Image: Diálogo a tres bandas en el MACBA

Image: Diálogo a tres bandas en el MACBA

Arte

Diálogo a tres bandas en el MACBA

Las "anarquitecturas" de Gordon Matta-Clark conversan con Le Corbusier, Jean Genet y la última película de Roberto Rosellini

Vis Molina
Publicada
Actualizada

Gordon Matta-Clark: 'Office Baroque, Views of 2nd Floor and Removed Section' [Documentació de l'acció "Office Baroque" realitzada el 1977 a Anvers, Bèlgica], 1977

MACBA, plaça dels Angels, 1, Barcelona, desde el 6 de junio hasta el 21 de octubre de 2012

El museo barcelonés, uno de los principales centros de arte europeos con obra de Matta-Clark, ofrece un recorrido expositivo articulado en tres patas sobre la relación establecida a lo largo del tiempo entre práctica artística y condición urbana. La primera de ellas sería el rastro que el arquitecto Le Corbusier y el escritor Jean Genet dejaron en su visita a Barcelona a principios de los años treinta, cuando los dos aplicaron su mirada crítica a las calles de la ciudad. Carles Guerra, comisario de la exposición, afirma que "Le Corbusier era un gran admirador de Barcelona. Le interesaban especialmente su perfil canalla, su Barrio Chino, sus redes de prostitución y su aspecto de ciudad mediterránea y portuaria. Le gustaba reflexionar sobre la realidad urbana y la dualidad de su condición, por eso se ofreció a colaborar con el grupo Gatepac para explorar la recuperación de la ciudad y su saneamiento físico y moral. Por el contrario, Gordon Matta-Clark estaba fascinado por el aspecto degradado de las urbes. De hecho fue de los primeros artistas en ocupar los lofts habilitados en los edificios abandonados del Bronx, durante los años en que la policía neoyorquina sólo permitía a los creativos de cualquier disciplina vivir y trabajar en esos inmuebles, y prohibía que los homeless lo hicieran".

El eje central de esta exposición sería el portfolio Office Baroque, una revisión de las 46 obras que documentan las intervenciones en edificios llevadas a cabo por Gordon Matta-Clark en los años 70. El artista norteamericano de ascendencia chilena (Nueva York 1943-1978), muerto prematuramente a los 35 años de edad a causa de un cáncer de páncreas, exploró con pasión, durante su corta vida, los distintos modos de intervención arquitectónica. Se le conoce sobre todo por sus building cuts, los cortes y extracciones efímeras en edificios que el ecléctico "anarquitecto", como a él le gusta ser llamado, realizó en ese periodo y que lo situaron en un lugar destacado del arte contemporáneo internacional.

Una de esas acciones consistió, por ejemplo, en cortar con una gran sierra (burlando a la policía de Nueva York) suelos y paredes de edificios abandonados en el Bronx, y exponer después esos fragmentos en galerías comerciales. Esta exposición ha sido organizada a partir de los fondos de la colección depositados en el MACBA por el coleccionista chileno Harold Berg, legado que junto a una reciente adquisición de los dibujos sobre el proyecto Sky Hook convierte la colección MACBA en un punto de referencia para entender la práctica creativa que dio paso a la "anarquitectura". "No soy propiamente un coleccionista -reconoce Berg-, sino más bien un loco. Siempre me ha fascinado la capacidad de Matta-Clark para intentar cambiar la relación de las personas con los materiales, mediante su intervención artística en los edificios que estaban a punto de ser derruidos. Él era muy consciente de que esa demolición iba a ser inminente, por lo que sus intervenciones pretendían ser sobre todo reflexiones sobre el urbanismo".

El "anarquitecto" llevó a cabo acciones muy controvertidas que en ocasiones consistían en partir una casa por la mitad, en otras crear agujeros geométricos en algunos de los pisos o incluso tirar paredes y techos para levantar cubos y esferas dentro del propio edificio. "Y una de sus más interesantes creaciones -continúa Berg- fue la intervención que realizó en el Centre Pompìdou de París, en cuyo interior esculpió un cono gigante".

Justamente de ahí parte el último tramo de la exposición, centrado en el documental que realizó el director de cine italiano Roberto Rossellini (Roma, 1906-1977), además de algunas filmaciones adicionales sobre el rodaje de ese documental acerca de los primeros días de actividad en el Centre Pompidou, inaugurado el 31 de enero de 1977, y el impacto que el singular edificio causó en los visitantes. Se trataba de un gran equipamiento cultural, proyectado por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers, que ocupaba una extensa zona en el centro de la ciudad, incluyendo el mercado de Les Halles. Tres meses después, a principios de mayo de ese mismo año, Rossellini finalizaba el montaje de un documental de 54 minutos en el que mostraba las reacciones del público. El gran cineasta del neorrealismo italiano había sido escogido por el Ministerio de Asuntos Exteriores francés para celebrar la apertura del rupturista edificio, pero su filme se tradujo en una mirada escéptica, "una película sin comentarios ni música", como él mismo declaró a los periodistas en su momento. Jacques Granclaude, el último productor del director italiano, explica que "Rossellini era un enamorado del Renacimiento y para él ese centro resultaba totalmente desconcertante. Paseamos mucho por allí dentro, para que él se adueñara del lugar. Y el equipo le iba siguiendo, filmando metraje adicional mientras él recorría y observaba silenciosamente. Hicimos lo contrario a un making off, en realidad se trata de una película científica ya que la mirada que se plasma ahí es la de un antropólogo que mira, observa, calla y retrata, sin opinar ni intervenir".