'Hellboy. El hombre retorcido': una satánica, ingeniosa y estéticamente feliz versión de Philip Marlowe

'Hellboy. El hombre retorcido': una satánica, ingeniosa y estéticamente feliz versión de Philip Marlowe

Cine

'Hellboy. El hombre retorcido': una satánica, ingeniosa y estéticamente feliz versión de Philip Marlowe

El director Brian Taylor abandona la épica superheroica de las anteriores adaptaciones del personaje de Mike Mignola para ofrecer pura serie negra 'hard boiled'.

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Lo que más me gusta de Hellboy. El hombre retorcido, y me gustan muchas cosas, es que Brian Taylor, creador de otras joyas del cine moderno de género como Crank: Veneno en la sangre (2006), junto a Mark Neveldine, o Mamá y papá (2017), ha tenido el buen gusto y el sentido común de no intentar volver al ámbito épico y superheroico de las anteriores versiones cinematográficas del personaje.

Al contrario, Taylor ha elegido una historia relativamente sencilla y corta, la miniserie de cómic The Crooked Man, escrita por el creador de Hellboy, Mike Mignola –también en el guión del filme–, e ilustrada por el fallecido y justamente mítico Richard Corben.

Que conste que no tengo mal recuerdo ni de las dos entregas dirigidas por Guillermo del Toro, especialmente de la primera, ni de la injustamente maltratada firmada por el británico Neil Marshall, pero reconozco que Hellboy es un personaje que me cautivó desde sus inicios, más por sus aventuras singulares y episódicas que por las sagas más largas, ambiciosas y de dimensiones épicas.

Hellboy es un héroe muy agradecido. Al ser hijo del Infierno, un demonio él mismo, puede permitirse defender el bien con el cinismo, la distancia irónica y el humor negro propios de un diablillo o, en su caso, de un diablote. Esto cuadra perfectamente con su papel de avatar del detective sobrenatural en vena de pura serie negra hard boiled.

Hellboy es una especie de satánica versión de Sam Spade, Marlowe o, más aún, Mike Hammer, cuyas frases cortantes, humoradas a veces crueles, ambigüedad moral y violentos métodos resolutivos, quedan más que justificados por la trunca cornamenta que ostenta y su conocimiento infernal de primera mano.

Características que, en mi opinión, funcionan siempre mejor en las distancias cortas. Es decir: en “casos” o “misiones” como esta, donde se trata de resolver un determinado conflicto concreto. Vencer un villano o villanos locales, solucionar una situación siniestra y peligrosa, naturalmente sobrenatural, pero de la que no dependen, gracias a dios o al diablo, ni el futuro de la humanidad, ni la salvación de la Tierra, ni la llegada del Apocalipsis universal.

Menos es más”, resulta una lección que la mejor serie B supo siempre aplicar, convirtiendo las carencias en virtudes y mostrando en muchos casos auténtico virtuosismo formal, al utilizar el lenguaje netamente cinematográfico con mayor ingenio y sofisticación del que posiblemente hubiera necesitado de contar con mayores medios técnicos y económicos. Esta es la lección que Taylor ha sabido también poner aquí en práctica.

Jack Kesy como Hellboy en la película

Jack Kesy como Hellboy en la película

Lejos de los espectaculares recursos de sus antecesores, el director ha echado mano de un buen puñado de intérpretes, aprovechando el carisma de un actor de carácter como Jack Kesy, espléndidamente maquillado, pero, sobre todo, manteniéndose en su ingenioso montaje y estética, singularmente próximo al estilo gráfico del peculiar Richard Corben.

Sin duda, Corben es uno de los artistas de cómic más originales y reconocibles, distinto y distintivo pero también difícil, cuyas texturas de aerógrafo, atmósferas grisáceas y personajes ligeramente caricaturescos, deformados estilísticamente sin llegar al punto de lo grotesco, salvo en el caso de monstruos y criaturas fantásticas, ha conseguido Taylor trasladar con sorprendente perfección a la pantalla. Un logro pocas veces visto en las adaptaciones al uso de la viñeta al cine.

Deforme y siniestro

Taylor es también, por cierto, un buen conocedor de la tradición de los superhéroes infernales. A él se debió el guión de otra injustamente defenestrada adaptación de cómic con personaje deforme y siniestro, al servicio del bien pero con profundo conocimiento del mal, esta vez dentro del subgénero del weird western o wéstern fantástico, creado para la DC por el guionista John Albano y el dibujante Tony DeZuniga: Jonah Hex (2010), dirigida por Jimmy Hayward.

Él mismo, de nuevo junto a su frecuente socio y colaborador Mark Neveldine, dirigiría Ghost Rider: Espíritu de venganza (2011), secuela en mi poco compartida opinión superior a la primera entrega de ese motorista fantasma de Marvel que encarnó el siempre excesivo Nicolas Cage, con quien volvería a trabajar en la citada y estupenda Mamá y papá.

Confieso que simpatizo mucho más con estos superhéroes infernales que con los habituales. Pero, ojo, con los infernales de verdad. No compro como tal a un Batman que no deja de ser un vengativo millonario fetichista, esencialmente bueno. Ni siquiera al no menos vengativo héroe sobrenatural de las varias versiones de El Cuervo, basadas en el personaje de James O’Barr, que sin embargo se acerca más a mi ideal, aunque peca de excesivo romanticismo.

De izquierda a derecha: El motorista fantasma, el Hellboy interpretado por Jack Kesy y Spawn en la película  de Mark A.Z. Dippé

De izquierda a derecha: El motorista fantasma, el Hellboy interpretado por Jack Kesy y Spawn en la película de Mark A.Z. Dippé

Me refiero a seres aún más retorcidos, más tortuosos a veces que torturados (que también), siempre al borde de caer de nuevo del lado oscuro, como el ya olvidado Spawn (1997) de Mark A. Z. Dippé, según los cómics de Todd McFarlane, e, incluso, para horror de muchos, el simpático Faust (2000) de Brian Yuzna, adaptación del personaje de Tim Vigil, interpretado por el siempre agradecido Mark Frost y tan reivindicable como lo mejor de aquellos ya lejanos tiempos de la Fantastic Factory.

Hellboy, por supuesto, se suma a esta más bien corta filmografía de antihéroes superpoderosos infernales, no tanto gracias a las superproducciones anteriores, como a esta pequeña, ingeniosa, estéticamente feliz y bien resuelta adaptación, que posiblemente solo los aficionados más satánicos (en sentido laveyano) serán capaces de apreciar en todo su valor.

Hellboy. El hombre retorcido

Dirección: Brian Taylor.

Guion: Mike Mignola, Christopher Golden, Brian Taylor.

Intérpretes: Jack Kesy, Adeline Rudolph, Jefferson White, Leah McNamara, Joseph Marcell, Nathan Cooper.

Año: 2025.

Estreno: 6 de febrero