Carlos Alcaraz, junto con su familia y amigos.

Carlos Alcaraz, junto con su familia y amigos.

Tenis

Carlos Alcaraz, tenista, 22 años: "Si estoy en el pueblo, salgo a pasear, voy a algún parque y estoy con algún amigo"

El murciano está destinado a convertirse en una leyenda del deporte, pero fuera de la pista actúa con total normalidad.

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C. S.
Publicada

Durante años, el nombre de Carlos Alcaraz suena con fuerza en el mundo del deporte. El tenista se ha consolidado como uno de los mejores del planeta y se perfila para hacer historia y convertirse en una auténtica leyenda.

No son solo palabras: sus títulos a tan corta edad y todo lo que aún le queda por lograr lo demuestran. Sin embargo, fuera de la cancha, Carlitos muestra ser una persona completamente normal, disfrutando cada vez que regresaba a su pueblo y se reencontraba con su gente de siempre.

El murciano recuerda en múltiples ocasiones el tiempo que pasó en su localidad natal, El Palmar. Siempre dice que es un placer volver a casa, al lugar donde es tan feliz. Alcaraz no solo evoca anécdotas de su infancia, sino que también deja claro que su felicidad no dependió de los grandes lujos.

Proveniente de una familia humilde, su éxito en el tenis se construye con esfuerzo y un tesón que lo lleva hasta la cima del deporte.

Su agenda, siempre ajetreada, lo llevó a recorrer distintas partes del mundo durante la temporada. Sin embargo, hubo algo que nunca cambia: cada vez que finaliza un torneo, repie la misma acción: regresar a su pueblo. "El simple hecho de volver a casa, a mi pueblo, cada vez que termina un torneo", confesó en una entrevista , refiriéndose al único aspecto al que no estaba dispuesto a renunciar.

Carlos Alcaraz en rueda de prensa.

Carlos Alcaraz en rueda de prensa. Europa Press

El Palmar no solo fue el lugar donde se crió, sino también un espacio para desconectar y olvidarse del estrés que implicaba su carrera. "En mi pueblo intentaba no cohibirme de hacer nada. Salía a pasear, iba a algún parque, estaba con algún amigo simplemente sentado, hablando con él…", relató, mostrando así que mantenía los pies en la tierra y disfrutaba de planes cotidianos y sencillos.

La importancia de este regreso se reflejó en la forma en que encaraba sus torneos posteriores. "Esas pequeñas cosas me hacían desconectar. Me hacían sentir el Carlitos de pequeño. Eso era lo que realmente me permitía recargar baterías y mantenerme fresco mentalmente. Obviamente, también estaba el estar con mi familia; todo eso me ayudaba a desconectar y a tener ganas de volver al ruedo", se sinceró el murciano.

La infancia de Alcaraz

Carlos nunca ocultó su pasión por su pueblo ni los buenos momentos vividos en la localidad murciana. "Mi infancia la recuerdo como una etapa muy bonita", confesó durante la inauguración de la muestra 'Los pies en la tierra' en la Cárcel Vieja de Murcia.

"Vivía feliz, en un entorno cariñoso, sin grandes lujos, pero hoy sé que las pequeñas cosas marcan la diferencia. No necesitaba más para ser feliz", añadió el tenista.

La exposición de la Fundación Alcaraz relató cómo un niño común logró cumplir su sueño. "Yo fui un niño más, criado en El Palmar, en una familia media, que correteaba por el parque con sus amigos, que iba al colegio de su barrio, sin lujos", explicó el deportista ante la prensa. Su vida no cambió demasiado en cuanto a planes y rutinas, debido a su humildad.

El tenis siempre formó parte de su vida y así lo manifestó en la inauguración. "Tenía pasión por el deporte y, en particular, por el tenis, pero mi infancia fue muy normal. Hoy estamos aquí, sintiéndonos afortunados y agradecidos, queriendo aportar nuestro granito de arena y ponernos en movimiento por la infancia", aseguró, recordando con cariño su etapa pasada.

Las comparaciones con Rafa Nadal aparecieron en numerosas ocasiones. Ambos fueron grandes deportistas, pero la presión de ser considerado el sucesor del mejor tenista español de todos los tiempos pesó sobre él. Su madre, Virginia Garfia, confesó esta preocupación en el documental de Netflix sobre el murciano: "La gente espera que sea como Rafa, una leyenda", dijo con cierto recelo.

No había que olvidar que sus padres siempre se mantuvieron en la sombra. Tanto Carlos Alcaraz padre como Virginia fueron su apoyo incondicional, quienes lo mantenían con los pies en la tierra y le recordaban sus orígenes. Por eso, volver a casa cada vez que podía era tan importante. "A mí me gustaba pasar tiempo en casa. Las pequeñas cosas me hacían feliz…", relató el tenista en su documental.

Carlos Alcaraz, en el ATP de Doha

Carlos Alcaraz, en el ATP de Doha EFE

Él mismo mostró ese sentimiento que evidenciaba su sencillez. "Cogiendo los días sueltos que tenía después de los torneos, pasaba, como mucho, dos meses en casa. Quería pasar tiempo con mis amigos, con mi familia. Quería tener tiempo libre, algo que el tenis no te permitía", añadió, subrayando la relevancia de regresar a sus raíces.