Image: Interiores planos de Martínez Bueno
Sin título (After shooting), 2007
El antropólogo Christopher Pinney afirma que la fotografía africana se caracteriza por dos ausencias: de narratividad y de perspectiva. El tan frecuente uso de telones decorativos para los retratos de estudio, que es allí el género fotográfico más popular, es un signo de esa falta de interés por la profundidad. Lo que el cliente quiere no es un retrato fiel, sino "salir mejor", y eso incluye la utilización -a menudo rudimentaria- de un fondo lujoso o simbólico, además de vestidos y un atrezzo acordes. Aunque los telones se empezaron a usar ya en los estudios de los daguerrotipistas, su empleo ha quedado relegado a las áreas geográficas con menor penetración de la modernidad artística. El joven melillense Javier Martínez Bueno (1977) ha buscado en Marruecos estudios fotográficos en los que se practica ese tipo de retrato y ha fotografiado a su vez los "escenarios" dispuestos a tal fin. Pero los establecimientos que ha visitado el artista son modestos, y el mal gusto o el deterioro impiden, a nuestros ojos, cualquier ilusión de opulencia. Tres son los elementos que privilegia en sus imágenes: el fondo pintado, los focos y el asiento (y hay que ver qué asientos...).Javier Martínez Bueno entiende la fotografía como "un arte que se mantiene entre el objetivismo y el documentalismo". En su corta carrera ha evitado (salvo en sus trabajos comerciales) la figura, y ha preferido, con ánimo formalista, los exteriores (serie Stand by) y los interiores de diseño (Arquitecturas domésticas, con la que ganó uno de los premios Generación 2007). El presente proyecto, sistemático en su contenido y su enfoque, no rompe a pesar de su feísmo con esa aproximación formalista y resulta paradójicamente concordante con las características que Pinney proponía para la fotografía africana por su renuncia a la narración y (en otra acepción) a la profundidad. No obstante, la neta voluntad de documentar lugares en los que interesan por encima de todo los valores compositivos se ve inevitablemente contaminada al tratarse ahora de estudios fotográficos, que introducen derivaciones interpretativas sobre las convenciones y los contextos en que se cuajan las imágenes.