Image: Salirse del cliché

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Arte

Salirse del cliché

La reiteración de tópicos y el énfasis en los clichés hacen del contexto del arte un campo cerrado, poco fresco y sin visibilidad fuera. ¿Por qué? Se lo preguntamos a comisarios, artistas y gestores.

Bea Espejo
Publicada
Actualizada

Francesc Ruiz: The funhouse, 2009

El tópico dice que siempre nos vemos peor de lo que estamos, que nunca estamos contentos con nosotros mismos, que hacemos poco caso a lo nuestro y que nos seduce mucho más lo que viene de fuera. Todo nos fascina: las residencias, los patronos, los espacios de las galerías, los proyectos non profit de los artistas, la emergencia latinoamericana, la generosidad finlandesa, el tirón de Bruselas y el aire de cambio global.

Queremos lo que no tenemos. Es mal común general, aunque en el arte implica un acto de fe en el que, parece, no acabamos de creer. O no en el nuestro. El crítico de arte José Luis Brea lo llamó excepticismo español hablando de los agentes del arte como profetas de una nueva melancolía. Pero, ¿por qué esa falta de entusiasmo? ¿Por qué no valorar más lo propio? ¿Podemos huir de los tópicos?

María de Corral

Históricamente nos hemos visto siempre peor de lo que realmente somos. Pero no solamente en el mundo del arte, sino en la falta de reconocimiento a nuestro talento: investigadores, magníficos empresarios, deportistas, intelectuales, arquitectos, y otras profesiones. Siempre tenemos que esperar a que el reconocimiento venga de fuera para ser aquí aceptados y valorados. Hay que tener en cuenta que durante casi cuarenta años hemos tenido unas carencias importantes y eso ha generado el que todo lo de fuera nos pareciese mucho más valioso.

Somos un país difícil y bastante destructivo. Estamos perpetuamente empezando de cero, con una absoluta falta de respeto hacia los demás

Somos un país difícil y bastante destructivo. Sufrimos un "adanismo" tanto en el sector público como en el privado. No hay casi nadie que al llegar nuevo a un puesto se tome un tiempo para ver lo que han hecho los anteriores, cómo construir y crear a partir de lo que existe y con las personas que conocen los temas. Estamos perpetuamente empezando de cero, con una absoluta falta de respeto y generosidad hacia los demás.

En el mundo del arte se debería crear una agencia estatal con fondos y sobre todo con profesionales ( Como hace el British Council, FRAME, Mondrian Foundation...), no con los amigos que siempre premian a sus amigos y los pasean por el mundo cuando hay muchos artistas magníficos comparables a cualquier extranjero a los que no se valora en absoluto. ¿Cómo avanzar? No hay que inventar, sino mirar fuera y ver cómo funciona lo que funciona y basarse en ello. Desde luego necesitamos una institución para el Arte Contemporáneo, no una agencia ligada a la literatura, música, eventos e historia. Se avanza con rigor e inventiva, pero también con fondos; hay que dotar a las instituciones y si lo público no funciona, se debe crear una Ley de Mecenazgo que facilite la ayuda privada.


Peio Aguirre

Nos vemos de manera distinta dentro que fuera. Fuera el reconocimiento es inmediato, en un aeropuerto internacional, por ejemplo, es muy sencillo distinguir a los españoles. En una bienal internacional de arte, la duda consiste en acercarte a saludar o salir en la dirección opuesta. A diferencia de los ingleses y los franceses, existe cierta vergüenza torera (nunca mejor dicho) en el extranjero. Pero ello no quita que nos guste la visibilidad.

Las maneras de desprecio hacia lo ultralocal han sido alimentadas desde dentro, sin darnos cuenta. Fronteras más mentales que físicas
Esto son generalidades, posiblemente. Un ejercicio saludable consiste en activar el zoom y ver las cosas desde las alturas o desde muy lejos. Fomentar el Distant Reading en lugar del Close Reading. Todo lo relacionado con estar fuera está sobrevalorado pero, al mismo tiempo, la experiencia de lo exterior es fundamental para quien quiera ser artista. En este sentido se ha producido un gran cambio o una gran migración entre los artistas de las dos últimas generaciones: todas están en el exterior o viajando constantemente, realizando residencias y hablando en otras lenguas. Estar dentro y fuera al mismo tiempo es la posición estratégica que concede una ventaja temporal pero necesaria. Las maneras de desprecio hacia lo ultralocal han sido alimentadas desde dentro, sin darnos cuenta. Las fronteras son psicológicas, mentales, más que físicas.


Francesc Ruiz

Es necesario un cambio de foco, es decir que igual hemos estado mirando de la manera equivocada o hacia lugares donde ya no pasa nada hace mucho tiempo. Últimamente lo que más me interesa, y a pesar de la precariedad que conllevan, es lo que se produce en el plano de lo ultralocal, desde grupusculos pequeños y autogestionados fuera de programaciones institucionales o institucionalizables a la par que alejados del mercado.

Veo poco amor por abrazar el presente y la experiencia. A veces es como si no supieramos dónde estamos y quiénes somos

En general veo poco amor por abrazar el presente y la experiencia, poco amor al arte en el fondo. Sigo confiando en los artistas buenos y sus enseñanzas. He empezado a valorar cosas que me disgustaban y espacios contradictorios sin los cuales es imposible aprehender el momento actual, si somos pobres hay que exponer en la pobreza, si somos tontos hay que exponer esa estupidez, si somos feos para qué querer parecer guapos. Lamentablemente, a veces, es que como si no supieramos dónde estamos ni quiénes somos.


Tania Pardo

Tenemos tendencia a vernos deformados y cóncavos, nos cuesta asumir la crítica y nos preocupa demasiado qué opinan los demás. El mundo del arte necesita una constante legitimación, un bucle de asentimiento afirmativo. Denotamos inseguridad y seguimos arrastrando el complejo de "todo lo de fuera es mejor" pero, controvertidamente a este sentir, también estamos orgulloso de lo "nuestro", y es cierto que hablamos de un país que ha sabido enfrentarse a una historia complicada y a unos cambios que han afectado al mundo de la cultura en general y del arte en particular.
El mundo del arte necesita un bucle de asentimiento afirmativo. Peca de girar sobre sí mismo en exceso, salpicado de individualismos y no de colectividades
Es un sector que arrastra la idea de incomprensión y que ha pecado de girar sobre sí mismo en exceso, en una España salpicada de individualismos y no de colectividades. Creo que debemos enfocar hacia otro lugar, que deberíamos reforzarnos más unos a otros, y quizá dejar de pensar que somos tan diferentes para lo bueno y para lo malo. El nivel de creatividad, la originalidad y la imaginación que existen aquí deberían ser signos de un cambio incipiente.


Paloma Polo

Priman discusiones que miden el grado de inserción del arte español en el mercado internacional y su visibilidad en instituciones formalmente legitimadas. En estos casos, si los criterios de valoración premian el impacto de la "marca España" o el índice de ventas y exposiciones de artistas españoles en el extranjero, las reflexiones se desvían por derroteros miopes y estériles. Otra discusión concierne al carácter fraudulento, corrupto, desviado e ignorante de buena parte de las políticas culturales sobre las que se ha erigido la estructura e infraestructura museística e institucional española desde los años 80. Por otro lado, la brutal precarización laboral que sufre la sociedad ha calado en el arte para alimentar miedos, desavenencias y la degradación de un tejido artístico que podría ser mucho más rico y combativo si funcionase desde la unidad y el pensamiento crítico.

No creo que el rezago español se deba a que en España estemos faltos de talento, pero sí hemos flaqueado en cuestiones críticas

Creo que es mejor no seguir abonando terrenos inquisitorios que ya están de sobra sembrados. Trataré de incidir en otra dimensión que me preocupa. No creo que el rezago español se deba, de ninguna manera, a que en España estemos faltos de talento y capacidades artísticas. Pero, a mi entender, sí hemos flaqueado en cuestiones críticas. La nuestra es una generación de artistas o de personas en general que ha crecido "sin pasado". En parte porque heredamos una socialización marcada por la represión de una dictadura, por el olvido como forma de supervivencia y por un adoctrinamiento silenciador que ha sentenciado el posicionamiento político. Pero, principalmente, porque la historia nacional reciente se ha escrito sistemática y deliberadamente con voluntad de borrar y oscurecer las hazañas, luchas y logros que han avanzado libertades democráticas; antes, durante y después de la dictadura.

Estas y otras carencias y conflictos de nuestro sistema educativo nos han impelido a formarnos en el extranjero y a prestar mucha más atención a los desarrollos artísticos que tenían lugar fuera de España. Para poder enfrentarnos a la contemporaneidad, desde cualquier ángulo intelectual, hemos de asumir la responsabilidad de entender y discutir críticamente nuestra historia política y nuestras verdaderas raíces identitarias y culturales.