Image: De rostros y paisajes
Hans Aarsman: de la serie Street of Amsterdam, 1992
El programa oficial de PHotoEspaña se ha articulado en ediciones anteriores en torno a una o varias colectivas en las que se desarrollaba el tema central del festival. En este año de aniversario, en el que se ha optado por prescindir del eje argumental, han desaparecido casi por completo las exposiciones "de tesis". Las colectivas que podemos ver son bien históricas -una sola, Neorrealismo- bien "circunstanciales": parte de la colección del MNCARS, los Descubrimientos PHE, un grupo de jóvenes fotógrafos alemanes, los pinitos de celebridades varias y una exploración de los Márgenes, limitada a cuatro fotógrafos. Local, comisariada por el prestigioso Paul Wombell, que fuera director de la Photographer’s Gallery de Londres, es este año la única muestra construida en torno a un tema.Un tema importante, que está en el debate social y político actual: el de la defensa de lo local frente a los procesos globalizadores. Wombell argumenta con razón que la fotografía ha sentido siempre predilección por las particularidades, pero su glosa de tal característica no es contundente por las grandes distancias en los conceptos, en las estéticas y en el tiempo entre las obras expuestas. El género dominante en la muestra es el retrato, pues lo practican seis de los once participantes. Varios de ellos, como forma de catálogo social: los sin techo de Kharkov que fotografía Mikhailov, los niños de los pueblos en los Apalaches de Shelby Lee Adams, las familias chinas de las montañas de Fujian de Li Tianbing, los adolescentes underground a los que Karlheinz Weinberger hizo pasar por su almacén-estudio de Zúrich y la práctica totalidad de los habitantes de Saida (sur del Líbano) de Hashem el Madani (a quien "la Caixa" ha dedicado una gran retrospectiva que pasó por Barcelona y está en Tenerife). Estos dos últimos nos hacen dar un salto atrás de medio siglo, lo cual resta coherencia a la exposición: porque nos traslada a un momento histórico en que lo local no significaba, por el contexto cambiante, lo mismo que hoy y porque introduce a un tipo de fotógrafo semiprofesional o sin voluntad artística que no encaja en la actual fusión de arte y fotografía.
En el capítulo del paisaje natural o urbano, no parece que el afán principal de Massimo Vitali, al fotografiar casi cenitalmente las playas italianas, sea oponerse a la globalización. Más pertinentes son las imágenes de la costa inglesa de Jem Southam y las vistas de Amsterdam de Hans Aarsman (insignificantes). Xavier Ribas, junto a Mikhailov, aporta el único punto de vista abiertamente crítico al seguir a los domingueros a los inverosímiles parajes a los que los condena el crecimiento urbanístico. Finalmente, Tom Hunter, artista de éxito en Gran Bretaña y que ha expuesto ya en Visor (Valencia) y el Da2 (Salamanca), muestra su serie de escenificaciones de sucesos escabrosos publicados en The Hackney Gazette, constriñendo el ámbito de atención desde la ciudad al barrio.
Rebaja, por otra parte, el interés de la muestra el hecho de que, de los fotógrafos más internacionales, Vitali, Mikhailov y Van Meene, se exhiben obras que tienen ya una década de antigöedad media y son bien conocidas por los aficionados, aunque las de esta última, que retrata a una joven de Alkmaar, su pueblo, durante varios años, consigan generar una especie de "paisaje corporal" que apunta a otras direcciones, más ricas en significados, que podría haber adoptado la exposición de haber guardado mayores distancias con lo documental.