Image: Tierra de cicatrices

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Arte

Tierra de cicatrices

Proyecto Juárez

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Yoshua Okón: Risas enlatadas, 2009

Comisaria: Mariana David. Matadero. Paseo de la Chopera, 14. Madrid. Hasta el 13 de noviembre.

En el desierto y en la frontera. Es la ciudad más peligrosa del mundo, con 40 asesinados por cada 100.000 habitantes. Ciudad Juárez nos debe pesar a todos, y algunos artistas han querido asegurarse de que así sea. Este proyecto nació en 2006 con la creación por parte de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez de una residencia de artistas en la que confluyeron además alumnos, profesores y colectivos culturales y sociales. Uno de los objetivos era promover un programa de arte público en torno a la idea de poder. Se eligieron exclusivamente artistas hombres, con el fin de subvertir la posición dominadora masculina -exacerbada en una población donde los feminicidios están a la orden del día- que realizaron trece proyectos. De ellos, once son mostrados a través de diferentes medios en Matadero, tras pasar en el último trimestre de 2010 por el Museo Carrillo Gil de Ciudad de México. Faltan los de Paco Cao y Jota Castro, que al parecer no han acabado de desarrollarse.

Es difícil medir la incidencia entre los juarenses de estos proyectos; la mayor parte ni se enteraría, otros lo verían con perplejidad o indiferencia. No creo que afectasen de manera sustancial a la vida de nadie. Pero sí sirven para dar mayor visibilidad, al menos en el ámbito cultural internacional, a las situaciones dramáticas, injustas, que viven no sólo las mujeres amenazadas sino también las víctimas del narcotráfico y de la explotación laboral. La exposición, comisariada por Mariana David, acierta a transmitir el espíritu de denuncia y de empatía con la población que ha estado en la base de estos trabajos. Algunos de ellos consistieron en acciones realizadas en la ciudad; unos dejaron una huella material y otros no. También hay un par de vídeos. De todos se ha transmitido la documentación de manera eficaz, proporcionando al proyecto entidad como exposición al traer a Madrid algunos de los elementos utilizados en las acciones, al integrar las filmaciones en videoinstalaciones, con dimensión escultórica, y al complementar las obras con vitrinas que contienen una pequeña parte del Archivo Juárez, recopilación de imágenes y textos que puede consultarse en www.proyectojuarez.org.mx, al que Democracia realiza una importante aportación. Hay que conocer las circunstancias históricas y socio-económicas de la ciudad, pero también su cultura popular, que tiene una gran influencia sobre las mentalidades, como se subraya aquí.

Con excepción del logo de Carlos Amorales y André Pahl, que tiene valor básicamente gráfico, el resto de las obras producen realmente un movimiento en la conciencia y en ningún caso resultan ligeras o banales. Incluso la instalación de Yoshua Okón, que imagina una fábrica de risas, resulta amarga; y la performance de Antonio de la Rosa, que se implantó durante cinco años unos senos y de la que no se nos muestra, con una estrategia inteligente, nada más que las cicatrices de la operación en formol, apunta a lo monstruoso. De lo más monumental, como la obra "de land art" de Santiago Sierra o del desplazamiento de tierras de Artemio, a lo más inmaterial, como el "reportaje" silencioso sobre una trabajadora de la ciudad de Artur Zmijeski o el censo que está realizando Gustavo Artigas de tres colonias de la ciudad a base de ofrecer testar de forma gratuita... nos acercan a un nudo de conflictos difícilmente resoluble. En él lleva tiempo escarbando Teresa Margolles, que en estos días realiza una performance en Matadero en la que un artesano de Ciudad Juárez cuenta a los visitantes cómo es vivir en un lugar del que casi todos querrían huir.