Image: Lion, problemas de identidad

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Cine

Lion, problemas de identidad

27 enero, 2017 01:00

Dev Patel protagoniza Lion, de Garth Davis

El debutante Garth Davis insufla ritmo a la conmovedora historia real de un niño indio adoptado por una familia australiana que decide buscar a sus verdaderos padres, en una entretenida película nominada a seis premios Oscar pero que por momentos parece un telefilme.

Nominada a seis premios Oscar, incluidos el de mejor película y de manera sorprendente también el de mejor actor secundario para el protagonista Dev Patel (el chaval de Slumdog Millionaire), Lion está basada en un best-seller internacional escrito por Saroo Brierley, A Long Way Home. El autor explica en él su propia y espectacular historia, la de un chaval que se perdió siendo muy niño en la India y acabó adoptado por una familia de australianos, de Tasmania, en la que recibió todo el cariño y apoyo posible. Pero Saroo (que significa "león" en indio, de ahí el título) sintió a los 25 años la llamada de la sangre con especial intensidad y se puso a buscar, con pocas probabilidades de conseguirlo, a su familia perdida.

No desvelamos nada. Saroo encontró a su familia (buscando en Google Earth a partir de los pocos recuerdos que le quedaban) en una historia fantástica y emotiva como pocas que plantea, una vez más, el eterno conflicto de la identidad. ¿Quiénes somos? ¿Si un niño indio crece sano y fuerte en Australia con unos padres amorosos, ese mismo niño será ya australiano de por vida o los recuerdos de una infancia lejana y borrosa lo seguirán marcando para siempre?

Las historias de hijos adoptados que quieren conocer a su verdadera familia son carne de telefilme (debe de haber muchísimos con esta temática) y ciertamente la historia real de Lion, con su insospechado final, aporta como mínimo una narrativa que casi parece mágica. Y lo hace contando con actores de primera fila (ahí está Nicole Kidman, también nominada al Oscar, en plenas facultades) para crear una película entretenida y conmovedora que, sin embargo, por momentos parece demasiado un telefilme.

El director, el debutante en el largometraje Garth Davis, logra contar la historia con indiscutible ritmo, sin dar tregua para el aburrimiento, de forma que sigues con interés, pero sin pasión, la peripecia del joven que primero se pierde de manera inexplicable (al final se explica), logra encontrar una encantadora familia, se comporta como un hijo modélico hasta que sobreviene la crisis de identidad y la llamada de la sangre es lo suficientemente poderosa para que logre un milagro.

Y se disfruta viéndola, pero también te quedas con la impresión de que el director se ha quedado en la mera superficie de lo que quería contar para hacerla definitivamente digerible a un público occidental adicto a las películas bonitas y de mensaje "inspirador" (esa palabra) pero un tanto huecas.



@juansarda