Grupo de danza tradicional durante el Congreso Iberoamericano de Cultura de Bogotá.

Grupo de danza tradicional durante el Congreso Iberoamericano de Cultura de Bogotá. OEI

El Cultural

Iberoamérica se embarca en un reto cultural sin precedentes con RedArtes

La OEI pone en marcha un programa con el que coordina los esfuerzos de los países miembros en materia de educación artística.

Raphael Callou, director de Cultura de la OEI, explica las claves.

Más información: La cooperación que nace de la semilla del conocimiento: educación, ciencia y cultura como motores del desarrollo

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"Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra", sostenía la primero profesora y luego nobel chilena Gabriela Mistral. Esta máxima, que entiende la pedagogía como un acto de presencia constante y vital que desborda los muros del aula, parece haber encontrado su traducción institucional definitiva en Bogotá.

En el corazón de la capital colombiana, en el emblemático Teatro Colón, ha comenzado su andadura una de las iniciativas más ambiciosas para el ecosistema cultural de Iberoamérica: la Red Iberoamericana de Educación Artística y Cultural, bautizada como RedArtes.

El programa, impulsado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), surge como la respuesta técnica a una necesidad de coordinación regional que involucra a veintidós naciones.

Lo que se ha firmado en Bogotá representa un pacto para que la creatividad y el pensamiento crítico dejen de ser privilegios aislados y se conviertan en pilares de una ciudadanía activa y empoderada.

La creación de RedArtes encuentra su origen inmediato en el mandato de la XXII Conferencia Iberoamericana de Ministras y Ministros de Cultura celebrada en Barcelona en 2025.

Aquella cita identificó la urgencia de establecer una instancia de trabajo permanente que superara la naturaleza efímera de los encuentros puntuales. Raphael Callou, director general de Cultura de la OEI, destaca en conversación con El Cultural la importancia histórica de este hecho: "El sistema iberoamericano se conformó hace 25 años y nunca habíamos tenido una declaración ministerial sobre educación artística y cultural".

Para Raphael Callou, la RedArtes es también un mensaje de unidad regional en tiempos complejos. "Celebramos los consensos que hemos logrado durante este congreso, en tiempos de alta polarización que vive el mundo", señaló el director general durante el cierre en Bogotá.

Raphael Callou, director general de Cultura de la OEI.

Raphael Callou, director general de Cultura de la OEI. OEI

Esta observación pone de relieve la evolución de una agenda política que ahora sitúa la formación artística en el centro de la cooperación regional.

El programa ha logrado consolidarse con la adhesión inicial de quince países iberoamericanos a través de sus respectivos ministerios de Cultura. Esta red nace con una estructura de gobernanza que cuenta con la secretaría técnica de la OEI, la Presidencia Pro Tempore de Colombia y la Vicepresidencia de Portugal.

Según detalla la OEI, la iniciativa se formalizó durante el cierre del Congreso "Artes para la Paz", un evento coorganizado junto al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia que buscó proyectar una imagen de la región basada en la diversidad y el diálogo.

Bogotá, capital cultural

La Declaración de Bogotá, firmada el 15 de mayo de 2026, constituye la piedra angular sobre la que se asienta este nuevo proyecto regional. El documento reconoce que la educación artística y cultural representa un "ámbito estratégico de convergencia entre las políticas culturales y educativas".

Esta visión integradora busca fortalecer el desarrollo integral de las personas y el desarrollo de sociedades que aspiren a ser más democráticas, inclusivas y cohesionadas.

El texto profundiza en la dimensión jurídica del arte, definiéndolo como un "vehículo para el ejercicio real y efectivo del derecho a participar libremente en la vida cultural de la comunidad".

Este enfoque trasciende la mera enseñanza técnica para abrazar la garantía de los derechos culturales, promoviendo el acceso, la participación y la creación como expresiones fundamentales de la conciencia ciudadana.

Los países firmantes han acordado que la educación artística contribuye de manera significativa a la valorización y transmisión del patrimonio cultural, tanto material como inmaterial, fortaleciendo las identidades en un marco de diálogo intercultural.

Para las autoridades que suscribieron el documento, el arte posee una capacidad única para promover la autoconciencia, la empatía y la resiliencia. Estas facultades son vistas en la Declaración de Bogotá como elementos indispensables para la construcción de la paz y el respeto por la diversidad, especialmente en contextos marcados por la necesidad de superar conflictos y situaciones de violencia.

En este sentido, la red se propone como "un espacio para el intercambio de conocimientos y el desarrollo de iniciativas conjuntas que eleven la calidad y el acceso equitativo a estas enseñanzas en toda la región", defiende Callou.

Callou recalca que este consenso ha sido posible gracias a que la RedArtes ofrece un marco político sólido basado en evidencias técnicas.

Inauguración del Congreso Iberoamericano de Cultura en Bogotá el pasado mes de mayo en Bogotá.

Inauguración del Congreso Iberoamericano de Cultura en Bogotá el pasado mes de mayo en Bogotá. OEI

Uno de los pilares que sostiene la propuesta de RedArtes es el rigor en el diagnóstico de la realidad regional. El director de cultura de la OEI es rotundo a este respecto: "La verdad es que sin datos no hay relatos".

Bajo esta premisa, la organización ha dedicado esfuerzos considerables en los últimos dos años a cimentar lo que denominan "el eje de evidencias". Esta labor ha cristalizado en investigaciones que buscan ofrecer una base sólida para el diseño de políticas públicas, alejándose de la improvisación técnica.

El estudio titulado 'El poder transformador de la educación artística y cultural: una garantía del derecho a la cultura', realizado en alianza estratégica con CAF-banco de desarrollo de América Latina y el Caribe, es un ejemplo de este compromiso.

El informe recoge y analiza el estado de la educación artística en el territorio iberoamericano, ofreciendo evidencias de sus beneficios en ámbitos formales y culturales

La investigación ha incluido una cartografía detallada basada en encuestas dirigidas a los Ministerios de Educación y Cultura de veintiún países, analizando aspectos que van desde el amparo legislativo hasta la sistematización de buenas prácticas culturales.

Los hallazgos de este diagnóstico han permitido identificar desafíos estructurales profundos. Callou explica que uno de los datos más significativos es el hecho de que "en casi ninguno de los países tenemos carreras establecidas de mediación artística".

Esta ausencia de una carrera profesional definida provoca que los profesionales que ejercen esta labor en museos o centros culturales a menudo carezcan de un reconocimiento específico, siendo asimilados bajo categorías docentes que no responden a la naturaleza de su trabajo.

La falta de estas categorías dificulta el diseño de formaciones orientadas a las habilidades necesarias para quienes actúan como puentes entre el arte y la sociedad.

La lectura, en el foco

La red no limita su campo de acción a las artes visuales o escénicas, sino que integra la palabra y el libro como elementos fundamentales del ecosistema cultural. El 'Estudio regional de políticas públicas y planes nacionales de lectura, escritura, oralidad y libro en Iberoamérica', publicado también por la OEI en colaboración con Cerlalc y CAF, analiza la situación de veinte países que reportaron un total de veintitrés iniciativas nacionales en esta materia.

El objetivo es identificar avances y oportunidades de mejora para fortalecer las políticas de lectura y escritura (LEOL), entendiendo que estas son esenciales para el desarrollo de una ciudadanía crítica. La investigación examina cómo las políticas públicas abordan el ecosistema del libro y la industria editorial, promoviendo el intercambio de experiencias que permitan superar las barreras de acceso a la cultura escrita.

El informe registra que se han establecido modelos de coordinación entre los ministerios de Cultura y Educación, integrando sus acciones con las redes nacionales de bibliotecas. Pese a ello, muchos programas se limitan al entorno escolar y a la producción literaria, dejando en segundo plano a la población adulta y los usos cotidianos del lenguaje.

El reto planteado para la región, según concluye el estudio, es transitar hacia el desarrollo de multialfabetismos y habilidades críticas ante el avance de la inteligencia artificial.

Más allá del aula

Un concepto central en el que insisten tanto Raphael Callou como la Declaración de Bogotá es la necesidad de desjerarquizar los espacios de aprendizaje. El programa promueve "comprender la importancia de que las políticas públicas culturales puedan también apoyar los procesos formativos".

Esto implica reconocer que los museos, galerías y centros culturales son espacios de formación por derecho propio, con una aportación esencial al desarrollo del individuo como parte de la cultura.

Al mismo tiempo, la red pone el foco en las deficiencias detectadas en el sistema educativo formal. Callou advierte sobre un "problema grave sobre el tiempo de carga horaria asociado a la educación artística" en los currículos escolares de muchos países.

Además, de acuerdo al responsable de cultura de la OEI, estas materias son "impartidas por profesionales que no tienen formación específica en artes". La Declaración de Bogotá responde a esta realidad acordando el apoyo a mecanismos de formación inicial y continua de docentes, así como la capacitación de mediadores culturales que garanticen la calidad de la enseñanza.

Residencia artística del Plan Nacional de las Artes y de la OEI en un colegio de Ponte da Barca, Portugal, 2023.

Residencia artística del Plan Nacional de las Artes y de la OEI en un colegio de Ponte da Barca, Portugal, 2023. OEI

RedArtes se define por un modelo de cooperación horizontal donde todos los países integrantes participan en un intercambio de experiencias de éxito. Callou aclara que el programa abarca a toda Iberoamérica, subrayando que "Portugal y España también tienen mucho por compartir". Lejos de ser un proyecto limitado geográficamente, busca aprovechar las mejores prácticas identificadas tanto en la región como en el resto del mundo.

España también se ha sumado a esta red, integrándose en los procesos de investigación y formación que pretenden fortalecer las capacidades técnicas de todos los ministerios participantes.

Hoja de ruta

Una vez superados los ejes de evidencias y el eje declaratorio, la RedArtes se enfoca ahora en los ejes formativos y de asistencias técnicas. El objetivo fundamental es apoyar las capacidades operativas de los ministerios nacionales para que puedan desarrollar sus propias estrategias a partir de los marcos internacionales consensuados.

La labor de la OEI en este contexto es la de ofrecer insumos técnicos para el desarrollo de nuevos currículos educativos y formaciones específicas para profesionales del sector.

RedArtes funcionará como una instancia de trabajo permanente, con representantes designados por cada país y metas establecidas para los próximos veinticuatro meses.

Este esquema permite, tal y como afirma Callou, "que los compromisos asumidos en la Declaración de Bogotá cuenten con un seguimiento técnico que garantice su continuidad y sostenibilidad en el tiempo".

Iberoamérica inicia así una andadura marcada por el rigor técnico y el compromiso ético. El desafío de profesionalizar la mediación cultural, de mejorar la carga horaria en las escuelas y de integrar los espacios culturales en el proceso educativo es innegable.

Según concluye Raphael Callou, "la existencia de un espacio de trabajo permanente ya constituye un hito fundamental para la cooperación en la región". Iberoamérica ha decidido que el arte ya no será un lujo de ahora en adelante, sino un derecho garantizado para todos sus ciudadanos, sembrando hoy las semillas de una convivencia basada en la creatividad y el respeto mutuo.