Pedro de la Rosa atiende a los medios en la previa del GP de Barcelona.

Pedro de la Rosa atiende a los medios en la previa del GP de Barcelona. Europa Press

F1

Pedro Martínez de la Rosa: "Mi padre nos compró con 12 o 13 años un todoterreno y lo destrocé por bestia"

El embajador de Aston Martin recordó un suceso que le acabó marcando a lo largo de su carrere profesional.

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C. S.
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Pedro Martínez de la Rosa ha pasado gran parte de su vida entre motores, velocidad y competición. El expiloto, que disputó 107 Grandes Premios de F1, recordó algunos de los episodios que marcaron su infancia y adolescencia, una etapa en la que ya mostraba una evidente pasión por la conducción.

Uno de los recuerdos más impactantes de aquellos años tuvo como protagonista un todoterreno familiar que su padre compró cuando él apenas tenía 12 o 13 años. "Era un engendro", relató entre risas.

Aquella experiencia terminó de forma abrupta cuando perdió el control del vehículo y acabó estrellándose contra una vivienda. "Me fui totalmente recto contra una casa y lo destrocé por bestia", confesó.

Acostumbrado desde pequeño a conducir motos y distintos vehículos en entornos rurales, De la Rosa explicó que aquel todoterreno era especialmente divertido para circular por el campo.

Sin embargo, durante una jornada de conducción en un camino de tierra, entró demasiado rápido en una curva y no pudo corregir la trayectoria. El impacto dejó el vehículo completamente destrozado.

Fernando Alonso junto a Pedro Martínez de la Rosa en Abu Dhabi en enero de 2023.

Fernando Alonso junto a Pedro Martínez de la Rosa en Abu Dhabi en enero de 2023. Aston Martin F1

Más allá de los daños materiales, el accidente supuso una importante lección para el joven piloto. "Me pegué un guantazo brutal y fue otro momento importante en mi carrera porque me di cuenta de que no bastaba con darle gas; había que pensar, aprender, coger técnica y escuchar", recordó.

Una enseñanza que, según reconoce, acabaría siendo fundamental en su posterior trayectoria profesional.

Aquel episodio también dejó huella por la reacción familiar. "Recuerdo el silencio sepulcral esa noche en la cena porque tenía mucha vergüenza de haber destrozado el coche por bestia", añadió.

Un accidente con cuatro años

Su relación con el riesgo y la velocidad comenzó incluso antes de la adolescencia. Según explicó, sufrió su primer accidente cuando tenía apenas tres o cuatro años mientras conducía una pequeña moto de cuatro ruedas de 50 centímetros cúbicos.

"Iba por la zona de fuera del garaje, se rompió el gas, se quedó acelerada a fondo y me fui de frente contra la pared", relató.

Lejos de generar rechazo, aquella experiencia reforzó su fascinación por el mundo del motor. "Me di la hostia y pensé: 'Joder, esto es lo mío'", aseguró.

El camino hacia el automovilismo profesional no estuvo exento de obstáculos. La familia de De la Rosa veía con preocupación las competiciones de motor, especialmente tras la muerte de un familiar en un accidente de tráfico.

Esa circunstancia llevó a sus padres a impedirle competir en karting durante un tiempo.

Pese a ello, nunca abandonó su afición. Continuó pilotando motos y karts siempre que tuvo ocasión, especialmente en entornos informales. "Los lunes llegaba al colegio con las manos oliendo a gasolina porque me pasaba el fin de semana con motos y karts por el campo", recordó.

Finalmente, logró iniciarse en el karting a los 15 años, una edad tardía si se compara con la de muchos pilotos actuales, aunque suficiente para comenzar una carrera que terminaría llevándolo hasta la élite del automovilismo.

De los karts a la Fórmula 1

Su progresión fue meteórica. Tras destacar en diferentes categorías de promoción, debutó en la Fórmula 1 en 1999 y desarrolló una extensa trayectoria en equipos como Arrows, Jaguar, McLaren, Sauber y HRT.

Con el paso de los años, además, se convirtió en una de las voces más reconocibles de este deporte en España gracias a su labor como comentarista, acercando la competición al gran público mediante un análisis técnico y accesible.

Durante la entrevista, De la Rosa también reflexionó sobre la presencia constante del miedo en la Fórmula 1. Para el expiloto, se trata de una sensación inseparable de la competición al más alto nivel. "El piloto que te diga que no tiene miedo miente", afirmó con contundencia.

A lo largo de su carrera vivió situaciones extremas. Entre ellas, recordó un fallo de dirección durante unos entrenamientos con McLaren a más de 340 kilómetros por hora, un incidente en el que llegó a ver el muro de frente antes de que el coche respondiera en el último instante.

También evocó el espectacular accidente que sufrió en Monza en el año 2000, cuando su monoplaza dio varias vueltas de campana. A pesar de la violencia del impacto, salió ileso.

El 'mono' de la competición

Aunque lleva años alejado de las pistas como piloto, De la Rosa continúa vinculado a la Fórmula 1 a través de su faceta como comentarista. Sin embargo, reconoce que la adrenalina de la competición sigue formando parte de su vida.

De hecho, admite que todavía sueña con situaciones relacionadas con su etapa al volante. "Tengo pesadillas en las que estoy en la parrilla de salida y me he olvidado los guantes", confesó, evidenciando que, incluso después de la retirada, la Fórmula 1 sigue muy presente en su día a día.