Image: Victoria de Brasil
Chiara Banfi: Jardín suspendido, 2007
Es la hora de Brasil y parece que no defraudará. Elena Vozmediano ha podido conocer la dimensión creativa del país y propone aquí los lugares en los que detenerse.
El criterio de "nacionalidad" para explicar una obra individual o un entorno creativo está mal visto. Las presentaciones conjuntas de artistas de un país, sea en ferias o exposiciones, suelen tener razones más políticas o comerciales que críticas o historicoartísticas. Es verdad que el escenario es ahora global, así como que las referencias y las relaciones de los artistas son de muy diverso origen geográfico, pero siempre habrá un resto, grande o pequeño, de identidad local -aquí mejor hablar de "identidades locales", dadas las distancias geográficas y culturales entre las ciudades- fruto de una comunidad que comparte historia y circunstancias. Lo que vamos a ver en ARCO y en las actividades paralelas organizadas en Madrid viene filtrado por el criterio de Moacir dos Anjos y Paulo Sergio Duarte, que han querido reflejar su diversidad y su alejamiento de los tópicos sobre la brasilidad. En realidad, es difícil encontrarle el hilo al arte brasileño reciente, y no hay que buscar una tesis sobre él en la propuesta que ahora nos traen porque seguramente no la hay. Y menos en la feria.Hay algo que, sin duda, es el arte de Brasil: joven. Veremos en estos días obras de figuras ya históricas que siguen en activo como Nelson Leiner (Silvia Cintra y Brito Cimino), Rio Branco y Tunga (Millán), Cravo Neto (Paulo Darzé), Anna Maria Maiolino (Manoel Macedo), Waltercio Caldas y Carmela Gross (ambos en Raquel Arnaud). Son buenos exponentes de tendencias que han tenido un peso específico en el arte moderno brasileño: geométrica, conceptual y fotografía "subjetiva". Pero, en proporción infinitamente más alta, conoceremos muchos buenos artistas jóvenes. Pensemos que los artistas de la "primera gran exportación", que el programa comisariado ha evitado sólo en parte, rondan los 45: Vik Muniz, Ernesto Neto, Rosângela Rennó, Adriana Varejão o Efrain Almeida (viene con Fortes Vilaça), por ejemplo, nacieron entre 1961 y 1964. Los que ahora promocionan las galerías brasileñas no suelen llegar a los 40.
Variedad y riqueza
Hay varias grandes ciudades en las que se concentra la actividad artística; en ARCO tendremos representantes de São Paulo, Río, Belo Horizonte, Salvador de Bahía, Recife, Curitiba y Porto Alegre. El tejido comercial es ahora saludable pero reducido, por lo que los jóvenes artistas tienen dificultades para hacerse hueco en él. Más fácil es acceder a las salas de exposiciones públicas o patrocinadas, relativamente abundantes, y se ha mantenido el sistema de "salones" a los que los artistas envían obra con la esperanza de ser elegidos (a menudo pagando por participar). Los hay en Bahía, Goiás, Pernambuco, Belo Horizonte (becas Pampulha)... Diversas instituciones, públicas -como Funarte, la fundación nacional para el arte- o privadas -Petrobras, beca Camargo, premio Marcantonio Vilaça- publican convocatorias para becas, premios, producción de obra o programas expositivos como el muy codiciado del Centro Cultural São Paulo, que, desde 1989, presenta individuales simultáneas.
Pero antes de llegar ahí, los artistas tienen que enfrentarse a las dificultades de procurarse una buena formación. Estudiar en la más prestigiosa de las escuelas de São Paulo, la Fundação Armando Alvares Penteado (FAAP), es prohibitivo, y otras escuelas, como la Parque Lage en Río, carecen de los medios necesarios. Curiosamente, dos de los galeristas que más apoyan a los artistas debutantes, Vermelho y A Gentil Carioca, tienen respectivamente como directores a dos profesores de esas escuelas: Eduardo Brandão y Márcio Botner, asociado éste con los artistas Ernesto Neto (en ARCO con Fortes Vilaça) y Laura Lima.
La selección para ARCO es, en opinión de muchos, excesiva. No hay, dicen, 32 buenas galerías en Brasil. Las de nivel internacional podrían estar, afirma Márcia Fortes, en torno a las 15. Dos Anjos, por imposición ministerial, ha tenido que abrir la mano para incluir artistas y galerías de varios estados. Y ocurre que galerías de fuera de São Paulo concurren a la feria con artistas que no representan ellas sino esas otras de la capital económica del país, aunque los expongan con autorización (y comisión, supongo). Eso hará, previsiblemente, que el conjunto resulte más coherente, aunque haya altibajos, pero confundirá algo al coleccionista o al aficionado que busque una obra determinada.
Partida ganada
Para ver todo el arte brasileño en ARCO será además preceptivo un engorroso ir y venir entre la sección de galerías invitadas y la del Programa General, pues no pocas de las elegidas se han pagado un segundo stand -en el que nadie les dice qué deben exponer-. Sea como sea, Brasil en ARCO tiene la partida ganada. De la penetración brasileña en el mercado y el circuito expositivo da idea la cantidad de galerías y salas que se han sumado al Programa Paralelo en Madrid, ofical o extraoficialmente. En el libro Arte brasileño en España: pintura y fotografía (Fundación Cultural Hispano Brasileña), resultado del rastreo en España de obras de artistas plásticos brasileños, se dan ya 800 referencias.
Hay artistas para todos los gustos y trabajando en todas las disciplinas. Si hubiera que señalar algunos rasgos generales se podría aventurar que el mejor arte brasileño de hoy es imaginativo, trabajado en la concepción y en la realización y poco dado a frivolidades. No abunda el arte con un contenido político directo pero sí parece percibirse una confianza en el valor intelectual y social del artista. Tal vez porque el mercado no determina la producción artística en tan gran medida como en otros países Se practica bastante la instalación y la performance. La mayoría de obras de estos tipos se verán en el Programa Paralelo (en Panorama Brígida Baltar y Rivane Neuenschwander, en Matadero Fernanda Gomes...) y aunque es más complicado llevar instalaciones a la feria, estará, creo, Laura Vinci en Nara Roesler, y habrá performances de Marco Paulo Rolla, Cabelo y el muy gamberro Franklin Cassaro en la sección Performing ARCO, complementadas por las de Michel Groisman y Beth Moisés en el MNCARS.
El vídeo goza de excelente salud en Brasil, en cuyo circuito comercial se ha introducido recientemente. Las dos monográficas de vídeo del Paralelo, dedicadas a Eder Santos y Cao Guimarães serán con seguridad rentabilizadas en los stands de sus galerías (Brito Cimino y Nara Roesler) en el Programa General. Hay que buscar asimismo a Marcellus L. (Luisa Strina) y Cinthia Marcelle (Box 4). En ésta, pregunten por Laercio Redondo, y en el stand que comparten A Gentil Carioca y Vermelho en el General, por las estupendas debutantes Celina Portella e Elisa Pessoa, que combinan danza, foto y vídeo. En un terreno intermedio entre el audiovisual y lo escultórico se encuentra la aguda obra de Milton Marques (galería Leme), que hace uso de sencillas tecnologías para provocar experiencias perceptivas sutilmente críticas. También es moderadamente tecnológico el trabajo de la pareja Ângela Detanico y Rafael Lain, que dan dimensión plástica a las palabras.
Una amplísima oferta
Estarán en el stand del Programa General de Vermelho; aunque en principio no esté anunciado, merece la pena interesarse en esta galería o en Laura Marsiaj por Cadu, que basa sus obras en procesos azarosos y es siempre brillante. En fotografía destacan las de aspecto antiguo de Mauro Restiffe (Casa Triângulo), el ya bien conocido Caio Reisewitz (Brito Cimino) y las secuencias de la joven madrileña Sara Ramo, muy bien situada en Brasil (trabaja con Fortes Vilaça y Manoel Macedo), con base ficcional y performativa. La pintura, como concedían la semana pasada en El Cultural Regina Silveira y José Damasceno, no ha tenido mucho predicamento en el arte brasileño de las últimas décadas. Pero hay algunas propuestas interesantes, que casi siempre incorporan una dimension escultórica o táctil, como en Delson Uchôa (Brito Cimino) que puede hasta pisarse... o bien dialogan con la imágen mecánica, caso de Marcelo Moscheta (Léo Bahia) que busca la ambigöedad entre original y reproucción partiendo de filmaciones, fotografías e imágenes de satélite que analiza numéricamente midiendo tiempo, dimensiones, valores lumínicos o temperaturas de realidades naturales y atmosféricas.
Una gran oferta para unos días, unas semanas, y que, seguro, servirá para reforzar lazos. Esperemos que también para lograr que el interés sea mutuo. e. vozmediano