Image: Art & Language

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Arte

Art & Language

En el seno de la contradicción

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Sighs trapped by liars 373-391, 413-507, 1997. Mesa y cuatro sillas. Alograma sobre lienzo

CAC Málaga. Comisaria: Helena Juncosa. Alemania, s/n. Málaga. Hasta el 7 de noviembre

Toda posible revisión histórica del arte conceptual ha de dedicar por fuerza un capítulo al colectivo británico Art & Language. Entre finales de los 60 y principios de los 70 formularon, en la revista con el mismo nombre, los principios ortodoxos del conceptualismo clásico. Con orientación marxista, cuestionaron la naturaleza física, social y política de la obra de arte. No en vano, aunque varios de sus componentes habían cooperado en diversas formas desde 1966, fue en 1968 cuando la denominación Art & Language es utilizada por primera vez para referirse al grupo integrado por Terry Atkinson, Michael Baldwin, David Bainbridge y Harold Hurrell. En 1969 y 1970 se adhieren a él Ian Burn, Mel Ramsdem, Joseph Kosuth y Charles Harrison. Siete años más tarde quedan sólo tres: Baldwin, Ramsdem y Harrison, éste con una aportación exclusivamente teórica.

El devenir del arte conceptual es un asunto peliagudo que puso a las claras -por primera vez de una manera sangrante- la capacidad del mercado y las instituciones artísticas para deglutir rápidamente cualquier tipo de "ataque" por parte de los artistas. La producción y la venta de piezas que no eran ya sólo una "idea de la obra" sino que adquirían diversas formas de soporte físico (aunque fuera un folio de papel) introdujeron fuertes contradicciones en el movimiento que acabaron por desactivarlo. Art & Language, especialmente desde 1977, eligió como forma de supervivencia no disimular esas contradicciones sino hacer de ellas su estrategia formal y su núcleo argumental. Retomaron la pintura como campo de batalla en el que poner de manifiesto las paradojas del arte contemporáneo, con especial atención a los mitos de la modernidad, del impresionismo en adelante. Paisaje, retrato y bodegón, tres de los géneros clásicos, han sido reinterpretados de formas ciertamente heterodoxas.

Esta exposición, compuesta por una veintena de obras, revisa su trayectoria con sólo tres trabajos de los años 60 y una buena representación de los 80 y los 90. A diferencia de lo habitual en las comparecencias museísticas del colectivo en los últimos tiempos -como en la Fundación Antoni Tàpies, en 1999- no han instalado aquí un gran mural yuxtaponiendo obras antiguas, nuevas y "rehechas", limitando esta práctica de "puesta en contexto" de su propia obra a dos pequeñas composiciones, de diez elementos cada una. Se ha renunciado, eso sí, a la ordenación cronológica, pero el montaje es perfectamente ortodoxo. Como rasgos definitorios y comunes a las distintas series cabría hablar de autorreferencialidad (continua cita de lo ya hecho por ellos); el enmascaramiento o "travestismo" del carácter primario de una obra, que suele expresarse en una oposición de técnica y contenido; la chocante asociación de sesudos textos y formas decorativas; el juego con la forma "cuadro" (bastidor y tela, con todas sus asociaciones culturales) como elemento de construcción escultórica; y, desde luego, la dificultad de lectura de las obras sin una considerable información previa. Ellos son plenamente conscientes de estas características un tanto esquizofrénicas (que pueden entenderse como aspectos negativos o cínicos) y reivindican la convivencia de perspectivas irreconciliables que arrojan luz sobre la complejidad contemporánea.

Destacan los cuadros de la serie Rehén, que se enfrentan a la posibilidad del paisaje hoy a partir de la serie de los Chopos en el río Epte de Monet (fundiendo superficie abstracta-representación-lenguaje), los Retratos de V.I. Lenin al estilo de Jackson Pollock, que superponen dos contrarios: expresionismo abstracto y realismo socialista, y, por su envergadura, el conjunto Madre, padre, lunes, un mapa del mundo compuesto por cuadritos de colores con frases sobre el arte extraídas de sus propias producciones anteriores, literarias o pictóricas (Art & Language colonizando el orbe, dicen irónicamente). En general, son obras ingeniosas que requieren manual de instrucciones, que miran más al pasado que al presente, casi exclusivamente meta-artísticas y, con alguna excepción, áridas desde un punto de vista plástico.