Image: Do-Ho Suh, la casa nómada
Gate-Small, 2003. Seda y tubos de acero inoxidable
Do-Ho Suh (Seúl, 1962), hijo de un célebre pintor coreano, estudió pintura oriental tradicional en la Universidad Nacional de su ciudad. Tras cumplir dos años de servicio militar, se trasladó en 1991 a los Estados Unidos para completar sus estudios y desde allí se ha dado a conocer internacionalmente. Ha representado a su país en la Bienal de Venecia de 2001 y ha expuesto en el Whitney Museum, la Serpentine Gallery de Londres, el Seattle Art Museum, el Kemper Museum de Kansas. Actualmente vive a caballo entre Nueva York y Seúl.
Do-Ho Suh es uno de los mejores representantes de la ola de arte de raíz oriental que se extiende por occidente y que, ya con un primer fondeadero en Barcelona, apenas ha tocado Madrid. Las imágenes de Floor, obra incluida en esta exposición, dieron la vuelta al mundo cuando se instaló en la 49 Bienal de Venecia. Es la más sonada de un grupo de trabajos en los que el artista plantea la problemática relación entre individuo y colectividad en dos ámbitos, militar y urbano, y al que pertenecerían obras como Some/One, espectacular armadura realizada con placas identificativas de soldados, o Who am we, miríada de retratos mínimos. Pero hay otro grupo de obras igualmente interesantes: sus construcciones con varillas y telas, de las que vemos ahora dos buenos ejemplos. Hace cinco años, comenzó la serie de esculturas que recrean sus diversas casas a partir de una idea que surgió cuando, abrumado por el frenesí de Nueva York, sintió la necesidad de trasladar a su apartamento la calma de su primera casa en Seúl, construida según un modelo tradicional coreano en un recinto palaciego: el resultado sería Seoul Home, confeccionada en Corea por las costureras más primorosas con seda teñida del color celadón usado en las techumbres de las casas tradicionales para simbolizar el cielo. Más adelante fue su apartamento en Nueva York el que se trasladaría fielmente y con todo detalle a las salas de exposiciones, fabricado ahora en nylon. En esta muestra tenemos, además del famoso suelo de cristal sustentado por hombrecillos de goma, de un par de felpudos completamente intrascendentes y unos dibujos, dos reconstrucciones. En la entrada de la galería, el pasillo de su apartamento neoyorquino, que se ha presentado en anteriores ocasiones junto a cocina, baño y sala (como en la reciente y magnífica colectiva Home and Away, en la Art Gallery de Vancouver, con participación de otros orientales expatriados: Jun Nguyen-Hatsushiba, Fiona Tan o Jin-me Yoon). Y, en el espacio posterior, la reproducción de una puerta de acceso al terreno amurallado donde estaba su casa en Seúl, que levita, transparente.Do-Ho Suh ha mencionado como elementos sugeridores de estas obras la utilización del papel de arroz en la arquitectura oriental o el uso de mosquiteras en el verano. Se pueden igualmente invocar las tiendas de los pueblos nómadas, diversas formas de arquitecturas efímeras y teatrales y, en un nivel más metafórico, las maquetas de edificios sagrados o simbólicos que muchos pueblos han llevado consigo en la vida y en la muerte. Suh da forma a una obsesión universal: el ineludible intento de recuperación en la memoria y en los sueños de los espacios que hemos vivido. La levedad de las casas que construye el artista hace pensar en esa cualidad intangible de lo que queda en el recuerdo. Pero hay otras esferas implicadas en estas obras: el "desplazamiento trascultural" que se produce cada vez que vuela sobre el Pacífico, el significado de puerta y pasillo como espacios de tránsito, la transportabilidad del espacio (se puede llevar las esculturas en un par de maletas) y la posibilidad de reproducirlo una y otra vez (hace en principio ediciones de tres), lo incierto de cualidades que consideramos básicas en la arquitectura como la solidez y el peso...