En pocos años hará más calor en el Mediterráneo.
Los meteorólogos avisan: el mar Mediterráneo superará los 30 ºC de forma habitual antes de 2065
El Mediterráneo se enfrenta a un cambio irreversible debido a la subida de las temperaturas.
Más información: Los meteorólogos lo confirman: "Otoño empieza con valores que rondarán los 37 ºC pero los mapas se teñirán de blanco".
El mar Mediterráneo, según los expertos, se enfrenta a una transformación irreversible que amenaza con alterar por completo la dinámica climática y ecológica. Los meteorólogos advierten que si se mantienen los ritmos actuales de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura de sus aguas superará de manera habitual los 30 ºC en unos años.
La alarmante proyección confirma que la región se está calentando a una velocidad que duplica la media del resto de los océanos globales, consolidando con ello un fenómeno como la tropicalización del Mediterráneo, provocando con ello un cambio de escenario y panorama.
Si bien es cierto que la tendencia actual ya indicaba que esto acabaría pasando en algún momento, los expertos se han alarmado porque el cambio ha empezado a manifestarse en forma de anomalías térmicas extremas antes de lo previsto, intensificándose en los últimos veranos.
A través de satélites de medición se han registrado, con mayor frecuencia, picos que rozan o superan esos 30 ºC en el litoral de la península y el archipiélago balear, y eso deja clara una cosa: la concatenación de olas de calor marinas no es casual y evidencian que el umbral crítico se está acercando a una velocidad inesperada.
La subida de las temperaturas se acelera
Todo ello desemboca en una masa de agua sobrecalentada derivando, como principal consecuencia meteorológica de este calentamiento, en el aumento drástico del potencial destructivo de los fenómenos atmosféricos.
Para que nos entendamos: un mar a más de 30 ºC actúa como una inmensa caldera que aporta energía y vapor de agua a la atmósfera, generando un excedente calórico que sirve como combustible para que DANAs y borrascas otoñales sean más frecuentes, con más lluvias e inundaciones violentas.
Además, el litoral puede perder su tradicional efecto termorregulador, lo que multiplica las noches calurosas donde los termómetros no bajarán de los 25 ºC. A nivel medioambiental, sin ir más lejos, el impacto ya se está notando y se traduce en una crisis biológica sin precedentes que pone en jaque la biodiversidad.
Tanto calor acaba reduciendo los niveles de oxígeno en el agua, provocando la mortalidad masiva de especies endémicas esenciales para el ecosistema, como las praderas de Posidonia oceánica.
Ahora mismo, ya se están implementando medidas de contención para intentar evitar los problemas que están por llegar, pero desde luego se trata de un acontecimiento complicado de controlar que acabará alterando por completo el Mediterráneo como lo conocemos.