Un momento de 'Blanquita', protagonizada por Laura López

Un momento de 'Blanquita', protagonizada por Laura López

Cine

'Blanquita', crudo retrato de la bancarrota moral de Chile

En el filme, Fernando Guzzoni se inspiró en el caso de Claudio Spiniak, acusado en 2003 de participar en redes de pederastia

12 mayo, 2023 02:51

En su camino hacia la consecución de un prestigio internacional avalado por los grandes festivales europeos, el cine chileno de los últimos lustros ha hallado su mejor baza en la puesta en relación de las lacras sociales que azotan el país con los traumas de su memoria histórica reciente.

Combinando un tono marcadamente sórdido y una estética sofisticada, heredera de la modernidad europea, este cine encontró a su principal portavoz en la figura de Pablo Larraín, quien después de radiografiar las catacumbas del Chile de Augusto Pinochet en la fundacional Tony Manero (2008), embistió contra la pederastia en el seno de la iglesia en El club (2015), ganadora del Gran Premio del Jurado de la Berlinale.

A Larraín le siguieron cineastas como Sebastián Silva –que en La nana (2009) cargó contra una sociedad lastrada por las desigualdades– o Fernando Guzzoni (Santiago de Chile, 1983), quien en Carne de perro (2012), su ópera prima, diseccionó la miserable existencia de un antiguo torturador atrapado entre el peso de la culpa y la perpetuación de sus pulsiones autoritarias.

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Ahora, en Blanquita, su tercer filme, Guzzoni reincide en el drama social de tintes escabrosos, capaz de remover conciencias y despertar el interés de la Mostra de Venecia, donde recibió el premio al mejor guion en la sección Orizzonti.

Revuelo mediático

Para la realización de Blanquita, Guzzoni tomó como inspiración el Caso Spiniak, que en 2003 sacudió la opinión pública chilena y que llevó a prisión al empresario Claudio Spiniak, acusado de participar en redes de pederastia. El caso generó un gran revuelo mediático y salpicó a tres senadores.

En Blanquita, Guzzoni pone el foco en la turbia odisea de dos figuras acusadoras. Por un lado, está la joven que da título a la película, una víctima de abusos sexuales en la infancia que denuncia haber sido violada de forma continuada por un senador y “exministro de Pinochet”. Por otra parte, está el Padre Manuel, un cura que regenta un “hogar” para jóvenes desamparados y que se aferra a Blanquita como la vía definitiva para tomarse su revancha contra los poderosos.

Para elaborar su pintura negra de una realidad infausta, Guzzoni se decanta por una escritura fílmica esquiva y ambigua. Lo que parece un lúgubre drama social flirtea con las formas del thriller judicial. La apuesta por el empleo de quirúrgicos planos fijos deriva en una colección de envolventes planos de seguimiento.

Aunque el contraste más desconcertante se produce entre la dignidad personal que emana de Blanquita, encarnada por Laura López, y la posibilidad de que su denuncia pudiera ser inventada. Una sospecha que cierne un manto de desesperanza sobre este crudo retrato de una sociedad abocada a la bancarrota moral.

Dirección y guion: Fernando Guzzoni. Intérpretes: Laura López, Alejandro Goic, Amparo Noguera, Marcelo Alonso. Año: 2022. Estreno: 12 de mayo