Image: Kimsooja. Visión fugaz

Image: Kimsooja. Visión fugaz

Arte

Kimsooja. Visión fugaz

A wind woman.

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A wind woman, 2003

Galería La Fábrica. Alameda, 9. Madrid. Hasta el 26 de junio. De 14.000 a 40.000 E

La artista coreana Kim Sooja (Taegu, 1957) obtuvo hace un año, entre nosotros, un considerable éxito de público y crítica con su instalación Respirar, una mujer espejo en el Palacio de Cristal. Esa intervención, que convertía el suelo en superficie reflectante y creaba tornasoles en el cerramiento de vidrio del edificio, puede incluirse en el mismo capítulo de su multiforme obra al que pertenecería el vídeo que ahora presenta en La Fábrica, A Window Woman: un tipo de trabajos de los que Kimsooja, en cuya obra el componente performativo está muy marcado, está excepcionalmente ausente, dejando el protagonismo a la naturaleza y, sobre todo, a la experiencia de la visión. Un grupo al que pertenecerían también la serie de vídeos Bottari, rodados entre 2000 y 2001.

Kimsooja comenzó a utilizar el vídeo para guardar memoria de sus performances a mediados de los 90; en muchos de ellos, la artista aparece de espaldas, enfrentada a lugares y a personas y ocultándonos su rostro, en alusión a cuestiones culturales y políticas. A menudo, la actitud de la artista es la de imponer una presencia inmóvil, obligando a los otros a ser conscientes de su actitud de protesta. Incluso en estas obras, que son las más conocidas, se plantea un "problema" de visión, pues al espectador se le inculca un sentimiento de frustración ante la incapacidad de ver a la artista de frente y de intentar interpretar su relación con aquello a lo que se opone. Igualmente, en las instalaciones con bottari, telas tradicionales coreanas -como A Laundry Woman- Kimsooja crea barreras visuales que exigen del espectador el desplazamiento y el esfuerzo para conocer. En A Wind Woman también nos encontramos ante una imposibilidad de ver, pero de otro tipo. El vídeo, filmado en Hawai en 2003 y presentado por primera vez en Estados Unidos, en la Henry Art Gallery, y mostrado a continuación en Venecia, es básicamente el registro de un recorrido. La cámara se desplaza a enorme velocidad desde el interior de un coche, provocando el conocido efecto de "barrido" visual, en el que las formas se desdibujan, acentuado al haber modificado la artista los parámetros lumínicos. De esa filmación original, extrajo fotogramas "a la Richter" que después montó creando una animación, una sucesión entrecortada de fugaces visiones, en las que lo más cercano (las cañas y los árboles que bordean la carretera) queda casi borrado, mientras que lo más lejano (las nubes) se percibe con cierta nitidez. Es un trabajo, por tanto, que lleva el género del paisaje al borde de la abstracción, y se inscribe en las técnicas narrativas contemporáneas a través de la secuencia de fotos fijas que, paradójicamente, sugieren de manera contundente la idea de la velocidad. Al mismo tiempo, el título evoca la imagen poética de una mujer que vuela, convertida en viento, atravesando espacios abiertos.

En el contexto de su trabajo, este vídeo parece algo casual, impremeditado. A pesar de ello, tiene entidad como obra, así como calidad estética. Lo que no se sostiene de ninguna manera es la suite de seis fotografías que se han editado posteriormente, en 2006, a partir del material filmado. Aunque son imágenes sin duda hermosas, y habrían podido justificarse de estar bien realizadas, la definición es tan baja, y el pixelado tan evidente, que se hace censurable la obstinación en sacar obra de donde no la hay: de rentabilizar a toda costa la inversión por parte de la artista y de las galerías con las que trabaja. Como este caso, muchos.