Loreto Mauleón en 'El fantasma de mi mujer'

Loreto Mauleón en 'El fantasma de mi mujer'

Cine

'El fantasma de mi mujer': entre la comedia negra y lo fantástico en un canto a la liberación femenina

María Ripoll dirige esta cinta protagonizada por Javier Rey y Loreto Mauleón con una trama bien hilada que mantiene enganchado, pero tiene problemas de tono.

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La comedia negra es un género complejo por cuanto, al fin y al cabo, hay un muerto. Y reírse de la muerte está muy bien, pero de los muertos, no tanto. En cualquier caso, ha habido grandes películas que han utilizado tan luctuoso asunto.

Por citar a los grandes clásicos, en Pero... ¿Quién mató a Harry? (1955), Hitchcock construía una comedia negra azabache sobre el traslado de un cadáver que se acababa convirtiendo en un problema logístico sin que el hecho "importante" en sí, la muerte de un hombre, pareciera tener mucha importancia. De fondo, una crítica a la indiferencia social y la propia futilidad de la vida.

Lo dice el refrán: el muerto al hoyo y el vivo, al bollo. En El quinteto de la muerte (Alexander Mackendrick, 1955), el "poder moral" de una anciana chapada a la antigua acaba provocando que una banda de matones criminales se acaben matando entre ellos. Te partes de risa, pero no deja de ser una tragedia.

El fantasma de mi mujer, nueva comedia de María Ripoll, pisa terreno complejo: convertir un asesinato en una comedia loca. A veces lo consigue, a veces no.

Una muerta muy viva

La trama arranca cuando Julia (María Hervás), después de mantener un rifirrafe con la esposa de su amante (Loreto Mauleón), la mata de manera más o menos accidental (más bien menos). Acto seguido, decide ocultar el cadáver e implica a su novio (Javier Rey), horrorizado ante la muerte de su mujer, pero cómplice.

La cosa se complica cuando la mujer reaparece y al pobre Javier Rey, que la cree muerta, le da un patatús. La película se llama El fantasma de mi mujer y lo mejor del asunto es que el filme se mete en un lío narrativo —¿De dónde sale la mujer si está muerta?— y logra solucionarlo bastante bien.

A partir de aquí, la película se va desarrollando mediante giros de guion cada vez más enloquecidos, presentando un mundo que por momentos recuerda al de los cómics de Ibáñez, medio realista, medio caricaturesco, en el que también salen unos policías bastante tontos.

María Ripoll tiene pulso tras la cámara. En su haber, una película sensible y a contracorriente como Tu vida en 65' (2006) y muchas comedias, algunas mejores que otras, a las que su mirada siempre dota de cierto encanto e ingenio como Ahora o nunca (2015) o Vivir dos veces (2019).

En El fantasma de mi mujer, el enredo funciona; no tanto el tono. Los policías a veces parecen demasiado tontos; en general casi todos, empezando por esa farmacéutica amante del protagonista (Hervás), que parece una psicópata desde el minuto uno. El histrionismo es complejo y, en la película, tiene momentos graciosos —la paranoia de Rey por la "resurrección" de su mujer—, pero en otros momentos se pide al espectador que entre demasiado en un código no del todo bien armado.

La crisis matrimonial, el desgaste del amor, son el tema latente de fondo (la mujer ya era "invisible" antes de que pensara que la había matado) y todo acaba en una alabanza al empoderamiento femenino. El problema, a ratos, es que la muerte existe de verdad y, para que el humor negro funcione a fondo —ahí está su radical dificultad—, el muerto tiene que importar un poco.