Image: Julie Delpy vuelve a ser Celine

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Cine

Julie Delpy vuelve a ser Celine

Estrena, 10 años después, la secuela "Antes del atardecer", de Richard Linklater

7 octubre, 2004 02:00

Julie Delpy en Antes del atardecer

Julie Delpy pertenece a esa raza de actrices de espíritu independiente y creativo. Recordada sobre todo por sus papeles en Blanco y Antes del amanecer, ahora retoma el personaje de Celine en la magnífica Antes del atardecer. La actriz, también directora (Looking for Jimmy) y cantante, ha escrito parte del guión con su compañero de reparto Ethan Hawke. Delpy ha hablado con El Cultural del filme, que se estrena el 8 de octubre, de sus sueños y proyectos.

La última y emocionante media hora de Antes del atardecer (esperada secuela que se estrena mañana) puede provocar también algo de ansiedad en el espectador, que no quiere abandonar a Jesse y a Celine (Ethan Hawke y Julie Delpy), ver cómo se separan de nuevo y detienen su conversación más íntima, esta vez por las callejuelas, los cafés y las orillas del Sena en París. Después de todo, han tenido que transcurrir nueve largos años para volver a espiar de cerca la charla romántica y pseudointelectual de la pareja de Antes del amanecer, valedora de toda una generación de jóvenes confundidos, que deambulaba por Viena tras haberse conocido en un tren.

Pero, tras ochenta minutos de conversación en tiempo real, sin apenas el mínimo corte ni edición, aún se puede continuar hablando con Celine, esa francesa independiente, fuerte, hipersensible, política y muy apasionada que conquista para siempre el alma de Jesse. Persona y personaje se confunden, y Julie Delpy, que escribió la mayor parte de su diálogo en la película, comparte las ideas y las palabras de Celine. Aunque ella insiste en que su personaje es un cúmulo de experiencias y rasgos de ella y otras mujeres de su generación, una entrevista con la actriz parece otra charla con Celine.

Tal vez Delpy sea aún más política -es capaz de hablar horas sobre George W. Bush, contra quien podrá votar el próximo 2 de noviembre ya que la actriz, que vive entre Los ángeles y París, tiene doble nacionalidad- y dice ser más romántica que la nueva Celine de Antes del atardecer. Y es que, en cierto sentido, han cambiado las tornas respecto a la primera película: ahora el cínico americano se ha convertido en un amoroso soñador, mientras que el corazón confiado y sentimental de la francesa se ha endurecido.

"Desde el principio, una de mis preocupaciones era que estropeáramos la primera. Antes de rodar, vimos Antes del amanecer juntos otra vez y me puse más nerviosa", cuenta la actriz durante una entrevista telefónica de hora y media, desde su casa de Los ángeles. Después del primer filme, estrenado en 1995, ella, Hawke y el director, Richard Linklater, pensaron en responder a la cuestión pendiente de su despedida, cuando los protagonistas prometen encontrarse en un andén vienés en seis meses (cita a la que, ahora lo sabremos, ninguno acudió). La productora apenas mostraba interés por hacer una segunda parte y, en todo caso, el guión que proponía era una historia feliz tipo Hollywood. "Los tres rechazamos ese borrador y nos pusimos a escribir desde cero", explica la actriz, directora, guionista, escritora, cantante, compositora y hasta diseñadora de moda.

Durante meses, los tres intercambiaron diálogos y páginas por e-mail, "trabajo duro, pero pura diversión". El director estructuraba las escenas y los dos actores escribían las líneas de sus personajes. Ethan Hawke se queja todavía de que Celine -que acapara el filme- salió mejor parada que el "egocéntrico Jesse". "él bromea con que mi personaje es más interesante. Dice: «tú salvando el medioambiente y yo como un ególatra escritor». Yo le digo, «Problema tuyo, tú te escribiste el personaje y es tu culpa»", cuenta Delpy, riendo. Hawke ya le manda e-mails preguntándole cuándo se reunirán para pensar en la tercera. "Hay que dejarlo descansar, pero quién sabe, nos compenetramos tan bien...", dice ella, que propuso rodar la película en tiempo real y tuvo mucho que ver con el final, donde Nina Simone es esencial. La enigmática cantante de jazz y blues, fallecida el año pasado, debía aparecer en Antes del amanecer, pero no pudo ser porque perdió el avión a Viena. Su especial presencia en la segunda es algo muy personal para la actriz.

Atea y desconfiada
En las dos películas, Celine, que, como Delpy, estudió en Nueva York y habla inglés a la perfección (metieron en el guión algún error para hacerlo más creíble), se refiere, entre bromas, a la tensión entre EEUU y Francia. En la vida real, la actriz reconoce haber tenido más de un problema con "algunos americanos que no han salido y tienen una visión del mundo muy limitada", especialmente después del 11-S, cuando "si criticabas a Bush, eras antiamericano". Delpy, que equipara a Bush con Bin Laden, votará por Kerry, aunque, algo harta de sus discursos tan tibios, recuerda que "tendría más posibilidades si empezara a ser demócrata de verdad".

Cuenta que Estados Unidos, y no la secular Francia, ha conseguido hacerla atea y mucho más desconfiada hacia la religión de lo que ha sido nunca. "En América, la gente es capaz de matar por su religión, capaz de matar a doctores o a sus pacientes por el aborto. Es muy primitiva, hablan de Adán y Eva como si fueran reales... Es enervante, el 40% de las escuelas rechazan la teoría de Darwin, se toman la Biblia al pie de la letra -dice, indignada- y no veo mucha diferencia entre los religiosos fanáticos de aquí o los musulmanes radicales. Es muy diferente en Europa, donde la religión se vive como algo más alegre y tolerante... Mi madre es católica, pero nunca querría ver a nadie muerto, no considera enemigo al ateo".

La actriz echa de menos Europa, pero, a la vez, quiere empujarse "al ojo del huracán", porque Hollywood parece el estándar del mundo, "donde tienes que estar si quieres hacer películas". Estados Unidos no la ha tratado tan bien en los últimos años, después de un comienzo muy fuerte en el cine europeo. A los 14 años, trabajó con Godard y a los 24 ya había sido musa de Kieslowski (protagonizó Blanco), Tavernier y Saura, pero en el último lustro ha dado tumbos entre el cine comercial (Los tres mosqueteros), la tv y los proyectos independientes, entre otros, cuatro suyos como directora.

"En Hollywood te ves succionado por la máquina de hacer dinero. Imagino que los Oscars ignorarán Antes del atardecer, pero así es, ni siquiera los medios van a impulsar una pequeña película, no les conviene, es más fácil ir donde está el dinero. Los medios no se pueden permitir apoyar a una pequeña película, salirse del sistema. El mundo está yendo por ese camino. No por la vía de la calidad y la integridad. Y por eso las cosas van tan mal, no hablo ya sólo del cine, sino en general, es síntoma de que vamos por el camino equivocado", explica Delpy.

Difícil de encasillar
Su estrella de los 90 se atenuó, casi a la vez que la de Hawke. Hija de actores de teatro, Delpy intentó el cine comercial, pero no podía soportarlo, y tampoco acababa de encajar en el mercado francés porque es una actriz difícil de encasillar. En Francia "creen que seré muy difícil para trabajar, que no tendrán control sobre mí, pero no es verdad, siempre he sido muy respetuosa con los directores... doy una impresión de muy emocional, con demasiado carácter o algo así. Luego también ha sido culpa mía, es como si hubiera querido apartarme del mundo, me gusta la soledad. Mi vida, como mi carrera, ha sido complicada, no voy con el tipo de Hollywood. Sufría mucho haciendo cine que no me convencía. En Francia tienes que pertenecer a una determinada familia, tienes que seguir unos juegos en los que tampoco encajo. Hay que pagar el precio por ser libre. A la gente no le gusta la libertad".

Acaba de publicar un disco (las tres canciones de Antes del atardecer son suyas) y ahora dirige e interpreta un filme independiente sobre la sanguinaria baronesa Elizabeth Bathory. "Es mi lado oscuro", comenta Delpy. De ahí también procede el nombre de su marca de camisas, Bataille, en honor al filósofo francés Georges Bataille, que escribió sobre el erotismo y la muerte, otro miedo que Julie comparte con Celine. "Simplemente me resisto a aceptar la condición humana, no me gusta. Este proyecto es sobre la muerte, pero también puedo hacer comedia de ello", explica.

Se considera afortunada por haber podido hacer buen cine y Antes del atardecer, aclamada por la crítica en EEUU, ha sido su premio personal. Cuando se propuso escribir el guión, su agente la abandonó porque le dijo que se estaba equivocando yendo a por las opciones menos comerciales y "no valía la pena" dedicarse a ella. "Claro que me sentía mal y, si hubiera sido una persona más vulnerable, lo habría dejado, pero soy una idealista y tenía gran fe en esta película... Yo nunca abandono, me han roto en pedazos unas cuantas veces, me han desanimado, he hecho televisión estúpida, pero, al final, si escuchas tu criterio, si lo defiendes, las cosas salen bien... Sé fuerte y podrás hacer buenas películas. Si estás convencido de algo, persíguelo".

María RAMíREZ