El refugio de Luka Modric

El refugio de Luka Modric EE

Fútbol

El refugio de Modric en una lujosa zona de Madrid: una mansión valorada en 12-13 millones de euros y 2.700 m2

El centrocampista croata, concentrado con su selección en el Mundial y una posible retirada a la vista, mantiene su vínculo con la capital española.

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J. P.
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Luka Modric se juega estos días algo más que otro Mundial con Croacia. A sus 40 años, el torneo se presenta como una especie de epílogo competitivo para una carrera que estiró el tiempo todo lo posible.

El centrocampista disputa cada minuto con la sensación de estar cruzando una última frontera, mientras a su alrededor crecen los rumores sobre una retirada definitiva una vez acabe el campeonato.

Él evita dar titulares rotundos, pero el contexto es elocuente: un físico que sigue respondiendo, un liderazgo incuestionable… y una trayectoria a la que ya casi solo le queda elegir el momento y el lugar del adiós.

En paralelo a lo que ocurra con Croacia, el futuro inmediato de Modric se dibuja, de nuevo, con Madrid como punto de llegada.

Después de años siendo el metrónomo del Real Madrid y, más tarde, cerrando su etapa en el fútbol de máximo nivel, la capital española se mantiene como su base emocional y familiar.

Su casa en La Moraleja, esa mansión valorada en 12-13 millones de euros y con unos 2.700 metros cuadrados construidos, aparece en el horizonte como destino natural para una nueva rutina sin concentraciones ni viajes europeos entre semana.

El futbolista que durante más de una década vivió pendiente del calendario ahora mira a ese mismo lugar como escenario de una vida más pausada.

Modric, antes de su debut con Croacia en el Mundial.

Modric, antes de su debut con Croacia en el Mundial. Reuters

En ese posible 'día después', el refugio de La Moraleja adquiere otro significado. De casa de un jugador en activo pasa a cuartel general de un exfutbolista que tendrá tiempo, por primera vez, para habitarla sin la prisa del siguiente partido.

Las salas de descanso, el gimnasio, el cine privado o el gran jardín con piscina ya no serán solo complementos a un día de entrenamiento, sino el centro de una nueva rutina.

Modric, que siempre ha transmitido una imagen de discreción y de vida familiar ordenada, dispone allí del contexto perfecto para una retirada tranquila, alejada del ruido mediático que generará el momento de anunciar que cuelga las botas.

Tampoco hay que olvidar la dimensión simbólica que tendría ese regreso pleno a Madrid. Para el hincha, Modric se asocia a noches grandes en el Bernabéu, a finales europeas, a remontadas y a esa mezcla de clase y carácter que lo convirtió en leyenda.

Para él, la capital y su casa en La Moraleja representan todo lo que se fue construyendo alrededor de esa carrera: estabilidad, familia, arraigo.

Si el Mundial con Croacia acaba siendo el último capítulo de su etapa como futbolista profesional, el siguiente ya tiene decorado: una mansión tranquila en el norte de Madrid y una nueva vida que, por primera vez, no estará marcada por el próximo rival.