Glenda León: 'Mundo interpretado para piano', 2026.

Glenda León: 'Mundo interpretado para piano', 2026. Sophia Hartsch

Arte

Glenda León, una retrospectiva llena de misticismo y polvo de mariposa en Bilbao

La artista cubana presenta su exposición más grande hasta la fecha en el Azkuna Zentroa.

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Glenda León (La Habana, 1976) presenta en Azkuna Zentroa - Alhóndiga Bilbao, y en colaboración con Volotea, una gran exposición de mil metros cuadrados que repasa su trayectoria consolidada en una proyección internacional fuera de toda duda.

Glenda León. Un árbol cae en el bosque. Azkuna Zentroa

Bilbao. Comisarios: Fernando Pérez, Glenda León e Iván de la Nuez. Hasta el 27 de septiembre

Por ello, era grande la expectativa con la que acudí a recorrer esa muestra, comisariada por Fernando Pérez, Iván de la Nuez y la propia artista.

Organizada en tres vectores críticos, a saber: una indagación de las tensiones políticas y sociales de la contemporaneidad; un abordaje científico y poético de fenómenos de una naturaleza, de una physis que no cesa de transformarse; y un propósito de dar forma al tema de la espiritualidad que, como la metafísica, se dice de múltiples maneras.

En realidad, Glenda León imbrica esas cuestiones en grados diversos en la mayoría de sus obras y con una voluntad poiética donde lo racional y lo intuitivo se implican recíprocamente. Esta artista, que reside entre La Habana y Madrid, trabaja en formatos multiformes que relacionan la instalación, el objeto, el sonido, la fotografía y la performance.

Se inicia la exposición con piezas más relacionadas con el primer ámbito referido. Así, Patria, 2023, sugiere una ácida alegoría de los discursos dogmáticos y esencialistas mediante una máquina de escribir intervenida. Lo objetual y lo discursivo se manifiestan de modo cabal y crítico.

Glenda León: 'Conversio', 2026

Glenda León: 'Conversio', 2026 Vicente Paredes

La neurosis por el autorretrato contemporáneo que ha favorecido la expansión de los móviles se expresa de modo paródico en la pieza Selfie, 2019-2026. Mientras que Palabras secretas, 2003, un libro negro insertado en la pared, y cuyo contenido se torna inaccesible establece analogías con la censura y la manipulación de diversos poderes.

Cabría además establecer una reminiscencia con el ruido secreto duchampiano. Sueño de verano (el horizonte es una ilusión), 2012-2026, es una instalación de fotografías y un vídeo donde da forma irónica y lúdica a las relaciones entre EE. UU. y Cuba, entre Miami y La Habana, a través de una piscina que simularía el mar Caribe, que une y separa dos mundos. Litigios y juegos de diversa índole se representan en ese espacio de interacciones humanas.

La artista imbrica política, ciencia y espiritualidad en la mayoría de sus obras, donde lo racional y lo intuitivo se unen

Un par de dados elaborados en silicona que imita la piel humana le permite establecer otras analogías entre los juegos de dados y los amorosos en su pieza Juegos carnales, 2016. Menos es más, pudiera decirse de esta puesta en forma que es un feliz hallazgo.

La obra audiovisual Suspensión, 2020, sugiere una recepción extrañada, abierta a connotaciones dispares y enigmáticas entre la figura que parece levitar y el espacio sonoro de la ciudad. Esa resonancia enigmática se enuncia también en otra pieza que titula Campos de juego, 2015-2024. Tres colchones son intervenidos para representar tres campos de juego (fútbol, voleibol y baloncesto) y movilizar significaciones amorosas y políticas.

En cambio, su hacer formal, poético y político se concreta de modo banal en Mundo político, 2025. Casi diez minutos de un vídeo donde las secuencias de las mismas imágenes se suceden de izquierda a derecha y viceversa para alegorizar las polarizaciones ideológicas que representan alternativas absurdas. Demasiado obvio. Y la apelación a la inteligencia artificial para que los públicos busquen respuestas nos deja perplejos.

En otras piezas, como Si un árbol cae en el bosque II. Escucha el vuelo, escucha las montañas (Gorbeia), 2026, retoma un vuelo más poético e interesante en sus analogías. Dispone elementos de instrumentos musicales en una composición sonora y plástica que puede ser activada por cada espectador.

Vista de la exposición.

Vista de la exposición. Vicente Paredes

Una atención a la naturaleza que es muy recurrente en la práctica artística de Glenda León. También es notable su pieza Cuerpos celestes, 2017-2026. Propone un innovador uso del polvo de alas de mariposa para un viaje imaginario por una naturaleza a la que estamos indisolublemente conectados. Participamos de un todo metamórfico que sometemos a peligros ecológicos.

La mariposa sería un símbolo de lo que identificamos con lo frágil y lo débil. La serie Acerca de lo invisible, 2026, nos advierte sobre la ambivalencia de las imágenes: lo que parece idéntico de lejos –un paisaje montañoso– se desvanece en la percepción de cerca, y se revela que tiene una cualidad diferente.

La pieza más sorprendente en la exposición es Mundo interpretado para piano, 2024. Una instalación con estratos de sentido complejos y con una resolución encantadora.

Un piano automático reproduce una composición escrita por Kiko Faixas de una reunión de más de doscientos nombres de dioses, creadores del mundo en diversas religiones, que la artista presenta traducidos al braille. La melodía final se escucha con una instalación de partituras suspendidas, y el enigma sonoro ocupa el espacio para designar esa analogía con la representación plural de las divinidades.

Vista la de exposición.

Vista la de exposición. Vicente Paredes

La perplejidad puede ser la fuente de nuevas experiencias estéticas, de nuevas aperturas imaginarias; pero asimismo pudiera ser la entrada a un bloqueo de nuestro juicio sensible y crítico.

Esta fue la experiencia que me suscitó la pieza Conversio, 2026, un vídeo de una performance en la que participan cinco personas con trajes religiosos que se desprenden conforme bailan con un tema de Richie Hawtin, un célebre DJ y productor de música electrónica en su deriva techno minimalista.

La música y la danza pueden provocar catarsis. En esta pieza pretenciosa el resultado deriva más bien hacia la insignificancia y la incredulidad. En mi opinión, se trata de una conversión malograda.