Arte

49 artistas, 23 países

Bienal de Sidney

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Martin Kippenberger: "Voy al bosque de abedules mientras mis pastillas me harán efecto pronto", 1999

La Bienal de Sidney, que se inaugura el próximo viernes, alcanza su duodécima edición consolidada como una de las citas internacionales de mayor calidad. En nuestras antípodas, la ciudad australiana se convertirá durante dos meses en capital artística mundial al reunir lo más granado del mundo de la creación actual, con un elenco espléndido de artistas. Son, en buena parte, figuras de primera línea que han ejercido una gran influencia en los últimos años. De alguna manera, la Bienal realiza un balance de los cambiantes y multiculturales años noventa.

La Bienal de Sidney se creó en 1973, como proyección internacional del Transfield Art Prize de arte australiano contemporáneo, siguiendo el modelo de la Bienal de Venecia y con la finalidad de fomentar los contactos con el resto del mundo artístico. La primera Bienal contó con 37 artistas y se celebró en la Opera House de Sidney, con quince países participantes, la mayoría del ámbito asiático y del Pacífico. Ya en 1976 tuvo un comisario para articular las propuestas en torno a un argumento, rasgo que será a partir de entonces característico de esta cita, y también ya entonces se destacó por su atención a los lenguajes técnicamente innovadores. Con el tiempo ha llegado a situarse en el nivel más alto de los "festivales" artísticos internacionales, que comparte con la Bienal de Venecia o la de São Paulo, y han pasado ya por Sidney más de mil artistas de sesenta países. Su ubicación geográfica, fuera de todos los circuitos, ha contribuido a su cuestionamiento de la capitalidad artística de Nueva York, a combatir el centralismo y a defender el interés de otras culturas, aspecto en el que, visto el devenir de las tendencias críticas, ha sido pionera.

En la pasada edición, celebrada en 1998, con Jonathan Watkins como comisario, participaron 101 artistas en 10 sedes, situándose buena parte de las obras en exteriores y transformando la ciudad. Este año son aproximadamente la mitad los artistas invitados, y se ha convocado por primera vez no a un comisario, sino a seis: Fumio Nanjo, Louise Neri, Hetti Parkins, Nicholas Serota, Robert Storr, Harald Szeemann y Nick Waterlow, que han hecho girar su selección en torno al concepto de "cambio". Las obras -con un amplio abanico de medios: pinturas, esculturas, instalaciones, vídeos, fotografías, performances, dibujos y hasta cerámicas- se han instalado en el Museum of Contemporary Art, la Art Gallery of South Wales, Object Galleries en Customs House, Artspace y los bajos de la Government House como sedes principales.

Los países participantes son Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Gran Bretaña, Canadá, China, Congo, Francia, Corea, Alemania, Irán, Italia, Japón, Mali, Holanda, Nueva Zelanda, Filipinas, Rusia, España, Suiza, Ucrania y Estados Unidos. España está representada en solitario por Juan Muñoz, que repite en Sidney con el grupo de figuras titulado Conversation Piece, trasladada a Australia con la colaboración del Ministerio de Asuntos Exteriores. No es la primera vez que un artista español es invitado a la Bienal, aunque su presencia ha sido siempre minoritaria. En los últimos años fueron seleccionados Perejaume y Juan Muñoz (1992-1993), Eulalia Valldosera (1996) e Ignasi Aballí y Pep Agut (1998).

En cuanto a la selección de los artistas para esta edición, hay que destacar que los comisarios han optado por figuras en su mayoría bien conocidas, del máximo interés y, en muchos casos, de la mayor actualidad, que han jugado un papel muy destacado en el arte de los años noventa, por lo que la Bienal puede entenderse como una de las posibles síntesis de esta década. Entre los nombres más conocidos figuran el americano Matthew Barney, con su serie Cremaster, la performer y fotógrafa italiana Vanessa Beecroft, las influyentes francesas Louise Bourgeois y Sophie Calle (en los ámbitos de la escultura y la fotografía respectivamente), el escultor italiano Maurizio Cattelan, la pintora surafricana Marlene Dumas, el fotógrafo alemán Andreas Gursky, el videoartista estadounidense Gary Hill, el ruso Ilya Kabakov, con sus proyectos arquitectónico-escultóricos, el fotógrafo malinés Seydou Keita, el pintor y escultor alemán Martin Kippenberger, el estadounidense Paul McCarthy, con su agresiva estética, la gran estrella internacional australiana Tracey Moffatt, la japonesa Mariko Mori, con su arte computerizado, el conceptual estadounidense Bruce Nauman, la fotógrafa iraní Shirin Neshat, los pintores alemanes Sigmar Polke y Gerhard Richter, la videoartista suiza Pipilotti Rist, el gran escultor estadounidense Richard Serra, el multimedia chino Xu Bing, y el fotógrafo canadiense Jeff Wall.