Rubens y Jan Brueghel el Viejo: 'La vista', 1617.

Rubens y Jan Brueghel el Viejo: 'La vista', 1617. Fundación Amigos del Museo del Prado

Arte

¿Por qué no sale a cuenta robar obras de arte? Del mito de Hollywood al dolor de cabeza del mercado negro

La Fundación Amigos Museo del Prado analiza en el curso 'El calculable valor del arte' las tretas de los ladrones.

Más información: Roban la famosa pieza del plátano de Maurizio Cattelan en una exposición del Pompidou-Metz

Publicada

¿Alguna vez han soñado con descubrir en su trastero alguna reliquia familiar que valga millones? ¿Se pasean los domingos por El Rastro buscando tesoros que podrían haber pertenecido a la realeza? ¿El cuadro del salón de sus abuelos les recuerda a la etapa rosa de Picasso?

El valor del arte, inflado por las noticias de subastas que alcanzan precios astronómicos, es uno de los datos económicos más asombrosos de nuestra sociedad.

Estos precios desorbitados nos hacen suponer que los enemigos de lo ajeno asaltan museos, iglesias y mansiones de coleccionistas indiscriminadamente, pero esto no es así.

La Fundación Amigos del Museo del Prado presenta en su curso El calculable valor del arte un espacio donde expertos internacionales nos descubren las tretas, dinámicas y realidades de este mercado ilícito.

Incluso se ha desvelado que los ladrones del Louvre aprendieron a abrir las vitrinas de las joyas con un documento de los bomberos que se descargaron directamente de internet.

¿Por qué no sale a cuenta?

Estos son, grosso modo, los motivos -según Noah Charney, historiador del arte y fundador de la Association for Research into Crimes against Art (ARCA)- por los que robar arte ha dejado de ser un negocio rentable.

Demasiado famosos para venderse: Los cuadros son muy conocidos para ser colocados en el mercado tradicional sin llamar la atención de las autoridades.

Margen de beneficio mínimo: En el mercado negro alcanzan un valor extremadamente bajo, vendiéndose solo por un 10% de su valor real de mercado.

El comprador trampa: El mejor comprador que aparece espontáneamente puede ser, en realidad, un policía encubierto.

Pérdida de valor: El daño o las muescas fruto de los rápidos atracos devalúan drásticamente su precio final.

Tretas y falsificaciones

Juan José Águila Navarro, capitán de la Guardia Civil y jefe de la sección de Patrimonio Histórico, ha detallado algunas de las tretas que utilizan estos ladrones de guante blanco.

Las falsificaciones de patrimonio arqueológico, sobre todo de monedas, son muy comunes y en ellas se utilizan productos químicos para envejecer los metales. Las incautaciones más sobresalientes se realizan en aeropuertos y puertos marítimos.

Suelen encontrarse “los viernes a las dos de la tarde”, dice con sorna el capitán; es decir, justo cuando las obras están a punto de salir de territorio español es cuando se disparan las alarmas.

Cuenta Águila Navarro que una práctica habitual de la UCO (Unidad Central Operativa) es viajar a ferias de arte, por ejemplo, la famosa BOZAR de Bruselas, unos días antes de su inauguración para detectar piezas falsas o ilegítimas.

Es un trabajo conjunto con la Europol, que invita a policías de varios países para desarrollar esta tarea.

Marinus van Reymerswale: 'El cambista y su mujer', 1489.

Marinus van Reymerswale: 'El cambista y su mujer', 1489. Fundación Amigos Museo del Prado

En España estos crímenes prescriben a los cinco años, las penas son pequeñas y las fuerzas del orden tienen poco margen de actuación.

Sin embargo, cuenta el capitán que hay "detectives" dispersos en cualquier parte; por ejemplo, varios doctorandos universitarios han descubierto piezas que se vendían en subastas de modo ilegítimo.

También recordó el caso de los padres de Iker Jiménez -el famoso presentador de Horizonte-, quienes son unos reputados anticuarios madrileños.

Su labor detectivesca fue clave en el descubrimiento de un San Lucas robado en 1979 en la iglesia de Astudillo, en Palencia, que se estaba vendiendo en una subasta en Italia. Gracias a su intervención, la pieza ha vuelto a su lugar de origen.

El capitán añadió que las plataformas de comercio entre particulares en la red, tales como eBay, Catawiki y Todocolección, representan un gran peligro.

En el lado opuesto de la ecuación, existen aplicaciones online que facilitan mucho el trabajo policial, como Google Lens -que identifica las obras al subir una fotografía- y la app ID-Art de la Interpol, que constituye el mayor archivo mundial online de obras de arte desaparecidas.

Operación Altarpiece: éxito internacional

Hay ocasiones en que se descubren verdaderos tesoros. Águila Navarro relata uno de los hallazgos más recientes de la historia del comercio ilegítimo de obras de arte.

De hecho, hoy se inaugura en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid la muestra Operación Altarpiece, un caso de éxito en la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales.

La exposición presenta dos piezas asignadas al museo y rescatadas hace un año en una operación conjunta entre el Grupo de Patrimonio Histórico de la UCO de la Guardia Civil y el Comando para la Tutela del Patrimonio Cultural del Arma de Carabinieri de Italia.

En concreto, el museo vallisoletano mostrará un retablo y un tríptico del siglo XVI recuperados de una villa en el Lago Mayor, en Italia. Ambas piezas forman parte de un botín de más de sesenta obras recuperadas tras haber sido exportadas ilegalmente desde Marbella.

Los carabinieri, una de las unidades mejor preparadas del mundo en estos temas, entraron en la villa en busca de armas ilegales y se encontraron con este fastuoso tesoro.

El Ministerio de Cultura les había denegado previamente el traslado fuera de España de los bienes solicitados por no utilizar empresas especializadas en el transporte de obras de arte, un detalle que siempre hace sospechar. Las piezas incautadas se han repartido entre diferentes museos españoles.

Desmontando a Hollywood

El profesor estadounidense Noah Charney, segundo ponente de la mañana, creó en 2009 el primer grupo de investigación del crimen contra el arte (ARCA), el cual se reúne en Italia todos los veranos.

Este grupo trabaja en colaboración con la empresa Art Recognition —experta en la autenticación de obras de arte— y el pódcast 'Is it?', que invita a expertos de todo el mundo a descubrir falsificaciones.

David Teniers el Joven:  'El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas', 1647.

David Teniers el Joven: 'El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas', 1647. Fundación Amigos Museo del Prado

Charney desmonta mitos románticos sobre el robo de las obras. Afirma que no existen los "Doctor No", como el de la película de James Bond: esos coleccionistas multimillonarios que encargan el robo de caprichosas piezas artísticas para su disfrute exclusivo (pero nos recomienda visionar El secreto de Thomas Crown, de Pierce Brosnan, entretenida y fiel a la realidad, nos dice).

De hecho, cuando la policía se infiltra en estas mafias, a menudo tiene que disfrazarse siguiendo el propio perfil que el cine ha construido.

Algo que juega en contra de la seguridad es que los robos de arte se perciben socialmente como delitos de segunda categoría, no tan importantes como el tráfico de drogas o de personas. Por este motivo, las unidades policiales de todo el mundo cuentan con muy pocos efectivos.

Por ejemplo, Bélgica tiene a un solo oficial trabajando en este tema a jornada completa, mientras que Italia, el país que lidera esta lucha a nivel mundial, cuenta con 300 operativos dedicados en exclusiva.

Este desequilibrio alimenta las cifras de delitos de esta categoría. Por ejemplo, en España se denuncian unos 200 robos de arte al año, mientras que en Italia la cifra ronda los 15.000.

Charney ha apuntado, además, que Italia tiene unas 90.000 iglesias que carecen de protección de seguridad activa. Mientras que la Interpol habla de 57.000 obras robadas, las estimaciones reales de las cifras oficiales rondan los cinco millones.

El 'dream team' del Barroco español llega a Madrid: Murillo, Valdés Leal y Pedro Roldán viajan por primera vez María Marco

El profesor de The American University of Rome y escritor del best seller mundial El ladrón de arte, denuncia el caos en las bases de datos, que a menudo categorizan estas importantes piezas como meros objetos comunes, por lo que se terminan perdiendo entre las estadísticas de los robos cotidianos.

De Roma a la actualidad

El ponente ha recordado que el expolio sucede desde los anales de los tiempos: los romanos ya sustrajeron piezas de Siracusa y los robos de Napoleón constituyeron los mayores expolios de la edad moderna.

Respecto al expolio napoleónico, preguntamos al capitán Águila por los 'Murillo' que el mariscal Soult robó del conjunto patrimonial de la Hermandad de la Caridad de Sevilla. Son cuatro lienzos de los que se conoce con precisión su ubicación actual y que deberían volver a España.

El capitán nos responde que se trata de una operación delicada de diplomacia internacional, a pesar de que el Parlamento francés aprobó formalmente una ley histórica que facilita la devolución de bienes culturales y obras de arte obtenidos de manera ilícita entre los años 1815 y 1972.

Para terminar, Charney hizo especial hincapié en el peligro que corren los facsímiles y libros antiguos, que son comprados en subastas para ser vendidos por hojas separadas. Esto ocurre sobre todo con los mapas antiguos que, al no ser piezas únicas, pueden llegar a duplicar su valor al venderse de forma fragmentada.

Francisco de Goya: 'Cuaderno italiano de gastos de materiales', entre 1769 y 1771.

Francisco de Goya: 'Cuaderno italiano de gastos de materiales', entre 1769 y 1771. Fundación Amigos del Museo del Prado

Al final, el tema que nos ocupa ya no es cuánto vale una pieza en una subasta, sino cómo un botín multimillonario puede convertirse en el peor dolor de cabeza para un ladrón.

En un mundo hiperconectado, donde la tecnología de la Interpol y el ojo clínico de los expertos estrechan el cerco, el crimen artístico ha perdido su halo de romance cinematográfico.

Robar una obra maestra hoy en día no te convierte en un refinado villano, sino, simplemente, en el dueño de un tesoro invendible atrapado en un callejón sin salida.