Mercè Rodoreda durante el exilio en Roissy-en-Brie, 1939. Foto: Archivo Rosa Regás

Mercè Rodoreda durante el exilio en Roissy-en-Brie, 1939. Foto: Archivo Rosa Regás

Arte

Mercè Rodoreda, el resurgir de la escritora que nos enseñó a leer con las imágenes y ver con los textos

Una exposición en el CCCB de Barcelona recorre las relaciones entre la obra de esta autora y algunos artistas visuales.

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Mercè Rodoreda (Barcelona, 1908 - Girona,1983) es una de las escritoras en lengua catalana de mayor proyección y reconocimiento internacional. Su obra, que abarca todos los géneros literarios –especialmente la novela y el relato corto, pero también la poesía y el teatro–, ha sido traducida a más de cuarenta lenguas. No obstante, Rodoreda plantea un problema que no es otro que el de la dificultad de leer a los clásicos. Sobre ella pesan y se repiten clichés y tópicos que nadie se atreve a contradecir.

Rodoreda, un bosque

CCCB. Barcelona. Comisaria: Neus Penalba. Hasta el 25 de mayo

La autora ha sido estudiada especialmente a partir de su agitada biografía que acaso ha eclipsado aspectos de su aportación literaria. Igualmente, las lecturas al uso limitan la riqueza y complejidad de la escritora. Habitualmente, se presenta en dos etapas estancas y autónomas. La primera, de carácter realista y costumbrista, ambientada en un contexto urbano (Aloma, La calle de las Camelias, Jardín junto al mar, La plaza del Diamante o Espejo roto). La segunda, de carácter más enigmático, se refleja en novelas como Viajes y flores, Cuanta, cuanta guerra y, especialmente, en La muerte y la primavera, una novela póstuma que pocos han sabido entender.

Y más: esta escritora forma parte de los itinerarios de lectura obligatoria de la enseñanza secundaria y las generaciones que nos hemos formado con ella, en general, tenemos una imagen de una ancianita de cabellos blancos, ñoña y demodé, que explicaba ingenuas y rancias historias de la Guerra Civil. Por ello es necesaria una revisión.

Neus Penalba, comisaria de la muestra, realizó una lectura de su obra a la luz de La muerte y la primavera, el texto más extraño y oscuro, trágico y misterioso de la escritora. Muchos son los aspectos remarcables de su análisis, pero lo que interesa señalar es que la obra de Rodoreda es leída en una perspectiva de conjunto de manera que la inocencia y la ternura se confunden con el sadismo y la barbarie.

Esta es la idea de ambigüedad y contradicción que vertebra y sobrevuela el relato expositivo. La inocencia y la ternura son contenidos latentes que retroalimentan a la muerte y a la crueldad, y viceversa, estos coexisten con el amor y la ingenuidad como las dos caras de una misma moneda.

La exposición parte de La muerte y la primavera, el texto más extraño y oscuro, trágico y misterioso de Rodoreda

La imagen (y el mismo título) de la exposición es el bosque, que en las fábulas tradicionales es donde se generan las historias, donde acontecen las apariciones, donde germina la imaginación… Pero hay más significados, la imagen del bosque con las ramificaciones, raíces y rizomas que crecen en una lógica interrelacionada y sin fin, expresan metafóricamente la idea de vasos y contenidos comunicantes –según la comisaria– latentes en Mercè Rodoreda.

La exposición se inicia significativamente con un vídeo que ilustra uno de sus relatos (Viaje al pueblo de las niñas perdidas, 2025), que muy resumidamente cuenta la historia de unas niñas que se pierden –no podía ser de otra manera– en el bosque. Una de ellas renuncia a volver a su entorno familiar, maravillada y atraída por la magia de la naturaleza, pero también fascinada por los peligros que asoman en aquel extraño lugar.

Joan Ponç: 'Retrat amb lluna', 1947. Foto: Colección particular, Barcelona

Joan Ponç: 'Retrat amb lluna', 1947. Foto: Colección particular, Barcelona

¿Cuál es el mensaje? Como en los relatos de la tradición oral, la interpretación de la fábula se amplía si se observa desde la perspectiva que nos propone Penalba, en la que se funde lo bello y lo siniestro en un mismo mensaje.

La exposición plantea un itinerario por capítulos temáticos que abordan puntos cardinales de la creación de Rodoreda, grosso modo: la inocencia, el deseo, la guerra, el exilio, la imaginación y la espiritualidad con el soporte de material muy diverso: documentos de la Fundación Mercè Rodoreda, audiciones de textos, vídeos, entrevistas, etc.

Tura Sanglas: 'El múltiple ull de la nit II', 2020. Foto: Cortesía de la artista

Tura Sanglas: 'El múltiple ull de la nit II', 2020. Foto: Cortesía de la artista

Pero existe un aspecto fundamental y es que, intencionadamente, la muestra se plantea como un recorrido –no dirigido ni predeterminado– abierto a la imaginación del transeúnte. La estrategia de la exposición consiste en fragmentos de textos de la autora que dialogan con pinturas, fotografías, fragmentos de filmes o vídeos muy diversos que tienen como objetivo sugerir, abrir la imaginación, encender una chispa. Puede sorprender la presencia de creadores o artistas tan diversos como Ramon Casas, Toni Catany, Giorgio De Chirico, Josep Maria de Sucre, Feliu Elias, Esther Ferrer, Jean Dubuffet, Goya, etc. La intención es leer con las imágenes, ver con los textos en un diálogo enriquecedor de ida y vuelta.

La exposición se cierra con una instalación realizada (como el vídeo del inicio) por el equipo del CCCB: un juego de reflejos con el movimiento de unas nubes y una cita de la escritora. De alguna manera, esta es la conclusión de la muestra: Rodoreda es un mundo tan sutil que nadie la puede asir a menos que sea a través de la emoción.