K. Ezawa: Nan Goldin (After Being Battered), 2005 (Haines Gallery, San Francisco)
"El lugar preferido de encuentro del mundo internacional del arte durante el invierno boreal". Así promocionan Art Basel Miami Beach sus organizadores, con "Sam" Keller a la cabeza, que no han ahorrado esfuerzos para que esta cuarta edición de la feria acabe de consolidarla como cita ineludible para el coleccionismo más glamouroso: son casi 240 galerías de todo el mundo las que se han dado cita entre el 1 y el 4 de diciembre en una ciudad vestida de gala para la ocasión.
Por supuesto que se ha convocado a los compradores europeos, pero Art Basel Miami Beach está destinada fundamentalmente a los americanos, que hasta ahora no habían tenido una feria de este nivel. La sociedad estadounidense se divide maniqueamente en triunfadores y perdedores y coleccionar arte es una manera de dar a conocer que se ha triunfado, así que dejarse ver en Miami es una ocasión que no se debe dejar escapar. Esta ciudad destartalada, escindida entre la relativamente lujosa Miami Beach y la gran extensión que se adentra en el parque natural de los Everglades, incómoda, difícil de transitar y siempre en obras tiene precisamente en los grandes promotores inmobiliarios a sus grandes coleccionistas. Uno de los más notorios es Craig Robins, que ha presentado su colección en estas fechas. No es el único. Los Margulies y los Rubell ya abrieron sus propios centros, como lo hará próximamente, se dice, Norman Braman, vecino puerta con puerta de Julio Iglesias en Indian Creek; y en estos días, algunos magnates abren sus puertas a los curiosos y posibles imitadores. Son, por ejemplo, Ruth y Richars Shack (en su penthouse con vistas en 360 grados sobre Miami) o Debra y Dennis Scholl, que anualmente presentan un nuevo montaje de su colección, que encargan a conocidos comisarios (este año Debra Singer, directora de The Kitchen, en Nueva York). A estos coleccionistas se les quiere ofrecer la mejor calidad, lo más identificable y un entorno de lujo. La feria es patrocinada por UBS, empresa suiza dedicada al Art Banking, y en un segundo plano, por los joyeros Bvlgari y los fabricantes de automóviles BMW."Armado con sentido común y una mirada audaz, el coleccionista intrépido disfrutará de fabulosos momentos": es la conclusión de la impagable Art Collectors Guide incluida en el catálogo de la feria, un documento no sabemos si ingenuo o cínico dirigido a un comprador al que el galerista debe ofrecer tutela para orientarse en el laberíntico, caprichoso e inabarcable mundo del arte. Y lo que no se puede negar es que es inabarcable. Sólo lo expuesto por las casi 240 galerías que participan en Art Basel Miami Beach, una mínima parte de las existentes en el mundo, es para marear al más pintado. Pero se pueden sacar algunas conclusiones de lo visto.
En la sección principal de la feria, la compuesta por las 195 galerías con stands convencionales, llama la atención la apuesta del comité de selección por la referencia neoyorquino/alemana. Hay nada menos que 72 galerías con sede en Nueva York y un total de 41 de Alemania. Ni siquiera se ha procurado dar la suficiente representación a las galerías estadounidenses no neoyorquinas, lo que ha llevado a la fundación este año de Aqua Art, compuesta por 36 galerías de la costa oeste, que es otra de las pequeñas ferias que chupan del poder de convocatoria de Art Basel Miami Beach. También destacan la internacional y exitosa NADA o la más alternativa pero también de gran calidad Pulse.
Otro de los aspectos que llama la atención es la escasez de vídeos, instalaciones y obras de contenido "duro". Y a los vídeos que había nadie les hacía mucho caso: el Art Kabinett (pequeñas exposiciones en el seno de algunas galerías) de Krinzinger estaba dedicado a una muestra de vídeo del accionismo vienés de la que el público huía horrorizado, y la sala con la nueva animación de Carlos Amorales estaba vacía. Lo más buscado parecía ser la pintura abstracta más vistosa, pero seguramente también otras formas de arte encontrarán aquí compradores. Naturalmente, dado el nivel de los participantes y el poder adquisitivo del país, se encontraban en los stands multitud de obras dignas de los mejores museos, y no tanto ya de las primeras vanguardias como del arte de las últimas décadas. Además, se han presentado las últimas creaciones de algunos de los artistas más codiciados, como Louise Bourgeois, Vik Muniz, Tony Cragg, Anish Kapoor, Robert Longo, Ernesto Neto, Los Carpinteros, Marina Abramovic, Thomas Ruff, Sam Taylor-Wood y un largo etcétera. De la presencia española no cabe más que lamentar lo exiguo de la misma, con seis stands (Aizpuru, Alvear, Benítez, Cobo -que va con Brook Alexander y Mai 36-, González y Prats) y sin una apuesta decidida por lo español, que fuera de ellos sólo cuenta con Iglesias, Muñoz, Sierra, Plensa, Maté y poco más. Es de justicia destacar, en Helga de Alvear, la instalación de Eulàlia Valldosera, una de las pocas serias en la feria.
En el perimetro del Convention Center se han situado los 52 stands, más pequeños, de Art Nova, el arte más jóven, con resultados bastante decepcionantes. Es fuera del recinto donde se encuentra la mayor concentración de apuestas por la instalación, el vídeo y lo menos trillado: los ya famosos contenedores de puerto de Art Positions. Magnífico el joven cubano Ariel Orozco en el de la galería mexicana Myto.
Art Basel Miami Beach se acompaña de exposiciones interesantes y relevantes eventos. Impresionante la exposición de William Kentridge en el Miami Art Central, y muy completa la de Ana Mendieta en el Miami Art Museum, que asimismo expone a la exquisita Shahzia Sikander. La Cisneros Fontanals Art Foundation inaugura nueva presentación, el Museum of Contemporary Art muestra las obras de Oehlen y Julien, y el Bass Museum trae parte de los Fonds National d’Art Contemporain de Francia. La ciudad se ve enriquecida para esta ocasión con obras de arte público, la mayoría en permanencia, de Richard Tuttle en el complejo Aqua, Dennis Oppenheim, Zaha Hadid y Gabriel Martinez en el Design District, Jenny Holzer en el Margulies Sculpture Park, y en el Riverwalk, entre otros, José Bedia, M. Fernanda Cardoso, Liliana Porter y Xawery Wolski.