Image: Propuestas para seducir (y vender)
Propuestas para seducir (y vender)
Recorremos las principaples propuestas de las galerías españolas en ARCO 2010
Carlos Aires: I've got you under my skin (by Dinah Washington), 2009 (Garlería Sandunga)
Son en total 77 las galerías españolas que este año acuden a ARCO, la mayoría en las secciones del Programa general y ARCO 40, donde los jóvenes valores se abren paso. Recorremos aquí los stands más apetecibles, donde triunfan la fotografía y el dibujo.
Empiezo recordando algunas obviedades. Si usted pertenece a la inmensa mayoría de visitantes que ni colecciona ni compra para nadie, le resultará duro visitar los stands con el simple propósito de tomarle el pulso a la actualidad artística -si es que eso es posible- pues, lógicamente, ni los espacios ni el montaje están diseñados para ello. Los galeristas, como es natural, están en la feria para vender. Aún así, vemos algunos stands montados con criterios más "museísticos" -menos obras, menos artistas, distancias adecuadas- en los que es posible abstraerse por un momento de la tensión del día de mercado. Para el visitante medio, los stands más "amigables" son los Solo Projects, intervenidos por un único artista, y los del programa ARCO 40, en los que se presenta un máximo de tres artistas. El Programa general es el del mareo supino. En El Cultural preparamos este número especial con antelación, por lo que me es imposible transmitirles impresiones reales, pero a juzgar por la información que nos proporcionan las galerías cabe aventurar que este año, a pesar de que se va reduciendo poco a poco el número de stands, la oferta va a ser especialmente apabullante. Las circunstancias económicas invitan a tener expuesto un poco de todo para no dejar escapar ninguna posibilidad de venta, y las galerías españolas acuden con una media de entre diez y quince artistas. En algunas, son todos o casi todos con los que trabajan. Sin posibilidad de referirme a artistas o a argumentos, y ante la dificultad de hacer un elenco de piezas concretas, sólo me queda recomendar a quien quiera aceptar recomendaciones que preste toda su atención a las galerías y a los artistas españoles. No crean que encontrarán mejor material en las galerías foráneas. Las de aquí trabajan con artistas extranjeros de alto nivel y defienden, en la medida de lo posible y cada una con su nivel de profesionalidad y éxito, la obra de nuestros artistas.Novedades en 40 metros
La feria se ocupa por definición de las novedades y hay que traer a Madrid género reciente. Las que tienen esa premisa como obligación son las galerías participantes en el programa ARCO 40. En ese número de metros cuadrados pueden instalar obras, como decía, de sólo tres artistas y con una antigüedad máxima de tres años. Parece que el comité de selección de ARCO, que tanto ha dado que hablar a cuenta de las injerencias políticas sufridas, considera esta sección de la feria como el tablero en el que es más fácil mover fichas. Cuento este año trece galerías españolas que no fueron incluidas en la anterior edición de la feria y, de ellas, diez están en ARCO 40. Igualmente, de las once que sí estaban el año pasado pero no han sido admitidas éste o han decidido no acudir -es sorpresiva en particular la retirada de Luis Adelantado y Salvador Díaz-, seis estaban en ARCO 40. No voy a mencionar las excluidas, que bastante perjudicadas salen ya, pero sí las que entran: Alfredo Viñas, ATM, Benveniste, Cayón, Del Sol, Evelyn Botella, Factoría Compostela, Formato Cómodo, JM, Michel Soskine, MS, Nieves Fernández y Raiña Lupa.
Parece que ésta es una opción que gusta a las galerías no sólo jóvenes sino con recursos económicos menores. Frente a los 19.099 euros que cuesta el stand mínimo de 65 metros cuadrados en el programa general -incluido el IVA y la inserción obligatoria en el catálogo-, o a los 28.462 que costaría el de 100 metros, el de ARCO 40 paga un fijo de 12.412 euros. El espacio en Solo Projects, de 30 metros, implica "sólo" 6.955 euros de inversión. Las galerías españolas que participan en ARCO 40 acuden muy mayoritariamente con artistas españoles más o menos jóvenes. Con precios razonables que no suelen sobrepasar los 10.000 euros; incluso es posible encontrar obras por debajo de los 600. Aquí sí es posible detenerse en algunas de las propuestas.
La fuerza de la naturaleza
Es curioso que, sin haberlo pretendido -ya que sólo quería señalar los artistas más interesantes-, mi "selección" tiene finalmente cierta coherencia y constituye un catálogo de nuevas aproximaciones a la representación de exteriores e interiores. ATM Contemporary, heredera de la histórica Altamira, viene de Gijón con Ixone Sádaba, que ha mejorado al excluir sus habituales figuras clonadas y al centrarse en la preciosista construcción de tormentosos escenarios exteriores. El título de la serie Leviathan alude a las fuerzas de la naturaleza, que toman aquí forma de tornado; la artista muestra los momentos previos, de la amenaza, y los resultados de la devastación. En Bacelos (Vigo) sobresale la fotografía secuencial de Íñigo Royo, quien consigue con la serie Reportaje. 72 fotografías de una breve lluvia durante una noche de verano una despojada evocación de otro fenómeno meteorológico, mucho menos dramático. Del Sol -vaya, más cosas del tiempo- (Santander), que se estrena en la feria, presenta dos estupendos proyectos de Raúl Gómez Valverde. Uno de ellos reelabora el realizado por Félix González-Torres para el MoMA (Untitled) 1991. Fotografía en Nueva York las localizaciones originales donde se expusieron las 24 vallas publicitarias con camas vacías -son interiores desaparecidos, en exteriores-, y rueda un vídeo de una conversación de dormitorio fingida entre Peter Muscato, el fotógrafo que documentó las vallas en 1992, y Andrea Rosen, la galerista de González-Torres. El otro, To look and to look, retrata en distintas estaciones y condiciones atmosféricas, de forma sistemática, algunos rincones de Regent's Park en Londres, a partir de las que elabora discos cromáticos capaces de transmitir esas diferencias climáticas. Pero en la modalidad de representación del paisaje, quien se lleva la palma es Carlos Irijalba, en Juan Silió (Santander), que continúa explorando las fronteras entre naturaleza y artificio; ahora presenta su proyecto Unwilling spectator, por el que crea, en el seno de un bosquete entre autopistas, en Pekín, otro pequeño bosque de bonsáis que documenta fotográficamente con el fin de reflejar las desproporciones físicas y los distanciamientos en la experiencia temporal que este escenario propicia. El paso al artificio total lo da Michael Najjar con sus cumbres digitales.
Parques nocturnos
En relación con la obra de Irijalba, el lema elegido por Sandunga (Granada) para su stand es "Árboles que dejan ver el bosque". En él despunta el excelente procesamiento pictórico de las formas naturales, a la vez sensual y cerebral, que hace Jesús Zurita y la serie Cruising Parks, de Carlos Aires: largas exposiciones fotográficas de parques que esconden secretos nocturnos (tenemos otra visión de los parques en Casado Santapau, con Swetlana Heger y sus esculturas animalarias; y más animalitos, menos pacíficos, en los collages de Troels Carlsen en Valle Ortí, Valencia). Aires muestra también nuevas obras de la serie Love is in the Air, vinilos (Es Pain edition) y billetes (Crisis edition) recortados.
Es muy bueno el trabajo de Paula Rubio Infante, Plombenia, en Formato Cómodo (Madrid), sobre la mina de Cerro de Pasco en Perú -otra cumbre-. Son tres fotografías tomadas allí que se han encerrado en unas fundas de plomo que cancelan la posibilidad de su contemplación, haciéndose eco de la invisibilidad de los habitantes de aquel lugar. Al tiempo, la artista adopta la técnica dibujística de los naturalistas para hacer una evocación del suelo a través de uno de sus elementos más abundantes: los excrementos de cabra. Por su parte, Hisae Ikenaga aporta su interpretación del interior doméstico como algo profundamente retorcido a través de sus muebles imposibles. Algo parecido hace Iván Pérez en el stand de JM (Málaga), utilizando mobiliario escolar para cuestionar los valores y las perspectivas de la educación. Y en esa línea de "construcción con metamorfosis" de lo cotidiano trabaja Alexander Arrechea, en Casado Santapau (Madrid), que al parecer traerá, en esta ocasión, los estupendos dibujos que realiza. (Buenos dibujos también los de Jorge Pineda en Raquel Ponce y de Danica Phelps en Nieves Fernández).
Exteriores de cine
Exterior e interior componen la clasificación básica de la escenografía. Francesc Torres presenta en Raiña Lupa (Barcelona) un magnífico trabajo sobre unos exteriores cinematográficos: el pueblo de Belchite, arrasado durante la Guerra Civil y jamás reconstruido, convertido en escenario ready made por Terry Gillian para la película Las aventuras del barón Munchausen... En palabras del artista, "el pueblo parecía un cadáver maquillado y vestido de payaso". Por otra parte, en MS Galería (Madrid) Javier Núñez Gasco combina en Público incondicional performance y fotografía haciendo que, en el interior de un teatro real, el foco de atención se traslade desde el escenario a los palcos, donde, en una interrupción de la función, su madre, de pie, aparece como protagonista. Patricia Gómez y Mª Jesús González, también en Raiña Lupa, le "arrancan la piel" a otro "escenario interior" -esta vez de la crueldad-, una cárcel abandonada. Es un complejo proyecto que se compone de intervenciones in situ, traslado a la galería de las huellas de las paredes y documentación fotográfica. Y cierro en Art Nueve (Murcia) con una síntesis del argumento que sin quererlo se ha manifestado: las fotografías modificadas de Pablo Genovés, que ha alcanzado una gran maestría en sus evocadoras fusiones de interiores y paisajes, poderosas y oníricas, partiendo de antiguas postales de las que se han borrado las figuras.