Un secuencia de la videoinstalación. Foto: ©Greta Alfaro, VEGAP, Madrid, 2026

Un secuencia de la videoinstalación. Foto: ©Greta Alfaro, VEGAP, Madrid, 2026

Arte

Greta Alfaro, liturgia de sangre en su nueva videoinstalación en la Nave 0 de Matadero

La artista navarra retoma el tema de los banquetes críticos como denuncia a las políticas alimentarias de maltrato animal.

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Globos sonda. A veces, cuando felicitas a la artista en la inauguración después de haber visto su exposición, no da tiempo más que a intercambiar algún globo sonda. “Así que iremos todos al infierno si seguimos maltratando y comiendo animales”.

Greta Alfaro. Ofertorio

Matadero Nave 0. Madrid. Comisaria: María Pallás. Hasta el 31 de julio

A lo que Greta Alfaro me responde: “Quizás ya estamos en el infierno”. Basta esa puntualización para que, entonces, me dé cuenta de que todo el espacio está ensangrentado por una luz roja que se irradia a través de los cuchillos de carnicero que penden de una gran lámpara giratoria en el centro de la sala del antiguo Matadero madrileño.

Al fondo, el vídeo que preside esta instalación Ofertorio –título que alude al rito del sacrificio de Cristo transformado en pan y vino en la liturgia católica y, por extensión a ceremonias sangrientas de otras épocas y en otras culturas– culmina con el banquete carnívoro de cuatro amigos.

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Greta Alfaro (Pamplona, 1977) aprovecha el marco simbólico de esta arquitectura para volver a tratar una vez más el tema del banquete con el que se dio a conocer en su primer vídeo In ictu oculi, premio de fotografía de El Cultural 2009, donde se mostraba en un abrir y cerrar de ojos la rapiña de buitres en la mesa de un banquete sin comensales en mitad del campo.

Se habló entonces de la referencia a la vánitas barroca del pintor Valdés Leal, pero pronto sucesivos trabajos pusieron el foco en la vena surrealista de las narraciones de la artista.

Secuencia de la videoinstalación. Foto: ©Greta Alfaro, VEGAP, Madrid, 2026

Secuencia de la videoinstalación. Foto: ©Greta Alfaro, VEGAP, Madrid, 2026

Ahora que ha vuelto a vivir en su entorno natal de Fitero, después de realizar el máster en el Royal College of Art de Londres y disfrutar prestigiosas residencias en Gales, Roma y Madrid, formando parte ya del elenco de artistas cuya obra se mueve en circuitos internacionales, es quizás el expresionismo medieval lo que aflora y también sustenta de raíz su poética, que hibrida tradiciones del acervo popular con una pulsión crítica ante el neoliberalismo del capitalismo heteropatriarcal en el que vivimos.

Sin propaganda. Nada más lejos de su trabajo que la pancarta. Sus narraciones son fragmentarias y enigmáticas, con muchas capas, sin que, por ello, renuncien llegar a cualquier público.

Su género preferido es, sin duda, la tragicomedia. Situaciones humorísticas o absurdas se van alternando con escenas de tensión hasta que salta lo que ella denomina el “momento bisagra”: de repente, todo cambia, como en la vida.

En el vídeo, en tres canales, cuyas pantallas externas simétricas enmarcan el relato, los episodios se suceden como las otrora animadas ilustraciones en carteles o pliegos cantadas por un juglar.

El punctum nos impacta cuando asistimos a la devoración de salchichas en los intestinos de una mujer por unos cerdos que se han escapado de sus angostos cubículos en una de esas macrogranjas que, a pesar de la oposición en nuestros pueblos, siguen implantándose en la España vaciada.

Estábamos avisados. A la entrada, y salida, de la sala un obsceno busto anatómico de una mujer preñada, prestado por la Universidad Complutense, condensa este elocuente broche con que se cierra una gran temporada de exposiciones en la Nave 0.