El Wanda Metropolitano, antes del Atlético - Sevilla

El Wanda Metropolitano, antes del Atlético - Sevilla

Copa del Rey

Del Calderón al Wanda: la violencia que mancha a la afición del Atlético

Un joven de 22 años recibió tres puñaladas antes del partido de la ida de la Copa del Rey frente al Sevilla. Es el primer incidente que se produce en los alrededores del Metropolitano. Le preceden las muertes de Aitor Zabaleta y Jimmy en el ‘estadio del Manzanares’. 

18 enero, 2018 03:39

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¿Es la afición del Atlético ejemplar? Sí. ¿Es una de las mejores de España? Sí ¿Es pacífica? Sí. ¿Es respetuosa? Sí. Todo eso es verdad. En general, el colchonero que acude al estadio, se sienta en su butaca, anima y disfruta del fútbol, tiene muchas virtudes de las que presumir. Pero, como en todas partes, hay quien no comulga y deja en evidencia al resto. Ocurrió el día que falleció Aitor Zabaleta, aquel otro en el que murió Jimmy –estos dos primeros en las inmediaciones del Calderón– y un último –por destacar algunos de los incidentes más graves relacionados con este club– este miércoles en los alrededores del Wanda Metropolitano, donde un hincha rojiblanco tuvo que ser trasladado al Hospital de la Paz tras recibir tres puñaladas: una en la pierna, otra en el brazo y una última en la espalda.


Estos seguidores radicales –importa poco bajo que nombre estén– son los causantes en gran medida de la mayoría de los actos de violencia acaecidos en el fútbol español. De hecho, así lo reconoció la Comisión Estatal de la Real Federación Española dedicada a estos asuntos. Dicho organismo, el pasado mes de octubre, envió una circular a los clubes en la que reconocía hasta a nueve grupos ultras en España: seis de ellos en Primera (el Frente Atlético, los Riazor Blues del Deportivo, los Biris Norte del Sevilla, los Malaka y Frente Bokerón del Málaga y los Iraultza del Alavés). A estos se les suman dos del Zaragoza (Ligallo Fondo Norte y Avispero) y uno del Elche (Jove Elx).


En esa misma circular, la Comisión Estatal instaba a los clubes a actuar para acabar contra esos grupos radicales. Pero, de una u otra forma, hay muchos que siguen activos. ¿La muestra? La pelea entre Biris y Supportes (aficionados del Betis) acaecida antes del derbi sevillano en la madrugada de la noche de Reyes o esta última reyerta multitudinaria entre hinchas radicales del Atlético de Madrid antes del enfrentamiento contra el Sevilla de la ida de la Copa del Rey (1-2).


Sean de un grupo u de otro, lo cierto es que el aficionado apuñalado llevaba ropa del Frente Atlético (una bufanda o una camiseta) –aunque esto no quiere decir que forme parte– y que mostraba síntomas de embriaguez, según fuentes del club. El joven, de 22 años, se encontraba en los alrededores del Wanda Metropolitano tomando algo en el bar Zapatones, uno de los más concurridos de la zona. A las 18:50, apenas 10 minutos antes del partido, empezó la pelea y el herido, tras ser apuñalado, intentó llegar al metro de Las Musas –situado apenas 200 metros del local–. Allí fue atendido por el Samur y desde allí fue trasladado al Hospital de la Paz. Según ha podido saber este periódico, el joven fue operado y se encuentra estable dentro de la gravedad. 

El lugar de los hechos, con manchas de sangre.

El lugar de los hechos, con manchas de sangre. D. P.

La Policía, tras el incidente, detuvo a un hombre de 40 años, miembro de una escisión del Frente Atlético llamada Suburbios Firm –y que cuenta con antecedentes policiales por otras agresiones con arma blanca–. Él habría sido presuntamente el autor material del apuñalamiento al joven de 22 años. Se trataría de Ignacio Racionero, que estuvo en prisión -aunque acabó quedando libre- por el asesinato de Aitor Zabaleta en 1998, seguidor de la Real Sociedad. 


Casualidad o no, la pelea entre seguidores rojiblancos se ha producido días después de que se conociesen novedades sobre el caso ‘Jimmy’ –el aficionado del Deportivo fallecido el 30 de noviembre de 2014 al caer al Río Manzanares tras una reyerta–. Esta misma semana, el testigo protegido ha identificado ante el juez a cinco ultras del Frente Atlético –al que también pertenece– como autores materiales de la muerte del integrante del también grupo radical Riazor Blues.


El testigo protegido, que también participó en la pelea, señaló esta misma semana a un menor condenado por homicidio –aunque ya fue absuelto por la Audiencia de Madrid–, a dos de los cuatro ultras del Frente Atlético que fueron excarcelados por el juez, y a otros dos aficionados que fueron detenidos por la Policía. Él, según declaró, habría estado “a cinco o seis metros” y por eso pudo reconocer a las personas que causaron la muerte de Jimmy (Francisco Javier Romero Taboada).


En este contexto, la pelea entre hinchas del Atlético podría haberse producido entre miembros del Frente y de un grupo escindido llamado Suburbios Firm. Con el balance mencionado: un herido, el joven de 22 años ingresado en La Paz. 


Zabaleta y Jimmy: del Calderón al Metropolitano


En 1998, Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad, fallecía tras ser apuñalado en los alrededores del estadio Vicente Calderón por el neonazi Ricardo Guerra, que pertenecía al grupo colchonero ultra Bastión –una sección del Frente Atlético–. El incidente ocurrió antes del partido de la UEFA entre ambos conjuntos. Fue el primer aviso de lo que podía generar la convivencia de grupos radicales entre las aficiones.

Homenaje de las peñas de la Real Sociedad a Aitor Zabaleta


El 30 de noviembre de 2014, de nuevo, el Vicente Calderón volvió a ser protagonista de otra muerte. Francisco Javier Romero Taboada, popularmente conocido como Jimmy y miembro del grupo radical Riazor Blues, falleció tras un enfrentamiento en el río Manzanares. Su caso todavía está por resolverse.


Ahora, con el cambio de estadio, esa violencia parecía erradicada. Sin embargo, el apuñalamiento de este joven de 22 años vuelve a poner el foco sobre la afición del Atlético de Madrid, perpleja ante un nuevo e incomprensible acto. De momento, la Policía no ha confirmado si el seguidor herido era socio del Atlético o miembro del Frente Atlético, del que llevaba una bufanda o una camiseta con el logotipo. “Se veía venir”, sentencia uno de los vecinos de la zona en conversación con este periódico.