Image: Swetlana Heger y la luz del cuerpo

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Exposiciones

Swetlana Heger y la luz del cuerpo

Galería Casado Santapau

Abel H. Pozuelo
Publicada
Actualizada

Lost & Found (and Lost Again), 2011

Lost & Found (and Lost Again). Galería Casado Santapau. Conde de Xiquena, 5. Madrid. Hasta el 23 de julio. Precio único: 2.500 euros.

La artista checoslovaca Swetlana Heger nos ofrece un trabajo fotográfico de género que muestra la interrelación entre la arquitectura y la mujer. Collages fotográficos que exploran temas como la identidad nacional y cultural o los límites de las fronteras. Esta es su segunda exposición en su galería de Madrid.

Exposición a exposición, las piezas del puzle de Swetlana Heger(1968) van encajando y de él parece surgir un desvelamiento de los cimientos que erigen los valores y la legitimidad de la sociedad postmoderna y capitalista. En Animal Farm, anterior individual madrileña, la artista checa residente en Berlín, fabricaba un relato metafórico y alusivo al modo en que la Historia se instituye mediante la construcción y destrucción de las imágenes. Aquí reconstruye un código de género anclado en la Historia reciente a la par que descompone y honra el de un género artístico: el clásico de la pintura de desnudo. Lo que encontramos son fotografías sin cámara, pintura sin pigmento y en ocasiones también collages sin papel ni pegamento, en una lectura que se adivina sarcástica de los nuevos medios y su habitual continuación de los viejos modos.

Heger se apropia de imágenes de los 70, desnudos femeninos que bien trata cromáticamente pixel a pixel como si fuera en una pintura, o bien repite y solapa en sucesivas impresiones sobre el mismo papel de algodón junto a edificios de la misma época, como un patrón gráfico o un collage. Las imágenes pretéritas recuperan cierta belleza femenina anterior al Big Bang porno y a los retoques quirúrgicos y digitales en masa. Una belleza que cuatro décadas atrás fuera canonizada por la mirada del varón y que una vez pasada de moda para éste puede ser reasumida de nuevo como reivindicación de género. Los cuerpos naturalmente curvilíneos se contraponen irónicamente con los cuerpos arquitectónicos rectilíneos cerebrales y de reminiscencias fálicas, lugares de poder de un pasado que se pensó futuro y ahora estéticamente olvidados o denostados.

En un remolino de connotaciones y contradicciones, estas hermosas y sensuales obras deconstruyen la visión de género y su imagen resultante y dan cuenta de la voracidad de nuestra época y su patología nostálgica para convertir en nuevos héroes a los viejos villanos.