famoso agente secreto del mundo (Philippe de Broca, 1973), fue una película a la que mi madre quiso llevarme, pero era para mayores de 18 años y yo tenía 10.

P. Esta película es drama, pero también thriller e incluso blaxploitation. ¿Qué películas aliñaron esta ensalada tan variopinta de géneros?

R. En la escena del parque pensé en cosas de principios de los 80, como Killer: El asesino del taladro (Abel Ferrara, 1979), en Tiburón (Steven Spielberg, 1975) incluso. Es el deseo de filmar de una cierta manera.

»Si vas a usar lentes anamórficas, haz algo interesante: usa un travelling, no tires de cámara en mano todo el tiempo y mucho menos de drones, porque en 1977 no existían. Por ejemplo, en la escena que menciono usamos un travelling de 25 metros para lograr la altura y el movimiento correctos. Fue algo muy old school.

P. ¿Las referencias aparecen al escribir o al rodar?

R. Principalmente al escribir, pero también durante el rodaje. Cuando estoy filmando vuelvo a ver películas que amo y de pronto pienso: “Ese plano podría funcionar aquí”.

P. Se da la coincidencia de que la película brasileña que estuvo nominada y ganó el año pasado el Oscar a mejor película internacional fue Aún estoy aquí (Walter Salles, 2024). ¿Cree que estas películas ayudan políticamente a entender la dictadura?

R. Claro que sí. Proyecté Aún estoy aquí en un festival en Recife, ante mil personas, y escuché a jóvenes decir: “No sabía que hacían eso en la dictadura”. La dictadura ha sido borrada. Así que, aunque las películas no cambian el mundo, sí dan información.

Wagner Moura, rodeado de varios intérpretes, en 'El agente secreto'

Wagner Moura, rodeado de varios intérpretes, en 'El agente secreto'

P. ¿Por qué no hay militares en un filme ambientado en la dictadura?

R. Porque quería mostrar la lógica de la época, aquí lo que vemos es la corrupción de bajo nivel. Por ejemplo, cuando yo era niño, muchas veces estaba jugando y los adultos de
repente bajaban la voz y luego seguían hablando. No tenía sentido, porque no había micrófonos. Pero era el comportamiento de aquellos tiempos.

»Por eso, cuando doña Sebastiana le entrega un sobre al protagonista, uno se pregunta: “¿Por qué susurra?”. Pero es simplemente la sensación de miedo que está en el aire.

P. Parece tener querencia por las mujeres mayores con arrestos. Así lo es doña Sebastiana, como también lo fue doña Clara.

R. Sí. He conocido muchas mujeres así. Me gustan las señoras mayores fuertes. El gesto de Doña Clara (2016) al oponerse a vender su casa junto al mar a un promotor inmobiliario es muy simbólico, pues toda vez que una mujer se niega a hacer lo que le dicta la sociedad, está realizando un gesto político. No son solo viejitas. Hay que tener cuidado con ellas.

P. ¿Qué otros aspectos de la época quería rememorar?

R. Estaba más interesado en el tono, en los colores, en los olores de la época, en su lógica.

»Esta película no trata de hechos históricos exactos, sino del clima del periodo. Y se concreta en el arranque del filme: un ladrón intenta robar latas de aceite de una gasolinera. El vigilante nocturno saca una escopeta, mata al ladrón y, como es carnaval, nadie viene a recoger el cuerpo.

P. El agente secreto señala las diferencias entre norte y sur en Brasil.

R. Eso es muy fuerte en mi país. Brasil se construyó mal: todo se concentró en el sudeste, y el nordeste fue visto como atrasado, cuando no es verdad. El nordeste salvó a Brasil al no reelegir a Bolsonaro.

P. ¿Ahora con Lula está contento?

R. Sí, estoy contento. Pero Lula no es mágico. Es muy difícil reconstruir lo que se destruyó.