Arte

AES+F y la matanza de los inocentes

Last Riot

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Last Riot 2, 2006. Fotografía digital, 170 x 510

Salvador Díaz. Sánchez Bustillo, 7. Madrid. Hasta el 4 de noviembre. desde 17.400 e.

Cuando los artistas actuales imaginan el futuro suelen seguir los patrones de la ciencia ficción. Visualmente, el modelo más frecuente es el de los videojuegos, con sus espectaculares mundos virtuales en los que los héroes exploran espacios inciertos. No obstante, las imágenes artísticas que beben de estas fuentes pretenden distanciarse de ellas presentándose como ilustración de sesudos ensayos en los que intelectuales de prestigio vaticinan negras perspectivas para el planeta y para la raza humana. En paralelo, otro modelo también enraizado en los cómics y la cultura popular goza de parecido éxito: el de la felicidad celestial y los horizontes apastelados a la manera de, por ejemplo, Mariko Mori. AES + F, que gana rápidamente posiciones en el mercado internacional, se mueve en unas aguas intermedias.

Sus biografías hablan de una inicial dedicación del entonces denominado AES group (antes de la incorporación de Vladimir Fridkes en 1995) al arte conceptual y las instalaciones, de las que es difícil por ahora encontrar información. Lo que es fehaciente es el marcado afán de perturbar al espectador que guía el trabajo del grupo a partir de mediados de los noventa. En distintas series, siempre utilizando como herramienta la fotografía tratada digitalmente, han mostrado a personajes que exhiben sus gargantas abiertas (Retrato de familia en un interior), que se sacan a sí mismos los intestinos (Corrupción.Apoteosis), retratos de niñas asesinas (Sospechosas), a una doble de la princesa Diana en una alegre sesión de pose, ensangrentada tras su accidente mortal (Quién quiere vivir siempre), a una terrible maniquí de alta costura que resulta ser un cadáver... Un sensacionalismo atroz de factura impecable que resulta muy seductor hoy para ciertos coleccionistas ávidos de sensaciones fuertes.

Tras el adelanto de su trabajo en las colectivas Barrocos y neobarrocos. El infierno de lo bello y Un nuevo y bravo mundo (ambas de 2005, en Salamanca y Madrid), la galería Salvador Díaz nos ofrece ahora las obras últimas de los rusos, recién salidas de la impresora. Pues, técnicamente, son impresiones digitales de alta definición (ediciones de cinco), en ocho colores, sobre lienzos que son fijados a bastidores y sobre los que se aplica una capa de barniz que da profundidad a los colores y hace que el aspecto de la obra se aproxime al de la pintura. Esa emulación de lo pictórico comienza en el trabajo en el ordenador, en el que se suprimen los detalles de texturas y los matices cromáticos para producir una imagen más plana, menos naturalista. El formato de las obras, cuatro grandes panoramas (dípticos que alcanzan los cinco metros) y un grupo de "tondos", hace igualmente referencia a la pintura de historia destinada a los grandes edificios públicos: un tipo de composición que en el contexto ruso remite al "realismo socialista". Y, de manera aún más evidente, las actitudes de los personajes imitan (sin hacer citas concretas más que puntualmente) el lenguaje corporal de la tradición pictórica, tomado tanto de escenas religiosas (descendimiento, matanza de los inocentes) como bélicas.

Last Riot, título de la serie, pone en escena a "los rebeldes de la última insurrección", en la que se confunden víctima y agresor, y que "celebra el fin de la ideología, la historia y la ética". Palabras altisonantes y apocalípticas que, además, reclaman la contemplación de estas obras sobre el fondo de la espectacularización de las guerras recientes, lo cual potencia la confusión entre realidad y ficción, y manipula -oculta, blande- más que nunca el horror. Como ocurre tantas veces en este tipo de trabajo oportunista, la distancia entre los propósitos y las imágenes es grande. Las impecables fotografías de AES + F no provocan ninguna inquietud. En su deseo de simular una ideal realidad virtual, en ésta y otras series han hecho multitudinarios castings para elegir, entre modelos profesionales y aficionados, y estudiantes de danza, a los hermosos niños y adolescentes que interpretan las poses; el resultado no difiere mucho de un catálogo de moda de primavera-verano de línea Army, y viene a confirmar una vez más la ambigöedad con la que se realizan los préstamos mutuos entre el arte actual y la fotografía de moda. El proceso de trabajo, perfectamente planificado (cuentan con un production manager), arranca de varias sesiones de fotografía digital en las que se hacen miles de fotos; después se seleccionan figuras o pequeños grupos que se insertan en composiciones mayores, con fondos totalmente generados en el ordenador que combinan elementos discordantes (climáticos, culturales, temporales) en paisajes áridos o glaciales. La abundancia de material fotográfico ha sido aprovechada, de otro lado, por el colectivo para crear un atractivo vídeo de animación, de diez minutos, que sitúa igualmente figuras reales (los mismos personajes) sobre fondos virtuales. Los movimientos cortos de las figuras se han creado, mediante la tecnología del morphing, a partir de una sucesión de fotos, enlazadas para producir una efímera impresión de vida.

En otro proyecto reciente, El rey del bosque, AES + F ha filmado y fotografiado "acumulaciones" de niños perfectos en ropa interior, cuya inocencia es amenazada por el poder de la religión, la política y la publicidad. Amenazas reales en una teatralización poco convincente.

AES + F es un grupo de artistas moscovitas, compuesto por Tatiana Arzamasova (1955), Lev Evzovich (1958), Evgeny Svyatsky (1957) y Vladimir Fridkes (1956). Los tres primeros, con formación arquitectónica y de diseño, trabajan juntos desde 1987; Fridkes, fotógrafo de moda, se les unió en 1995, fecha desde la cual trabajan a menudo en soporte fotográfico. El colectivo figura entre los todavía pocos creadores rusos que se han adentrado en el circuito internacional: exponen en Nueva York, Viena, París... En España, hicieron una instalación en 2003 en la Sala Montcada (Barcelona).