Isabel Muñoz.

Isabel Muñoz. @Ximena y Sergio

Arte

Isabel Muñoz, fotógrafa: "Nuestros móviles van a ser los historiadores del futuro"

Tres fotógrafas de tres generaciones distintas presentan sus trabajos en PHotoESPAÑA.

Linarejos Moreno y Bego Antón también nos cuentan sus experiencias.

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Registrar el mundo ya no basta. Hoy la fotografía lo inventa, lo cuestiona o lo descubre. Tres de las voces más sugerentes de la imagen contemporánea confluyen en Madrid para una misión conjunta: dinamitar los viejos mitos del medio, cada una desde su propia trinchera estética.

Isabel Muñoz (Barcelona, 1951) –Premio Nacional de Fotografía 2016– , Linarejos Moreno (Madrid, 1974) y Bego Antón (Bilbao, 1983) representan tres generaciones y tres metodologías de trabajo radicalmente distintas, aunque unidas por una misma certidumbre: la cámara no es un ojo pasivo, sino un artefacto político y poético. Nos adentramos en sus universos creativos.

Para Isabel Muñoz, la llamada de PHotoESPAÑA llegó a través del programa trienal Cuadernos de campo, una colaboración con Patrimonio Nacional y Acciona. Su destino: El Escorial. Su proyecto: Las piedras del cielo en la Galería de las Colecciones Reales.

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“A mí no me interesaba El Escorial, no formaba parte de mis prioridades”, confiesa Muñoz con honestidad, “pero me enamoré de Felipe II y comencé a investigar. Lo que más me ha fascinado es su biblioteca y entender que era un rey, pero también un ser humano”.

El palacio herreriano se transformó en un hervidero de sabios, químicos y poetas inspirados por las teorías de Ramón Llull. Su propuesta busca capturar los miedos más profundos del monarca –le asustaba el fuego y las tormentas–, hurgando en los misterios de la cábala y la numerología, que incluye en sus imágenes. “Pensé mucho en él; si volviera a El Escorial estaría orgulloso al ver en qué se ha convertido”.

Isabel Muñoz.

Isabel Muñoz. @Ximena y Sergio

En las antípodas formales, pero con una carga conceptual igualmente magnética, Bego Antón presenta Everybody Loves to ChaChaCha en Casa de América. Un viaje al corazón de Estados Unidos para retratar el Musical Canine Freestyle, un deporte donde humanas y perros eligen una melodía y bailan al unísono.

“Durante tres meses visité a varias mujeres que hacen este deporte para fotografiar el vínculo que se puede conseguir entre una humana y un animal”, explica Antón. Su trabajo se convierte en una ventana a comunidades fuera de la norma lleno de humor y frescura.

"A mí lo que me gusta es soñar, buscar lo espiritual en lo que no se ve. Al final, una buena fotografía es aquella que llega al otro". Isabel Muñoz

Por su parte, Linarejos Moreno ocupa el vestíbulo del Museo Arqueológico Nacional con un ambicioso site-specific: On the Geography of the River. La propuesta tiene su origen en un enigma geológico: unas oquedades circulares en los cauces de ciertos ríos.

A partir de ahí, confronta la hipótesis geomorfológica (la erosión fluvial) con la antropogénica (el uso ritual y mágico o la molienda de oro). “Lo importante no es resolver esa incógnita, sino observar qué ocurre cuando intentamos hacerlo”, advierte Moreno.

Linarejos Moreno.

Linarejos Moreno. @Estela de Castro

“Cada hipótesis implica una cosmovisión. Me interesa cómo la aparición de geometrías perfectas en la naturaleza ha sido históricamente sacralizada”.

Sus piezas funcionan como artefactos híbridos que mezclan fotografía escenificada, con jóvenes que encarnan la figura del científico, con visualización de datos que remiten a las expediciones de Alexander von Humboldt. Moreno explora la relación entre conocimiento, alteridad y territorio.

Ninguna de las tres llegó a la fotografía de forma lineal. En los genes de Isabel Muñoz ya latía la pulsión narrativa, aunque su desembarco en Madrid tuvo un detonante vital: “Vine por amor. Tuve a mis gemelos y luego me replanteé mi vida. Me fascinaban las matemáticas, pero desde muy pequeña me ha movido el amor al ser humano. A través de la fotografía he podido contar muchas historias”.

Para Muñoz, el proceso empieza mucho antes de coger una cámara: “De pequeña miraba a los mayores y analizaba sus relaciones de amor, odio o envidia”.

Bego Antón.

Bego Antón. @Bego Antón

Amor por las historias

Algo que les une es el amor por las historias. Bego Antón, al principio quería domar las palabras: “En realidad, quería ser escritora y estudié periodismo pensando que así lo conseguiría. Pero durante la carrera se me esfumó toda la creatividad para escribir y acabé haciendo fotos”.

Tras un rechazo inicial por falta de nivel en un curso anual de fotoperiodismo en Barcelona, una plaza vacante de última hora la puso bajo el ala del fotodocumentalista Paco Elvira.

“Ese curso me cambió por completo. Me di cuenta de que cuantas más fotos hacía, mejor me salían. Eso fue hace veinte años; hoy mis fotos no tienen nada que ver, pero el periodismo sigue acechando”, asegura Antón.

Bego Antón: 'Everybody loves to Chachacha', 2017.

Bego Antón: 'Everybody loves to Chachacha', 2017. @Bego Antón

El camino de Linarejos Moreno arrancó en los lienzos y en la intervención de espacios industriales abandonados vinculados a su propia biografía. La fotografía apareció como un mero registro de lo que desaparecía, pero la potencia del medio terminó por devorar la pintura.

Su punto de inflexión sucedió en París: “Realicé una intervención pictórica en mi propio espacio y, al trasladarme a España, arranqué literalmente esa superficie del muro. Para completar la obra, fotografié el hueco. Y ahí ocurrió algo decisivo: la fotografía del vacío tenía más potencia que el propio objeto. Había en esa imagen más tiempo, más memoria, más pensamiento. Ahí entendí que la fotografía no registra el mundo, lo construye. Empiezo a generar acciones e intervenciones que existen para ser fotografiadas”.

Bego Antón: 'Everybody loves to Chachacha', 2017.

Bego Antón: 'Everybody loves to Chachacha', 2017. @Bego Antón

La fotografía ha estado siempre en el límite entre la ficción y la realidad, pero ¿qué opinan ellas?

Para Bego Antón, ficción y realidad son vasos comunicantes. Su trabajo indaga en la relación de la mujer con lo fantástico: cazadoras de elfos en Islandia, sirenas que nadan en aguas prohibidas, o la reconstrucción de la caza de brujas.

“He conocido a mujeres que ven elfos y comparten piso con duendes. Cuando me preguntan si las creo, respondo que claro que sí. Si lo imaginan o lo ven de verdad no me importa, porque lo sienten como algo real. Y si es real para ellas, es real para mí. Existe una línea finísima, casi invisible, entre la ficción y la realidad”, asegura.

Muñoz prefiere sustituir la palabra ficción por otra más onírica: “sueño”. “¿Qué es la verdad? A mí lo que me gusta es soñar, buscar lo espiritual en lo que no se ve. Al final, una buena fotografía es aquella que llega al otro. Nuestros móviles van a ser los historiadores del futuro, por eso el autor debe buscar otras formas de contar las cosas y evitar el autoplagio”, asevera la catalana.

Isabel Muñoz: 'Las piedras del cielo', 2026.

Isabel Muñoz: 'Las piedras del cielo', 2026. @Isabel Muñoz

Moreno aporta una lectura epistemológica. Para ella, la exigencia de objetividad es un paréntesis muy corto en la historia ligado a la modernidad industrial. Durante siglos, la verdad estuvo vinculada a lo simbólico, a lo metafísico, a aquello que no era directamente verificable.

“La ficción aparece en mi trabajo como una herramienta de precisión”, explica. “Cuando introduzco elementos de escenificación en lenguajes científicos no estoy abandonando la verdad, sino evidenciando que esos lenguajes ya estaban construidos, que la objetividad también es una forma de relato. Me interesa la verdad no como correspondencia, sino como densidad; la capacidad de una imagen para contener capas de sentido y no agotarse”, manifiesta Moreno.

Isabel Muñoz: 'Las piedras del cielo', 2026.

Isabel Muñoz: 'Las piedras del cielo', 2026. @Isabel Muñoz

El debate sobre la desigualdad de género sigue levantando ampollas, sobre todo dentro de una disciplina que estuvo tan masculinizada en sus comienzos, aunque el diagnóstico de las tres autoras evidencia un cambio de paradigma.

Muñoz prefiere poner el foco en la conquista de libertades civiles: “He tenido una gran suerte y es que he vivido un gran cambio. No es que estuviera masculinizada, es que no teníamos los mismos derechos. Somos un país privilegiado y tenemos que dar las gracias”.

"No he utilizado la fotografía para mostrar el mundo, sino para interrogar las condiciones desde las que ese mundo se da por verdadero". Linarejos Moreno

Bego Antón, sin embargo, recuerda la desolación de sus inicios y defiende la existencia de una mirada diferenciada: “Mis profesores fueron todos hombres. En un contexto así, ¿puedes realmente creer que como mujer vas a lograr dedicarte a esto? La representación lo es todo.

>>Creo totalmente en la mirada femenina. Nos interesamos por temáticas que no han cubierto nunca los hombres. Miramos desde nuestra experiencia, que no tiene nada que ver con la masculina. Pasamos de ser miradas a ser quienes narran. Cada vez somos más, nos lo creemos más, y nos mostramos más, así que creo que esto solo puede mejorar”.

Linarejos Moreno esquiva el esencialismo biológico para centrarse en las “experiencias situadas” y en cómo las condiciones históricas atraviesan la producción de imágenes. Como anécdota, nos recuerda lo que evocaba su propio nombre.

“Durante años, lo inusual de mi nombre, Linarejos, generaba la expectativa de que detrás había un fotógrafo. Muchas de mis imágenes fueron leídas desde ese lugar masculino”.

Linarejos Moreno: 'Origen Geomorfológico. Proyecto On the Geography of the River', 2026.

Linarejos Moreno: 'Origen Geomorfológico. Proyecto On the Geography of the River', 2026. @Linarejos Moreno

Asimismo, denuncia una constante histórica: “He leído textos críticos sobre fotógrafas que me interesaban y sentía una distancia clara entre la complejidad del trabajo y su interpretación. Ha habido una apropiación de procesos y un uso utilitarista del trabajo de las mujeres de forma estructural”.

Cuando se les pregunta por sus referentes, su “familia fotográfica” como dice Antón, Muñoz afirma: “A mí me nutre la vida. Es mi gran influencia. Ha habido fotógrafas como Diane Arbus o la italiana Tina Modotti, que me encanta, Gerda Taro, Margaret Cameron, Leibovitz, García Rodero”.

Linarejos Moreno: 'Origen Geomorfológico. Proyecto On the Geography of the River', 2026.

Linarejos Moreno: 'Origen Geomorfológico. Proyecto On the Geography of the River', 2026. @Linarejos Moreno

Modelar las pupilas

Antón reconoce que sus filias han mutado. De querer ser Elliott Erwitt o aferrarse a Diane Arbus, ha pasado a devorar el trabajo de Alessandra Sanguinetti o Lieko Shiga. Sin embargo, sus mayores influencias actuales provienen del cine y la pintura surrealista: Alice Rohrwacher, Yorgos Lanthimos, Leonora Carrington o el realismo mágico cinematográfico de los sesenta.

Moreno, en cambio, se sitúa en la intersección de la fotografía científica clásica –Berenice Abbott, Harold Edgerton–, la deconstrucción del espacio arquitectónico de Gordon Matta-Clark y la dimensión performativa y liminal de Francesca Woodman.

A sus 75 años, la agenda de Isabel Muñoz está repleta: prepara Geometrías separadas para conmemorar el quinto centenario del nacimiento de Felipe II, prosigue su investigación sobre el Paleolítico en las cuevas de Cantabria y retrata la posidonia del Mediterráneo.

"Creo en la mirada femenina. Nos interesamos por temáticas que no han cubierto nunca los hombres. Miramos desde nuestra experiencia". Bego Antón

Bego Antón sigue persiguiendo mitologías contemporáneas y ya trabaja en un proyecto sobre sirenas en Estados Unidos que explora el acceso al agua como un territorio político. “¡Llevo un año trabajando en ello y aún estoy en pleno proceso!”, desvela con entusiasmo.

Linarejos Moreno expande su red internacional con próximas exposiciones en la Fundación Cerezales (León), el centro Three Shadows en Jimei (China) y la Inman Gallery en EE. UU., mientras investiga la transición energética en España como un nuevo imaginario sobre el paisaje industrial.

La madrileña resume, sin proponérselo, el sentir de estas tres creadoras que iluminan a su manera este festival: “No he utilizado la fotografía para mostrar el mundo, sino para interrogar las condiciones desde las que ese mundo se da por verdadero”.