Ghada Amer: 'Desert Road With A Red Line', 2019

Ghada Amer: 'Desert Road With A Red Line', 2019 Carmen Verdú

Arte

Ghada Amer, la artista que pinta con hilo el amor, la sexualidad y la identidad femenina

Esta exposición de la famosa pintora egipcia reúne lo más destacado de su corpus escultórico.

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Una treintena de obras, a las que se suman cinco piezas en las terrazas, tres en forma de fuente, condensan en Es Baluard el trabajo que Ghada Amer (El Cairo, 1963) ha desarrollado desde 1991 con procedimientos cerámicos.

Ghada Amer. Sculpture Since 1991

Es Baluard. Palma de Mallorca. Comisarios: Clara Garau y David Barro. Hasta el 31 de enero

Sin embargo, y esta es una de las claves de interés de la exposición, no solo encontramos piezas cerámicas, sino que –aun siendo estas el grueso de la muestra– se presentan derivadas del interés por mostrar los procesos de trabajo de esta artista, en los que se hilvana pintura, escultura y dibujo.

Aunque así presentada, Ghada Amer parecería cumplir con los requisitos con los que actualmente las instituciones validan el arte (mujer artista, nacida en el hemisferio sur, cuya obra incorpora procedimientos artesanales), su trabajo viene siendo reconocido desde hace décadas porque hace arte; es decir, el arte sigue estando en el centro de su actividad.

Ghada Amer problematiza con el arte; habla con y desde el arte, con una actividad que incide también en cuestiones de género y conflictos culturales.

Dado a conocer en España por el CAAC de Sevilla (1999) y el IVAM de Valencia (2004), y más recientemente por colaboraciones en las galerías Kewenig y Ana Serratosa o por sus jardines Cactus Painting (Sagunto, 1998) y Esto nos salvará (Valencia, 2023), el trabajo de Ghada Amer se remonta a comienzos de los noventa, cuando empieza a experimentar con hilo, costuras y bordados sobre lienzo.

Ghada Amer: 'Red, Black and Gold Sculpture, 2016'

Ghada Amer: 'Red, Black and Gold Sculpture, 2016' Carmen Verdú

Conviene recordar que aquello que hoy podría percibirse como una gran novedad y plenamente alineado con el mainstream responde, en realidad, a una actitud avant la lettre.

Sus primeras obras bordadas se presentan formalmente como pinturas. La artista pinta y para ello usa también el hilo, como podemos apreciar en dos espléndidos lienzos aquí expuestos, Red Bang, RFGA (2014) y Black Nympheas, RFGA (2021).

El lienzo es el soporte, pero el dibujo ya no está realizado exclusivamente mediante pincel y pigmento. El hilo construye líneas y figuras. Es decir, no cose sin más, aunque no dé puntada pintada sin hilo.

Primero en Francia, donde se forma, y posteriormente en Estados Unidos, desde donde empezó a reconocerse su trabajo, Ghada Amer no ha dejado de trabajar en el lienzo, como tampoco con el dibujo, aunque con ello esculpa o haga cerámica, como podemos reconocer en esta exposición, comisariada por Clara Garau y David Barro.

Aquí se muestra su capacidad para trabajar simultáneamente en diferentes medios (escultura, dibujo y cerámica) sin perder de vista la pintura, entendida como un problema que incide en una complejidad mayor, como es el problema del ver.

La artista acude a la pintura como una forma de conquistar un territorio, en su momento dominado por los hombres, usando hilo y aguja para mostrar la imagen oculta de la mujer

Es por lo que su obra viene asociada a la influencia de los estudios de género, al recurrir al uso de procedimientos como coser –presente en obras de artistas pioneras como Sophie Taeuber-Arp y Anni Albers y, más tarde, Judy Chicago y Miriam Schapiro–, pero también a técnicas artesanales como la cerámica.

Sin embargo, la obra de Ghada Amer va más allá, ya que parte del arte. Conviene incidir en esta idea, porque Amer no es filósofa, socióloga ni artesana.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición. Carmen Verdú

Es una artista que plantea cuestiones de identidad cultural y de género desde una evidente posición política. Pero el relato no debe cegar su aportación al arte simplemente por lo que diga, porque lo relevante es cómo dice lo que dice y desde dónde lo dice: el arte.

Ello se reconoce en los lienzos señalados con sus procedimientos característicos, con los que pinta y borda imágenes de mujeres, tomadas de revistas pornográficas.

Las figuras aparecen parcialmente ocultas por hilos que cuelgan con libertad sobre la superficie. Así, la imagen pictórica deja de ser enteramente legible, provocando una tensión entre representación, ocultamiento y deseo.

Desde ahí saltamos a la escultura en bronce y cerámica, a la instalación y a la escritura, donde surgen, veladas, a veces de manera ostensible, referencias al amor, la sexualidad y la identidad femenina.

Nos topamos con la escultura 100 Words of Love (2010), consistente en una esfera de bronce hueca formada por palabras multicolores referidas al amor, escritas en árabe al revés y llenas de chorretones de pintura.

De nuevo se complejiza el ver, dificultando su lectura. En ello podemos reconocer una celebración, la de ser mujer. Algo que salta a las cerámicas más adelante, como en las esculturas biombo de bronce, como Suzy Playing (2021), y que encuentra su eco en la pieza cerámica The Black Sculpture (2017).

Ghada Amer: '100 Words of Love', 2010

Ghada Amer: '100 Words of Love', 2010 Carmen Verdú

A mitad de camino, en Le Salon Courbé (2007), Ghada Amer transforma el espacio doméstico en un lugar de reflexión sobre cultura, lenguaje y poder.

El salón burgués, de apariencia confortable, contrasta con las definiciones de “terrorismo” inscritas en árabe e inglés.

El bordado, extendido al mobiliario y la alfombra, convierte lo decorativo en un soporte de discurso político. Se establece una tensión entre intimidad y conflicto, decoración y violencia, mostrando el poder del lenguaje en la interpretación cultural.

Y de lo terrible de la instalación pasamos a las cerámicas, donde el humor y el divertimento saltan a la vista.

Obras como Mexican Thoughts #10 o Mexican Thoughts #4, ambas de 2019, consistentes en pequeñas elevaciones informes de tubos, conviven con un amplio despliegue de piezas sobre la pared que, a modo de ensaladeras o grandes conchas, acogen retratos diversos de mujeres.

El juego del hacer y el interés por lo procesual pasan de la abstracción a la figuración, de los remedos pop a los expresionistas, entre los que la artista disfruta como pez en el agua más allá, en las fuentes.