Arda Güler, con el Real Madrid.

Arda Güler, con el Real Madrid. Europa Press

Fútbol

Arda Güler, 21 años: "Yo no tenía grandes sueños en mi infancia. A veces veíamos El Clásico, pero desde la TV parecía muy lejano"

El futbolista turco ha ido madurando durante las últimas temporadas en las filas del Real Madrid.

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El talento de Arda Güler deslumbra con fuerza en el Real Madrid. Aunque hoy brilla con luz propia bajo las directrices tácticas de José Mourinho -siendo uno de los futbolistas que mejor impresión están dejando al técnico portugués en la pretemporada-, el turco mantiene una asombrosa madurez.

Esta sensatez ya la demostró en su primera entrevista exclusiva cara a cara con la plataforma turca Kafa Sports, grabada en la Ciudad Deportiva de Valdebebas cuando tenía apenas 19 años.

Durante aquella íntima conversación, Güler rememoró sus humildes orígenes en Ankara, remarcando cómo su progenitor le colocaba globos en su perfil izquierdo para estimular su pierna zurda desde que era un bebé que apenas balbuceaba.

A pesar de su innegable proyección, el mediapunta confesó la enorme distancia que sentía durante su niñez respecto al Olimpo futbolístico mundial: "Yo no tenía sueños así cuando era niño, porque parecía muy lejano desde la televisión. A veces veíamos El Clásico".

En su lugar, sus ilusiones infantiles se limitaban a imitar a los ídolos locales: "Por eso pasaba mucho tiempo viendo los partidos del Fenerbahçe. Yo decía: 'Ojalá llegar a ser como Alex [exfutbolista brasileño del club turco]'".

Aquel anhelo de parecerse a Alex de Souza se transformó en una realidad vertiginosa. Su posterior fichaje por el club de Concha Espina estuvo impregnado de un inquebrantable respeto hacia su club de origen.

Pese a contar con una cláusula de rescisión de 17,5 millones de euros que facilitaba su salida, el futbolista y sus allegados insistieron en prolongar las conversaciones "hasta el último momento para que el Fenerbahce pudiera ganar más dinero".

Güler y Gonzalo celebran un gol en la pretemporada del Real Madrid.

Güler y Gonzalo celebran un gol en la pretemporada del Real Madrid. EFE

Su desembarco en España le exigió amoldarse a una rigurosa rutina profesional que desglosó con absoluta naturalidad.

Su jornada diaria comienza temprano y monitorizada al detalle: "Me levanto por la mañana. Hay un chef en nuestra casa, que trabaja con el dietista en del club. él prepara el desayuno, yo desayuno y salgo a entrenar".

Tras completar las exigentes sesiones de entrenamiento, la recuperación física y el gimnasio, Güler adoptó con agrado las costumbres españolas: "Cuando llego a casa, almuerzo y luego, amo mucho la cultura de la siesta. Apago las luces de la habitación y me tomo una siesta. Es muy agradable".

Las tardes las destina a descansar junto a su familia viendo fútbol, una rutina familiar que le ayuda a mantener la concentración.

Hoy, plenamente integrado en el vestuario del Santiago Bernabéu y arropado en temporadas anteriores por leyendas a las que llama con cariño "Toni abi" -en el caso de Kroos- o "Modric abi", el centrocampista trabaja sin descanso para ganarse cada minuto.

"Mi sueño ahora es que quiero ser el primer futbolista turco en ganar la Liga de Campeones". Su notable evolución física atestigua que el niño de Ankara ya no necesita mirar el éxito a través de una pantalla