Detalle del autorretrato de Judith Leyster, h. 1630. National Gallery of Art, Washington. En la exposición 'Inolvidables', en el Museo de Bellas Artes de Gante

Detalle del autorretrato de Judith Leyster, h. 1630. National Gallery of Art, Washington. En la exposición 'Inolvidables', en el Museo de Bellas Artes de Gante

Arte Especial Flandes

Las maestras flamencas se abren paso en Flandes

Tres exposiciones reivindican a las pintoras que la historia del arte oficial había ignorado hasta hace poco. A las dedicadas a Jenny Montigny y Catharina van Hemessen se une la magnífica muestra 'Inolvidables', en Gante.

Más información: Especial: Flandes amplía el foco

Publicada
Actualizada

En la Historia del Arte que hemos heredado, la pintura flamenca aparece como un territorio esencialmente masculino. Nombres como Jan van Eyck, Pieter Brueghel el Viejo o Peter Paul Rubens han consolidado un relato tan sólido como incompleto, en el que las mujeres apenas han sido una nota al pie.

Más allá de excepciones como la de Clara Peeters –pionera del bodegón flamenco, reivindicada en los últimos años por instituciones como la Casa Snijders & Rockox, el Museo de Bellas Artes de Amberes y el Museo Nacional del Prado, que le dedicaron una gran retrospectiva conjunta en 2016–, su presencia ha quedado diluida pese a haber participado, aunque bajo limitaciones estructurales, en talleres, encargos e innovación artística.

Tres exposiciones en museos belgas como la Casa Snijders & Rockox y el Museo de Bellas Artes de Gante coinciden ahora en la revisión de ese relato para entender la pintura flamenca como un ecosistema en el que las mujeres no fueron anomalías, sino agentes con voz propia.

Amberes, ciudad portuaria forjada por siglos de comercio, rutas internacionales y una tradición artística que aún hoy puede recorrerse entre iglesias y antiguos barrios mercantiles, tiende un puente entre la grandeza del pasado y la vitalidad urbana actual.

En esta ciudad se prepara Van Hemessen & Father. The Antwerp Workshop of Jan and Catharina van Hemessen, exposición que podrá visitarse del 15 de octubre de 2026 al 31 de enero de 2027 en la Casa Snijders & Rockox y que recupera la dinámica de un taller familiar clave durante el Renacimiento de la ciudad e invita a reflexionar sobre cómo se transmite la pasión por el oficio.

Catharina van Hemessen: 'Retrato de mujer joven con un pequeño perro', h. 1550. Flemish Community

Catharina van Hemessen: 'Retrato de mujer joven con un pequeño perro', h. 1550. Flemish Community

La muestra no insiste en la figura de Jan van Hemessen como el genio aislado, sino que desplaza la mirada hacia el estudio como espacio de producción compartida, donde los hijos crecían entre pigmentos y pinceles y el aprendizaje formaba parte de la vida cotidiana.

Dentro de esta genealogía familiar emerge la figura de Catharina van Hemessen, considerada la primera artista profesional de los Países Bajos en un ámbito profundamente masculinizado.

Catharina van Hemessen destacó por su refinamiento y determinación, así como por sus obras de pequeño formato, en las que combina una notable maestría técnica junto a una inusual profundidad psicológica.

La artista, elogiada en vida, ha llegado incluso a eclipsar en reconocimiento a su propio padre; Guicciardini y Giorgio Vasari celebraron su trabajo y, hacia 1556 se trasladó a España para integrarse en el entorno de María de Hungría.

Vista aérea de la Catedral de Nuestra Señora en Amberes. Foto: Gianni Camilleri

Vista aérea de la Catedral de Nuestra Señora en Amberes. Foto: Gianni Camilleri

La muestra reúne una cuidada selección de sus retratos y escenas religiosas, suficientes para entender que la familia puede ser un ecosistema creativo, reivindicar el papel de la mujer en el arte y resituar Amberes como uno de los grandes laboratorios culturales del Renacimiento.

A apenas una hora, la monumental ciudad de Gante, entre canales, arquitectura medieval y una escena cultural que invita a recorrerla a pie o a bicicleta, ofrece otro capítulo de esta revisión historiográfica.

Allí, el Museo de Bellas Artes de Gante –especialmente atento a la accesibilidad y a una experiencia cultural inclusiva– dedica a Jenny Montigny la primera gran retrospectiva consagrada a su figura en más de un siglo.

Con obras procedentes de la colección del museo y de importantes préstamos públicos y privados, la exposición reúne una amplia selección de obras que subrayan su versatilidad como pintora, pastelista, dibujante y grabadora, así como la necesidad de devolver a la artista a un lugar central dentro de la modernidad belga.

Una artista con voz propia

Figura destacada en las primeras décadas del siglo XX, Montigny nació en una familia burguesa de Gante y desarrolló una importante carrera artística tanto en Bélgica como el extranjero. Durante mucho tiempo, su nombre ha quedado ligado al de su maestro, el pintor impresionista Emile Claus.

Sin embargo, esta exposición propone una lectura distinta: la de una artista independiente que supo escapar de esa sombra para construir una voz propia, marcada por una gran sensibilidad hacia la luz, la observación de lo cotidiano y una atención singular a la infancia, la vida doméstica y la experiencia femenina.

Jenny Montigny: 'Las begonias', 1913. Casa Snijders & Rockox

Jenny Montigny: 'Las begonias', 1913. Casa Snijders & Rockox

En 1904, Montigny se incorporó al círculo Vie et Lumière, asociación de pintores luministas compuesta por figuras como Anna Boch, Anna de Weert, James Ensor y Emile Claus, entre otros. Ese año se instaló en Deurle, cerca de Sint-Martens-Latem y a orillas del río Lys, un pueblo pintoresco fundamental para varias generaciones de artistas flamencos.

En esta localidad desarrolló una obra profundamente personal, en la que la escuela local, el patio de recreo, la vida rural y los paisajes al aire libre se convierten en sus escenarios principales. A ello se suman sus representaciones de espacios interiores, los retratos y una representación delicada de la maternidad y la infancia.

Coincidiendo con la Primera Guerra Mundial y afincada en Londres, la mirada de la artista se amplió hacia nuevas realidades: desde la vida social en los exuberantes parques hasta la presencia de soldados belgas heridos atendidos lejos del frente.

De esa experiencia surgen dibujos y grabados que se podrán ver en esta exposición, abierta del 10 de octubre de 2026 al 10 de enero de 2027, confirmando su capacidad para registrar con gran intensidad la vida cotidiana y las tensiones de su tiempo.

Vista de los muelles de Gante. Foto: Piet De Kersgieter

Vista de los muelles de Gante. Foto: Piet De Kersgieter

En este mismo Museo de Bellas Artes de Gante se puede visitar, hasta el 31 de mayo, Inolvidables. Mujeres artistas de Amberes a Ámsterdam, 1600-1750, la primera gran retrospectiva dedicada al papel y la importancia que las mujeres tuvieron en las artes durante el siglo XVII.

Tras una exhaustiva investigación realizada durante más de dos años, la comisaria Frederica Van Dam amplía y corrige a través de la obra de más de 40 artistas activas entre 1600 y 1750 la narrativa tradicional de la historia del arte en Bélgica y los Países Bajos, devolviendo a las mujeres el papel fundamental que desempeñaron en la vida artística de su tiempo.

Trabajos en el taller

Pintura, grabado, escultura, textil o delicados recortes de papel componen un recorrido que demuestra hasta qué punto las mujeres participaron en prácticamente todas las disciplinas artísticas como protagonistas esenciales de la cultura visual de la época.

La exposición traza un recorrido que analiza cómo influyó en ellas su familia, las expectativas en su formación y en sus decisiones profesionales o cómo a menudo iniciaban sus trayectorias en los talleres familiares.

Maria Schalken: 'Chico ofreciendo uvas a una mujer', h. 1675-85. The Leiden Collection, Nueva York

Maria Schalken: 'Chico ofreciendo uvas a una mujer', h. 1675-85. The Leiden Collection, Nueva York

Nombres como Judith Leyster, Alida Withoos, Clara Peeters, Johanna Koerten, Rachel Ruysch, Geertruydt Roghman, Anna Maria van Schurman, Maria Faydherbe, Margareta de Heer, Johanna Vergouwen, Josina Margareta Weenix o Maria Sibylla Merian dialogan aquí con otras artistas menos conocidas y con mujeres anónimas cuya producción resultó igualmente decisiva.

La pregunta que articula la muestra, que tras su clausura viajará al National Museum of Women in the Arts de Washington –pionero en la investigación y la exposición de artistas femeninas históricas– resulta tan pertinente como incómoda: ¿cómo es posible que artistas celebradas en su tiempo hayan quedado relegadas a los márgenes del canon?

Más que una revisión puntual, el MSK de Gante plantea con esta exposición, que se suma a otras realizadas anteriormente, una corrección sostenida, una línea de investigación que busca reparar una grieta estructural en la Historia del Arte e invita a reconsiderar tanto a las pintoras reconocidas como a las mujeres anónimas que elaboraron algunos de los encajes más valiosos de su tiempo y contribuyeron a la riqueza estética de los Países Bajos.

En conjunto, estas tres exposiciones recuperan nombres olvidados pero también invitan a reescribir la historia en femenino, una parte esencial de la historia cultural de Flandes, cuna del arte y el lugar donde muchos artistas encontraron la inspiración para sus obras maestras.

Más información en visitflanders.com/es