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Seis Premios Nacionales eligen sus escenas favoritas de nuestro cine

Esther García, Alberto Iglesias, Josefina Molina, Félix Murcia, José Sacristán y Mercedes Sampietro eligen sus escenas favoritas para esta nueva celebración de nuestro cine

6 octubre, 2021 09:12

El acto central del nuevo y flamante Día del Cine Español tiene lugar este miércoles a las 12:00 horas en el cine Doré con la colaboración de seis Premios Nacionales de Cinematografía como son el actor José Sacristán, la actriz Mercedes Sampietro, la directora de producción Esther García, el director artístico Félix Murcia, la directora Josefina Molina y el compositor Alberto Iglesias. Cada uno de ellos ha elegido una secuencia de distintas películas de la historia del cine español para entender cómo las palabras sobre el papel se convierten en imágenes y sonido en la pantalla. Los interpretes Marián Álvarez, Eva Llorach, Jesús Noguero y Vito Sanz leerán y reinterpretarán textos vinculados a las secuencias de acuerdo al enfoque que ha llevado a su elección. Seis fragmentos de nuestro cine, seis retratos de nuestra memoria, seis demostraciones de nuestro talento.

Esther García: ¡Bienvenido, Míster Marshall! (Luis García Berlanga, 1958)

Lo que más recordamos de ¡Bienvenido Mr. Marshall! es el estribillo de la “Coplilla de las divisas” que interpreta Lolita Sevilla en la recta final de la película: “Americanos, os recibimos con alegría”. Una secuencia de aparente sencillez, pero de armazón complejo, que contaba con el trabajo y el método de Luis G. Berlanga como aliados. Porque la secuencia en cuestión no era nada sencilla de rodar: gran cantidad de extras no profesionales, guirnaldas, farolillos, pancartas, movimientos grupales, una grúa, y hasta un globo aerostático de papel… ¿Cómo se puede desglosar el trabajo, la planificación y el esfuerzo de un rodaje? Esther García tiene claro que de esta película se pueden aprender muchas cosas.

Alberto Iglesias: ¡Qué he hecho yo para merecer esto? (Pedro Almodóvar, 1984)

Almodóvar se enfrentaba por primera vez en su cine a sus raíces rurales en este melodrama que muestra el proceso por el que una mujer de extrarradio, Gloria, llega a la desesperación tras verse maltratada por las condiciones de la vida urbana. Sin embargo, Gloria es una luchadora capaz de sacar fuerzas para seguir adelante de dónde haga falta. Además del trabajo del director, es la música creada por Bernardo Bonezzi lo que permite canalizar todo el proceso emocional de esta mujer en el tramo final de la película. Por ello, Alberto Iglesias considera que esta película es el ejemplo perfecto del efecto de la música cinematográfica sobre los públicos.

Josefina Molina: Función de noche (Josefina Molina, 1981)

Algo estaba pasando a principios de la década de los años 80 en España que se tenía que contar y Josefina Molina tuvo que inventar la forma de hacerlo. Una forma cinematográfica que hiciese emerger las décadas de sometimiento que habían sufrido las mujeres en España, pero sobre todo, el proceso de toma de conciencia de ello por parte de su protagonista. Supo que hay momentos y situaciones históricas que han requerido ir más allá de la utilización ortodoxa de las herramientas cinematográficas para contar historias y creó un dispositivo de producción y puesta en escena específico, único, para hacerlo. Eso convierte a Función de noche en una película singular y diríamos que irrepetible.

Felix Murcia: El perro del Hortelano (Pilar Miró, 1995)

Una película en verso basada en el texto de Lope de Vega que llegó a alcanzar un millón de espectadores en salas cinematográficas. Su éxito se fundó en el magistral trabajo de las actrices (Emma Suárez y Ana Duato) y los actores (Carmelo Gómez y Fernando Conde), y en una dirección artística, puesta en escena y vestuario elegantes y primorosos. Un proyecto tan ambicioso requirió afrontar importantes desafíos de producción. Una lección de cine y de amor al trabajo. Su director artístico, Félix Murcia, lo sabe bien.

José Sacristán: Surcos (José Antonio Nieves Conde, 1951)

1951. Una familia campesina llega en tren a la gran ciudad. Desconoce los códigos para moverse en un entorno que le resulta hostil desde el primer momento. El principio de una de las películas más importantes de la historia de nuestro cine refleja la dura realidad de un buen número de españoles que emprendieron una migración que prometía bondades y que, sin embargo, resultaba especialmente dura. Setenta años más tarde su actualidad es quizá mucho mayor de lo que el propio director y guionista imaginó en su momento. Para Pepe Sacristán el cine tiene una capacidad enorme para reflejar las vivencias del ser humano y a través de esta película su propia llegada a Madrid.

Mercedes Samprieto: Belle Époque (Fernando Trueba, 1992)

Febrero de 1931. Una pareja de la Guardia Civil encuentra una maleta en medio de un camino de cualquier lugar de España. Pertenece a un joven desertor del ejército al que inmediatamente detienen. Cae la noche y los tres hombres avanzan por el camino hasta que se produce una discusión y el preso huye. Mercedes Sampietro encuentra en el prólogo de esta película una lección de cine por la sabiduría y complejidad de una escena aparentemente sencilla, que contiene en apenas cinco minutos el compendio de un tiempo y un país, un fino humor que no esconde cierta amargura, y las bases para la trama de una historia esperanzada, festiva y luminosa.